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Operación Psicodemia: Un mal viaje

En septiembre de 2018, se condenó en Rancagua a Mario Ahumada y Juan Cubillos por el cultivo de hongos alucinógenos tipificados como una sustancia ilícita “capaz de provocar graves daños a la salud” por la ley 20.000. El desarrollo del caso y su impacto en medios de comunicación reveló el alto grado de desconocimiento en la justicia chilena acerca de los hongos psicoactivos. Aún cuando en instituciones del resto del mundo se realizan estudios sobre sus potenciales terapéuticos; como en el estado de Oregón donde actualmente se discute su despenalización democrática para el 2020.

Por Paulo Matus González. Fotos por Martín Conejeros.

Es la tarde de un sábado de septiembre en Rancagua. Mario Ahumada (29), director de Psicodemia Smartshop, la empresa que fundó para la venta legal de suministros para el cultivo de hongos, va y viene, de un lado a otro, por las habitaciones de su departamento. Camina algo desorientado mientras reflexiona en voz alta sobre el uso de hongos alucinógenos y el potencial terapéutico que poseen en el tratamiento de enfermedades psicológicas. Aunque trata de disimular al hablar, su ir y venir delata que está incómodo. Luego explicaría que es culpa de los 62 días que estuvo en prisión preventiva, en el módulo de máxima seguridad de la cárcel Las Gonzalinas, mientras la Fiscalía lo investigaba por un caso erróneo de tráfico de psicotrópicos.

Cuando Mario finalmente se logra sentar, vuelve a levantarse para revisar la colección de libros que nos rodea en busca de una enciclopedia que no logra ver a simple vista sobre la micología, ciencia dedicada al estudio de hongos.

-Ahora me estoy dando cuenta que también se llevaron ese libro.

-¿Lo buscaste en el resto de las cosas? -responde a lo lejos su esposa, América Soto (30), que se apresura en decir -aunque los otros libros no aparecieron en el listado del decomiso.

-Oh, culiaos ignorantes -contesta Mario, y así repite cuando recuerda la desinformación que acompañó la incautación más grande de hongos y esporas en Chile.

Sin permiso

Un silencio incómodo atraviesa el living-comedor del departamento. América advierte que será la primera vez que ambos se sientan a conversar sobre los hechos del día de la detención. Aunque cada miércoles y domingo se veían en las visitas programadas dentro del recinto penitenciario, habían decidido dejar atrás el incidente para aprovechar y disfrutar esos momentos junto a su hija de cinco meses. Para Mario era el escape del mundo hostil de la cárcel y el vínculo con el exterior que le recordaba la verdadera historia: que no era un narcotraficante.

La tarde del jueves 12 de julio, dos meses antes, fue un día particularmente soleado en el inicio del invierno rancagüino. Lo que llamó la atención de América, que de pronto empacó lo necesario para viajar al campo en compañía de su hija, para acompañar a su esposo en la recolección de sellos de esporas para su venta en Psicodemia Smartshop. Proceso en condiciones de laboratorio que consiste en recortar sombreros de las setas para guardar las esporas que caen de los velos y almacenarse en placas de petri. Al conservarse en un ambiente fresco y oscuro, pueden durar por varios años para fines investigativos.

Así que a eso de las dos de la tarde partieron en su Renault hacia la comuna de Santiago. Normalmente el trayecto en auto es de una hora, pero la parada espontánea en un restaurante a la entrada de Isla de Maipo los detuvo por casi tres. Al mismo tiempo, el imprevisto retrasaba el seguimiento de funcionarios especializados de la Brigada OS-7 de Carabineros de la Región de O’Higgins, quienes intentaban dar con el paradero de Mario y un supuesto socio, según consta en el acta de audiencia de detención del Juzgado de Garantía de Rancagua.

