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Si no son paltos, ¿entonces qué? El Cáñamo: tradición y vanguardia

En estos últimos meses hemos vivenciado distintas amenazas que ponen a prueba nuestra resiliencia y nuestra capacidad de adaptación en distintas dimensiones. El cambio climático, el estallido social y ahora la pandemia nos llevan a cuestionarnos profundamente nuestras formas de producir, consumir y habitar el planeta. En este sentido, una de las amenazas más graves que enfrentamos en la zona central es la escasez hídrica, la cual mantiene a las comunas del valle del Aconcagua decretadas como zona de catástrofe desde septiembre del 2019, y sumado a esto, a partir de la pandemia por Covid-19, nos enfrentamos también a una de las más graves crisis económicas de las que se tenga registro.

Melissa Díaz Gatica. Socióloga UV, Limachina.

Las denuncias que se han realizado por parte de organizaciones como MODATIMA, dan cuenta que esta situación crítica respecto al agua no es sólo provocada por el cambio climático y la sequía, sino que es provocada en buena parte por la agroindustria que ha invertido mayoritariamente en cultivos de paltos. Cultivo que consume gran parte de los recursos hídricos de la zona, dejando desprovistas del vital elemento a las comunidades.

Debemos buscar entonces la forma de aumentar la resiliencia frente a la sequía y a la depresión económica que ya se avecina, y terminar con el saqueo de la agroindustria, potenciando cultivos que sean más sustentables, más rentables y que permitan respetar el derecho de las comunidades de acceder al derecho humano al agua.

Si no son paltos, ¿entonces qué? No es necesario mirar hacia otras latitudes para encontrar la respuesta. Basta con adentrarse en la historia del Valle del Aconcagua para comprender el tremendo potencial industrial que tiene la zona respecto a un cultivo tremendamente versátil que consume poca agua, y que antaño fue el cultivo más importante del valle: El cáñamo.

E l cáñamo y su importante tradición agrícola en Chile

Los cañamerales, se erguían enhiestos superando en altura los 3 mts, cubriendo buena parte del suelo cultivado a la espera del momento adecuado para cosechar fibra de una calidad ampliamente reconocida a nivel mundial. El verde cultivo se mecía con la brisa otoñal mientras su noble fibra le otorgaba una particular belleza al paisaje del valle del Aconcagua. El río suministraba entonces generosamente a la planta que luego abastecía de los tejidos más resistentes, que revestían las valiosas cosechas del grano y la papa a través de sus sacos, vestirían de mezclilla de gran calidad a su gente y conducirían en las velas a las más importantes embarcaciones del puerto de Valparaíso. El cáñamo chileno, principalmente el del valle del Aconcagua, gozaba de los máximos reconocimientos de calidad en el siglo XIX, siendo la fibra mejor evaluada en la exposición francesa de 1807, superando al de Riga y al de Hungría (1).

La producción agrícola del cáñamo en Chile comienza desde la colonia, con la llegada de los españoles, que necesitaban de la fibra para la elaboración de cuerdas, velas, jarcias, y distintos tipos de insumos para surtir a sus embarcaciones, así como diversos productos textiles. “Chile fue el lugar donde mejor se desarrolló el cáñamo de la Corona, que abastecía tanto a la metrópoli como a las colonias de América.” (Garat , 2012) (2)  Siendo el mejor cultivo el de la zona central, específicamente el del Valle del Aconcagua.

Una vez Chile consigue su soberanía, hubo tres momentos donde los gobernantes tuvieron que promover el cultivo y la manufactura del cáñamo como impulso a la diversificación de la actividad agrícola nacional. O´Higgins, en 1822, firmó un decreto llamado “Contrato de cáñamo propuesto y aceptado por el gobierno”, donde se daba impulso al cultivo y manufactura como una de las políticas públicas que buscaba mejorar la devastada economía nacional tras años de guerra contra los realistas. José Joaquín Prieto, cuarto presidente de nuestro país, implementa una serie de medidas que buscaron promover sobre todo la innovación tecnológica en la manufactura de la fibra del cáñamo. El tercer momento donde se potencia el cultivo de cáñamo, fue en el año 1932, impulsado esta vez con el objetivo de enfrentar los efectos devastadores en la economía nacional que trajo la Gran Depresión del 29.

El cultivo y la industria comenzó a decaer desde 1937, cuando en EEUU se firma el “Marihuana Tax Act”, donde se comienza a asociar a la planta con sus usos recreativos psicotrópicos, dando inicio al prohibicionismo que terminó afectando profundamente a la industria cañamera local, sumado además a la irrupción de la fibra sintética, fue la combinación letal que terminó sepultando este capítulo de nuestra historia industrial y agrícola.

Cáñamo: tecnología, vanguardia y perspectivas futuras

Hoy, que enfrentamos las consecuencias del cambio climático, y que ya tenemos consciencia respecto a las nocivas repercusiones del uso del plástico y la fibra sintética en los ecosistemas, el cáñamo resurge como una atractiva alternativa para su reemplazo.

Posee además características sustentables de cultivo, pues consume poca agua, mejora las condiciones físicas del suelo sin empobrecer su fertilidad y tiene un efecto de contención de malas hierbas, por lo que apenas requiere uso de pesticidas y es apropiado para la rotación de cultivos. Además de estos beneficios, la tecnología actual hace de la fibra del cáñamo un producto todavía más versátil de lo que ya era tradicionalmente. Además de servir para la manufactura de textiles, cuerdas y sacos, así como para la confección de papel, alimentos y medicinas, el cáñamo también ha sido utilizado por ejemplo, para la industria automotriz.

Henry Ford confeccionó en 1941 un automóvil con cáñamo lo que lo hacía ser muy ligero y veloz, y además funcionaba con combustible hecho de cáñamo. Hoy la tecnología permite incluso las impresiones 3D con fibra de cáñamo, lo que permite hacer realidad cualquier proyecto imaginable, desde pequeñas piezas, hasta grandes construcciones, pues el cáñamo sirve también como un excelente material de construcción que permite un inmejorable control de la humedad y temperatura, lo que ha convertido a esta noble fibra en el material predilecto de la Eco Arquitectura.

Otras industrias ya lo han incorporado, como por ejemplo Adidas y Nike, sacaron una línea de zapatillas confeccionadas completamente en base a fibra de cáñamo. Lego, la famosa empresa de juguetes también anunció que para el 2030 sus productos serán confeccionados cien por ciento en base a fibra de cáñamo, pues esta fibra permite la fabricación de bioplástico debido a su alto contenido de celulosa.

Conjugando entonces la vasta tradición local y las vanguardistas posibilidades de la industria del cáñamo, con el contexto actual de cambio climático y escasez hídrica, la posibilidad de revitalizar el cultivo y la industria local cañamera nos abre posibilidades inimaginables de crecimiento económico y sustentabilidad, que nos permite soñar con un futuro desarrollo armónico entre las necesidades de las comunidades que habitan el valle del Aconcagua y la vanguardia tecnológica.

1 Del libro “Historia de Limache”, Belarmino Torres Vergara, 1957
2 Garat, G. (2012) Marihuana y Otras Yerbas, Prohibición, Regulación y Uso de Drogas en Uruguay. Montevideo: Debate. Extraído de “¡CÁÑAMO PARA LA VICTORIA! PROMOCIÓN GUBERNAMENTAL DEL CULTIVO Y BENEFICIO DEL CÁÑAMO EN CHILE, NelsonRivas Fonseca.

 

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