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TELEVISIÓN DE ALTO CALIBRE

No son ‘tiros al aire’. Después de haber participado en la producción de Prófugos (HBO), Gabriel Díaz y Óscar Godoy se acuartelaron para dirigir Bala Loca, la nueva serie de Chilevisión que toca algunas de las fibras más polémicas de la sociedad chilena actual: corrupción, AFP y marihuana.    

Entrevista: Jorge Sánchez de Nordenflycht – Felipe Raveau / Fotos: Felipe Mellado

¿Cuándo y de qué manera se gestó el proyecto?

G: “Este proyecto es un proyecto de productores, de gestores, y empezó hace harto tiempo, yo diría que el 2014. Partió con dos socios que son Marcos de Aguirre y David Miranda. Marcos tiene una productora que se llama Filmosonido, muy especializada y muy prestigiosa, que ha hecho publicidad pero también muchos largometrajes en toda Latinoamérica, y por primera vez empezaban a generar contenido. Comenzamos a desarrollar esta historia claramente con una patita biográfica, porque Marcos de Aguirre es un lesionado medular que se desplaza en una silla de ruedas, y entonces, en un país como Chile, donde no hay la infinita industria de infinitos recursos, todo esto siempre es un poco lento y en general hay que recurrir a los fondos concursables, como fue en este caso. Por eso tomó harto rato formular el proyecto, escribir un primer capítulo y desarrollar los personajes para hacer una postulación. El CNTV decidió premiar este proyecto el 2015 y ahí vino una segunda etapa para conseguir a un segundo productor, que es un canal de televisión…  Recién ahí empezó el rodaje, que fue en el verano del 2016.

2Bala Loca toca temas complejos y contingentes, como la corrupción entre políticos y empresarios, el negocio de las AFP, sicariato, consumo de drogas, etc. ¿Por qué creen que el CNTV se animó a financiarlos?

O: Yo creo que porque, en principio, el Consejo Nacional de Televisión no es que tenga una línea editorial de qué es lo que se debe o no se debe producir. Ellos básicamente tratan de apoyar proyectos que tengan ciertos grados de excelencia, ojalá tratando de tener una pantalla más diversa. Una de las funciones que ha tenido en el último tiempo el CNT ha sido darle un poco de oxígeno a una industria televisiva marcada por el mercado y la explotación de productos de muy poca calidad, entonces ha sido como el oasis en donde de repente se pueden encontrar productos o proyectos que reflejan a la sociedad, (…) qué se yo, El Bosque de Karadima, Violeta y una cantidad de proyectos que son muy diversos en sus líneas editoriales.

G: Puedes consultar la misión del consejo y la verdad es que dispara para muchas partes, por usar un término relativo a Bala Loca, y como dice Chamo apunta y dispara mucho hacia la calidad.

O: Quizás lo complicado es la otra patita, el ente emisor, el otro socio, y allí a veces hay muchos proyectos que no logran prosperar porque no tienen cabida o eco en los exhibidores, en los canales.

G: Ojo, eso es muy cierto y muy decidor… Ese segundo socio, por su calidad de socio, tiene injerencia en el contenido y en la forma, y entonces hay veces en las que se mete muchísima mano para cuidar estos resultados comerciales que son los que determinan los parámetros de qué es lo que se exhibe. Afortunadamente, en el caso de Bala Loca yo diría que contamos con un productor ejecutivo del canal que tenía absoluta confianza en el trabajo que estábamos haciendo y que estuvo en todas las etapas muy de acuerdo o muy sintonizado con lo que estábamos haciendo. En ningún caso hubo una opinión editorial ni en la forma ni en el fondo.

O: Además, está la fortuna de que el canal que emite la serie no pertenece a grandes grupos económicos chilenos, sino extranjeros (Turner) a los que un poco les da lo mismo.

G: ¡Claro! Y Turner y Time Warner son unos monstruos gigantes para los que Chile es como una especie de burundi, ¿where is Chile?, cachai. Otro gallo cantaría si estuviéramos, no sé, en Mega o en Canal 13.

O: O en la misma Televisión Nacional, que básicamente tiene una dirección que es por cuoteo político.

¿Tampoco hubo autocensura?

G: Yo creo que de nosotros mismos, como producción, hubo algún cuidado con las menciones a empresas privadas, que tienen artículos legales que las defienden por cuestiones de derechos de autor…

O: Claro, por el uso de sus marcas.

Pero también hay menciones a partidos políticos… ¿No les podría traer problemas?

G: Sí, se habla del PPD, de Evópoli, los menciona un personaje; los DC, la UDI… Pero yo siento que por ser partidos políticos están expuestos y abiertos a la evaluación de la gente. Por la participación que tienen en la serie nosotros pensábamos que era muy poco probable que la cuestión fuera a significar un problema, porque claramente el tiro les saldría un poco por la culata. No se está diciendo, no sé, que el presidente de la DC es un violador de niños; solo existen como contexto de la historia. Yo creo que por ahí nos falta mucho avanzar como sociedad chilena en esta posibilidad de desacralizar ese tipo de instituciones… Hay una leyes prehistóricos que impiden usar el uniforme de Carabineros, ponte tú, o de cualquier fuerza armada, por una cuestión como de respeto a algo sagrado, cuando en otros países no es así, en las películas gringas, por ejemplo, sale la Policía de Nueva York y son buenos y son malos, pero no es tema, es ficción, chao.