De acuerdo a lo que narra el acta, durante el mes de junio el Ministerio Público inició la investigación que tuvo en la mira a Mario Ahumada tras obtener información acerca de la posible venta de hongos alucinógenos en la ciudad. Lo que llevó a la Fiscalía de Rancagua a intervenir su celular y vincular el nombre de su empresa con el caso criminal. De esta forma, y sólo después de confundir las actividades comerciales de Psicodemia, se llegó a un segundo sospechoso, Juan Cubillos (33), a quien asociaron con el cultivo de hongos alucinógenos. Sustancia ilícita calificada en el artículo 5 de la ley 20.000 como una especie vegetal productora de estupefacientes, cuando en realidad pertenecen al reino fungi pues carecen de clorofila. Y es que para la justicia chilena aún hay un alto grado de desconocimiento acerca de los hongos psicoactivos. Lo que provoca la escasez de jurisprudencia.

-Teníamos una alianza de amistad -explica Juan para esclarecer su culpabilidad en el caso. -Me llamó la atención cómo Mario trabajaba los sustratos en formato de kit. Yo le ayudaba a cultivar hongos psilocybe, para sacar los sellos de esporas para su venta, mientras yo utilizaba su forma de trabajar para el cultivo de mis hongos comestibles. Un cultivo completamente legal -concluye.

Después del seguimiento de la caravana, el capitán Laines Rabello, a cargo de la investigación, solicitó a las 17:05 horas una orden de entrada y registro al juez de turno para ingresar a la parcela de la familia Cubillos Allendes. La idea era sorprender a ambos implicados en el lugar.

La pareja de micólogos llegó a eso de las 17:20 horas a la parcela. Culpa del atraso, y con la idea de regresar temprano a Rancagua, Mario comenzó de pronto con la revisión de los sustratos de los cuerpos fructíferos que estaban en crecimiento y en la recolección de esporas para realizar impresiones. Mientras que América, con su hija en brazos, se puso al día en el living del hogar con Beatriz Allendes, la madre de Juan.

Unos instantes después se oye el citófono dentro de la casa y, entre la perplejidad, Beatriz permite la entrada a efectivos de Carabineros, el Gope y la Fiscalía hacia el interior de la parcela. Ahí se despliega un operativo táctico en las dos construcciones que había dentro: la casa de la familia y un laboratorio de cultivo, el cual contaba con documentos autorizados y validados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para el cultivo de hongos comestibles; el área de experiencia de Juan, Ingeniero Forestal de la Universidad de Chile y consultor ambiental, que desarrolló su tesis de grado sobre el cultivo de la especie shiitake.

-¡Estás detenido por infringir a la ley 20.000! -dice el Sgto. Primero. Alfonso Palma Sepúlveda, quien agarra de la polera a Mario Ahumada para explicar el conducto regular de la detención. El registro de carabineros se difundió en exclusiva por Canal 13 durante el día siguiente en su noticiero, y en la mañana en su matinal entre tanto compartían información inexacta sobre su uso y efectos, con conjeturas ficticias sobre el modus operandi de la red de tráfico.

A su espalda, cinco efectivos apuntaban al sospechoso con sus armas de fuego para resguardar el procedimiento. Mientras que en un cuarto diferente presionaban a Juan Cubillos para conseguir información sobre lo que ocurría en el laboratorio. “Si tú cooperai no te vamos a mandar en cana”, le dice uno de los uniformados. Así fue como la Fiscalía precisó la sustancias decomisadas que el Fiscal Jorge Mena enumeró a los medios de comunicación.

Al mismo tiempo, pero en el living de la casa de la familia, América apoyaba contra su pecho el rostro de su hija mientras dos uniformadas la amedrentaban con llevársela al Servicio Nacional de Menores (Sename), a pesar de ser una lactante de cinco meses, si no cooperaba con la detención y la búsqueda del celular de Mario.

-¡Tú sabí dónde está el teléfono de este hueón! -señala una de ellas, y la mueve con atropello para arrebatarle el suyo-. Anda a hablar con él para que nos diga dónde está.

A pesar de no existir una prueba de campo para demostrar que se habían encontrado sustancias ilícitas dentro de la parcela, el Departamento Antidrogas del OS-7 de Carabineros inició el protocolo de allanamiento para la incautación de los elementos para el cultivo y cosecha que se encontraban en el laboratorio, que básicamente eran tuppers de plásticos.

