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Sin medidas cautelares terminan directivos de Dispensario Boticario Verde tras ser formalizados por cultivo de cannabis

A pesar de que carabineros recibió una denuncia anónima por parte de una vecina por malos olores, la asociación de usuarios medicinales pudo demostrar que el cultivo era para uso exclusivo de sus miembros y de forma medicinal. Es una decisión inédita tomada por el Ministerio Público.

Wladimir Rail tiene 28 años y desde 2018 preside Boticario Verde, una asociación de usuarios medicinales de cannabis que cultiva colectivamente para entregar a sus socios la medicina amparada por recetas médicas, certificados de antecedentes, fotocopias de carnets y registro de formulario para sus miembros.

Uno más de los “dispensarios”, como se conocen a los cultivos colectivos de cannabis, que hay en el país. Fue el domingo 14 de abril de este año cuando carabineros llegó a tocar la puerta del domicilio de Rail. Él no estaba, pero sí su tía. A ella le pidieron autorización para entrar a la casa. Se negó y esperó que llegara Wladimir, que estaba a unos minutos de su hogar.

Documentos

También llegó al lugar la Secretaría de la Asociación, Priscila Vargas. Pero no llegó con las manos vacías. En archivadores y carpetas guardaba ordenadamente el registro de los 20 socios que tenían en aquel momento individualizados. Fotocopias de carnet de cada uno con su respectiva receta médica, certificado de antecedentes y registros, además de los documentos que certificaban a la asociación con sus estatutos aprobados municipalmente.

Tras explicarles a los policías uniformados lo que significaba todo eso, estos se retiraron pero volvieron una hora después, esta vez con la intención de entrar con una orden de la Fiscalía. “Llamaban a la fiscal para que les dé una autorización verbal para entrar a la casa, nosotros en eso que llamaban a la Fiscal pudimos entregarle a ella el mensaje, por buena voluntad de los carabineros, de que estas plantas que encontraron eran pertenecientes de una asociación de usuarios medicinales de cannabis”, cuenta Rail.

Esto permitió que derivaran el caso a un Fiscal especialista en narcóticos quien dio la orden verbal de entrada, pero que, además, solicitó explícitamente a los carabineros que no corten ninguna planta, sino que tomen fotografías del lugar. Fue así como los policías hicieron caso y sólo fotografiaron las 22 plantas que había en el interior. Luego Rail fue a declarar a la Comisaría, donde explicó el caso y fue dejado en libertad.

“Les explico que soy presidente de una asociación y que las 22 plantas no son exclusivamente mías sino que pertenecen a los 20 socios a esa fecha de Boticario Verde con sus respectivos documentos”, detalla el químico farmacéutico. Sin embargo, la justicia aún debía determinar la forma en que se desarrollaba el caso, por lo que debían formalizar a Wladimir y a Priscila de igual manera.

El artículo 8 de la Ley 20.000 dice: 

El que, careciendo de la debida autorización, siembre, plante, cultive o coseche especies vegetales del género cannabis u otras productoras de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, incurrirá en la pena de presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo y multa de cuarenta a cuatrocientas unidades tributarias mensuales, a menos que justifique que están destinadas a su uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo, caso en el cual sólo se aplicarán las sanciones de los artículos 50 y siguientes.

Por lo que fueron citados para el día 6 de septiembre en el tribunal. El abogado Tomás Basso, del Grupo Legalgreen, tomó la defensa de ambos. “El mismo día, antes de tener la audiencia, le expuse el caso al fiscal. No sabía que era un club, no sabía de la carpeta, se la mostré y se lo expliqué, las fotos no eran una prueba válida ni contundente, llegamos al acuerdo de no solicitar medidas cautelares dados los antecedentes”, explica el abogado.

Fue así como la audiencia terminó con los imputados sin medidas cautelares. El Fiscal no pudo dictar el sobreseimiento de la causa debido a que por facultades sólo lo puede hacer un Fiscal Regional, por lo que ahora deben esperar a que eso ocurra o que se siga un juicio en el que las pruebas son fotografías de un cultivo para 20 socios.

“No esperábamos que termine así esto, estamos felices”, dice Rail, sobre no tener medidas cautelares en su contra, amparados por la ley y por el derecho a cultivar su medicina y la de los socios del club. “Es algo inédito, primera vez que a la directiva de un club cannábico no le dan medidas cautelares y primera vez que se aplica criterio y no se cortan las plantas”, celebra Wladimir.

Un antecedente legal más que se suma a la necesidad de contar con una Ley de Cultivo Seguro para usuarios medicinales del cannabis.

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