O: Yo creo que tiene que ver con normalizar la relación entre la sociedad civil, sus instituciones y sus miembros. No es posible que la representación de la sociedad que se hace en los medios públicos o en los medios de comunicación sea irreal, eso no es sano para la democracia ni para la sociedad. (…) Yo creo que se trata de normalizar y la serie asume eso desde una perspectiva de decir ‘bueno, hablemos, ficcionalicemos sobre historias que pueden estar ocurriendo o que podrían ocurrir’.

Claramente la serie está inspirada en la sociedad chilena. ¿Creen que Chile se ha convertido en una sociedad particularmente corrupta o en algo así como el no-modelo a seguir?

G: Yo creo que probablemente la sociedad chilena se ha vuelto bastante menos corrupta en este último tiempo, por este proceso en el que se ha ventilado la tremenda corrupción como estructural que ya existía y que era como un secreto a voces. Porque nos encantaba decir que éramos los no-corruptos, los ingleses de no sé dónde, pero en el fondo uno sabía que no cualquiera accedía al poder, no cualquiera tenía la posibilidad de hacer negocios con el Estado. Todos lo sospechábamos y ahora se empieza a destapar la olla y se produce un efecto dominó.

O: Yo creo que forma parte de esa mirada sobre sí mismo que construyó Chile, y que tiene que ver con lo completamente aislado que vivió históricamente este país. (…) Como somos un país de poetas y prestidigitamos la palabra, decimos que somos austeros, y la austeridad en las clases altas y en las clases más bajas se hizo como un valor,  pero apenas empezó a llegar un poquito de plata se desbordaron las ansias.

¿Por qué el nombre de la serie? ¿Va por ahí?  

G: Naturalmente hace referencia a un evento que hay en la serie y que gatilla muchas cosas, y también yo creo que tiene que ver con el personaje, Mauro Murillo, que es un tipo que va para un lado, pero que es un poco oportunista, medio mentirosillo…

O: Y que es un personaje que representa a toda una generación, una generación que tuvo la misión, en la historia de Chile, de construir la vuelta a la democracia, de restablecer un proyecto colectivo como país, y que realmente se fue acomodando o le convino mucho y hoy en día se ve confrontado a sí mismo frente al espejo y el tipo trata de restablecer quién cree que él es.

G: Punto  y aparte, el actor está elegido perfecto, porque aparte de su calidad actoral representa también a esa generación.

O: Sí, para nosotros trabajar con Alejandro (Goic) fue una cuestión muy fluida en ese aspecto. Hubo una gran conversación sobre qué era lo que estábamos haciendo.

Hace un rato decían que el CNTV busca y financia contenidos de calidad. ¿Qué crítica hacen ustedes de la televisión actual?

G: Yo siento que la televisión actual es rehén de las lógicas del mercado, y punto, cachai. El gerente o el tipo que más corta es un ingeniero comercial que tiene que vender espacios publicitarios…

O: No le puedes pedir peras al almo en ese aspecto. Ahora, donde sí hay una discusión muy importante es la que tiene que ver, primero, con ese espacio radiofónico que usan los canales privados. Es decir, perfecto, hacen sus lucas, su reality, ese es su negocio, ¿pero qué le están dejando al país? Están usando un espacio radiofónico que es de todos los chilenos, ¿cuál es su misión entonces? La ley y las regulaciones que hay en la mayoría de los otros países es que las televisoras privadas reditúan no solamente en impuestos, sino que, por ejemplo, un 5% o 10% de sus utilidades netas va a la producción nacional. Eso en este país no sucede.

 

3En el segundo capítulo (emitido el 10 de julio) apareció un político (interpretado por Marcial Tagle) fumando cannabis en una marcha… ¿Qué pito juegan los pitos en la trama de la serie?

O: (…) No podemos dar spoilers, jaja. Pero yo creo que sí está ligado con lo que hablábamos al principio, que la serie trata de tomarle el pulso a la sociedad actual y a cómo las libertades individuales son un tema que ha venido tomando un peso muy grande, con algunos partidos políticos o individuos dentro de ellos que han hecho eco de eso, pero que también debería estar mucho más en el tapete, y eso tiene que ver justamente con entendernos como sociedad más diversa. Si hay gente que está de acuerdo con que se fume marihuana, ¡estupendo! Si hay otra gente que no lo está, bueno, pero tenemos que hacernos cargo de una realidad donde tú ves que un gran porcentaje de la población consume marihuana.

G: Y bueno, sin hacer ningún spoiler y limitándonos a la información que ha estado al aire en estos primeros tres capítulos, en realidad lo que se ve es un senador de la república que está detrás de un proyecto de ley de legalización de la marihuana en Chile, y eso ni siquiera tiene algo de innovador, es solamente un eco de la realidad, porque esa es una cuestión que pasa en el Parlamento. (…) Cuando a los guionistas se les encarga hacer una serie del Chile actual, los tipos hacen la pega nomás y leen el diario y escriben un guión con los elementos con los que nos topamos todos los días en la calle.

Para qué les pregunto si están de acuerdo con la regulación de la marihuana…

G: En mi caso, me parece que a la altura de la historia que estamos hoy, ningún fenómeno que esté siendo del interés de la ciudadanía puede quedar fuera de un marco regulatorio, igual que el aborto; no puede ser que las mujeres se hagan abortos y el Estado se haga el hueón, lo mismo pasa con la marihuana.

O: Yo no fumo, pero estoy a favor de la legalización de la marihuana porque me parece que le iría mucho mejor al país si la gente puede fumarse un pitito tranquila y relajadamente. (…) En los próximos capítulos va a haber una discusión interesante sobre el cómo se haría y, justamente, tiene que ver con cómo se manejan las cosas en este país.

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