Finalmente, y como es común en este tipo de procedimientos relacionados con drogas ilícitas, el capitán Laines insiste en registrar la parcela para encontrar armas de fuego entre la casi media hectárea repleta de árboles frutales. Les tomó casi dos horas, así como sucedió a lo largo de la investigación, descubrir que quizás el caso no tenía relación con el tráfico de hongos alucinógenos.

Psilocybe Cubensis

El sol comenzó a esconderse y la corriente de viento que entró por el ventanal del departamento refrescó el ambiente y levantó las hojas del libro sobre la mesa: Psilocibes (2013), del psicólogo clínico y doctor en farmacología del Internacional Center for Ethonobotanical Education, Research & Service, José Carlos Bouso. Es una publicación que ofrece una rigurosa perspectiva e información relacionada a los hongos que contienen psilocibina, el compuesto químico que se encuentra de manera natural y responsable de los efectos psicológicos dentro del organismo. Mario Ahumada, sentado en el suelo de su casa, confiesa que nunca vio venir la detención, ni mucho menos la desinformación que difundieron los medios de comunicación.

-Los abogados no saben, los peritos no saben nada -comienza por decir, y apunta al libro -esto es algo nuevo, pero con un contexto desde épocas prehistóricas. Así que no era necesaria una investigación exhaustiva para dar con información veraz. Por ejemplo, nunca se habló de sus beneficios médicos.

En 1960, la empresa donde trabajó el químico suizo Albert Hofmann empezó a distribuir gratuitamente síntesis de la psilocibina entre psiquiatras interesados en su potencial psicoterapéutico para estudiar procesos cognitivos. Lo que se realizó hasta principios de los años setenta con resultados positivos en el tratamiento de trastornos como adicciones, depresión y ansiedad en personas que padecen enfermedades terminales, y la cefalea en racimos como describe el capítulo “Neurobiología y potencialidades terapéuticas” del libro.

Es así como hoy día se está reiniciando este tipo de investigaciones en universidades e instituciones en el resto del mundo. Por ejemplo, el año 2017 científicos del Colegio Imperial de Londres lograron monitorear las secuelas de psilocybe cubensis sobre personas con depresión que no respondían a tratamientos convencionales. Aquella fue la primera investigación que analizó con escáneres los efectos de la psilocibina y que demostró la mejoría durante cinco semanas en la actividad cerebral de los pacientes.

Aunque a nivel internacional continúan las investigaciones neurológicas sobre el potencial terapéutico de los hongos alucinógenos, en Chile no hay un referente académico o institucional para difundir información. Pedro Musalem, presidente de la recién formada Sociedad Médica de Enteógenos y Cannabis (Somec) y médico de la ONG Latinoamérica Reforma, comenta que lo anterior justifica que en el país exista una pequeña subcultura enteógena, donde organizaciones, cultivadores y micólogos se conocen a raíz de charlas o foros de redes sociales.

-Hay una apertura mundial acerca de los hongos alucinógenos. La psilocibina es lo que viene y más rápido de lo que uno cree -comenta el doctor Musalem, al interior de su consulta médica en Santiago Centro, quien receta psilocibina en pacientes con cefalea en racimos y para el tratamiento de adicciones.

De esta forma, el jueves 30 de agosto del 2018, a raíz de actual desarrollo mundial, médicos expertos en neurociencia y científicos especializados en el uso de enteógenos formaron Somec. La entidad que contempla avanzar en estudios e investigaciones respecto a la medicina enteógena como la psilocibina, presente en algunos hongos, la dimetiltriptamina o DMT, que se encuentra en animales y plantas, y también la mescalina de los cactus. Así y todo, el desarrollo de estudios concluyentes requiere financiamiento del estado cuya justicia en Chile criminaliza el uso de enteógenos; así como sucedió el 2007 con el caso mediático sobre el uso de ayahuasca para rituales de sanación.

