Estudios

SENDA: Uno de cada cinco jóvenes que bebe energéticas las mezcla con alcohol

En 2012, los chilenos consumían 0,7 litros per cápita de bebidas energéticas, cifra que se elevó a 2,3 litros per cápita en 2017, lo que representa un incremento de un 229%, según la consultora Euromonitor Internacional. En el mismo periodo, y utilizando la misma medida, el consumo en América Latina creció un 50%.[show_more more=”Seguir Leyendo” less=”Volver” color=”#0066cc” align=”center”]

El alza en la demanda está generando inquietudes. Hay quienes plantean que debe regularse su venta a menores, mientras que para organismos como el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), el problema está en la tendencia a consumirlas mezcladas con alcohol, una conducta que tiene riesgos para la salud de las personas.

“El uso combinado con alcohol es una conducta que ha ido creciendo en el segmento de jóvenes (19-25 años) y adultos jóvenes (26-34 años), cuyas tasas de consumo son significativamente mayores que las de otros grupos”, dice Patricio Bustos, director del Senda.

Según la última versión del Estudio de Drogas en Población General del Senda (2016), en 2012, el 8,9% de las personas había hecho esta combinación “alguna vez en la vida”, cifra que subió a 13,8% en la última medición. Por tramos de edad, las personas de 19 a 25 años y de 26 a 34 años presentan las más altas prevalencias de consumo: 21,6% y 13,5%, respectivamente.

“Los estudios indican que la mezcla de ambas sustancias representa un riesgo para la salud de las personas, ya que enmascaran la intoxicación por alcohol, lo que podría implicar un mayor consumo de alcohol, mayor deshidratación, resacas más severas y prolongadas, entre otros”, agrega Bustos.

Debido a que este fenómeno se concentra en población joven, el tema será uno de los que abordará el primer estudio de drogas en población universitaria que comienza en mayo.

Regulación

El boom de consumo que revela Euromonitor también se ve reflejado en el estudio del Senda. En 2010, la prevalencia de “consumo alguna vez en la vida” de bebidas energéticas fue de 15,3% y en 2016 llegó a 47,8%.

Este producto, en general, ha sido objeto de preocupación. En Reino Unido, al menos, ocho grandes cadenas de supermercados ya no lo venden a menores de 16 años, según informó la BBC, en marzo. Sobre restricciones, en Chile, a fines de 2016, los senadores Eugenio Tuma, Carolina Goic, y Francisco Chahuán, presentaron un proyecto para restringir la venta a menores de edad.

“Cualquier sustancia o alimento consumido en exceso no es saludable y por eso se establecen máximos diarios recomendados. En el caso de las energéticas, dadas sus altas concentraciones de sustancias como la cafeína y glucosa, pueden elevar el ritmo cardíaco y la presión arterial, desórdenes en el sueño, elevar los niveles de azúcar y exceso de orina, entre otros”, explica Bustos.

Rodrigo Álvarez, presidente de AB Chile, gremio que agrupa a la mayor parte de las empresas de alimentos y bebidas del país, explica que las bebidas energéticas son bebidas no alcohólicas que son consumidas en más de 170 países alrededor del mundo, por lo que, al igual que cualquier otro alimento, su correcto consumo no representa ningún riesgo para la salud. “Las bebidas energéticas en Chile cumplen con lo establecido en el Reglamento Sanitario de los Alimentos e incluyen advertencias en su etiquetado para promover su correcto consumo. Estas leyendas son: “No recomendable para menores de 15 años, en embarazo ni lactancia”, dice Álvarez.

La industria explica que el ingrediente principal de las energéticas es la cafeína y aseguran que autoridades sanitarias alrededor del mundo, como Health Canadá y la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea, han analizado el consumo de cafeína, descartando que las cantidades presentes presenten algún riesgo para la salud.

Fuente: La Tercera

Leave a Response