El doctor Musalam concluye que el caso de Mario Ahumada y Juan Cubillos marca un precedente sobre el nivel de desinformación que se maneja en Chile. Por aquello cree que es necesario una autoridad para traducir el tema de la medicina enteógena y llegar a una “sociedad mayor”. En ese caso, Somec desea ser un eco de un movimiento mundial de retorno a los estudios enteógenos.

Por otra parte, Sebastián Rueda, psicólogo y profesor de Neurociencia en la Universidad de Los Leones, también recomienda el consumo de psilocybe cubensis en un formato de microdosis en casos de depresión resistente a tratamientos farmacológicos como en casos de trastornos de ansiedad. El método es acompañado sesión tras sesión con terapias psicológicas para analizar cómo los pacientes perciben los cambios.

-Hasta ahora he visto mejoras a cuadros depresivos -comenta Sebastián, y añade -, todavía falta más evidencia que apoye estos tratamientos, pero la ley 20.000 criminaliza estas sustancias y dificulta la investigación en el país.

El desenlace

Según se detalla en el acta de control de detención, el decomiso de hongos deshidratados alcanzó los 101 kilos con 819 gramos de hongos deshidratados. Lo que incentivó a los medios de comunicación a hablar sobre la incautación de hongos alucinógenos y esporas más grande en Chile.

Sin embargo, y como demostró el análisis de las muestras que analizó el Servicio de Salud, sólo 1 kilo y 772 gramos correspondieron a hongos psilocibes, los cuales se encontraban sin sombreros y listos para desechar luego del proceso de recolección de esporas. El resto de las setas eran silvestres, champiñones comestibles, y bandejas de sustratos que -por desconocimiento- sumaron al total incautado.

-Me imagino la decepción de ese fiscal que apareció en la tele hablando de su gran decomiso – comenta América -de pasar de 101 kilos a sólo unos gramos.

El viernes 14 de septiembre, y luego de 62 días en prisión preventiva, Ahumada y Cubillos quedaron en libertad con remisión condicional tras aceptar -por la presión del fiscal- un procedimiento abreviado por el cultivo de hongos alucinógenos penados por el artículo 3 de la ley 20.000.

-Se nos tuvo en prisión preventiva para presionarnos y así declararnos culpables de algo que no hicimos -concluye el Ingeniero Forestal -porque al final todo lo que apareció en la televisión fue sólo parafernalia: el 90% de lo que se dijo fue mentira.

-No tenían nada contra nosotros, pero la Fiscalía había disparado la alarma mediática y los matinales entregaban valores y una descripción absurda sobre su uso en fiestas electrónicas -dice el dueño de Psicodemia Smartshop, caminando por el living de su departamento en busca de la enciclopedia que desea encontrar.

Tras quedar en libertad, comenzó a reunir información para formar una fundación y así ayudar judicialmente a otros cultivadores.

-Teníamos todo preparado, en caso de llegar a un Juicio Oral, para hablar sobre el uso medicinal, pero las cosas se dieron de otra forma. Nosotros no vamos a poder ser las personas que marquen un precedente, pero queremos ayudar a todos los próximos -dice Ahumada al terminar el día.

Dos semanas después, en Estados Unidos, cuatro investigadores publicaban los resultados de la primera etapa de un estudio en la revista Neuropharmacology. En la cual planteaban que los hongos alucinógenos debían trasladarse de la Clasificación I a la Clasificación IV en la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés). Lo que resultó en la aprobación de la psilocibina, nombrada como una “terapia de avance”, para el tratamiento de la depresión por ser una sustancia con bajo potencial de abuso y pocos riesgos de dependencia. Es así como doctores podrían recetar hongos alucinógenos en determinadas circunstancias tras la conclusión del ensayo clínico.

Finalmente, el caso llamado por los medios como Operación Psicodemia sí marcó un precedente en la jurisprudencia de Chile y dejó en claro el desconocimiento y la falta de profundidad sobre las propiedades y beneficios terapéuticos que poseen hongos alucinógenos. La justicia chilena falló en contra.

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