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¿Por qué nos da hambre después de fumar?

2 Febrero, 2018

Todo el que ha fumado marihuana más de una vez ha experimentado ese repentino apetito voraz que aparece después de fumar, comúnmente conocido como “el bajón” y que a más de uno le ha llevado a gastarse las lucas en el primer carrito de comida ambulante que estaba a la vista.

La razón de esta voracidad, que hace tiritar a los refrigeradores, es que el THC es el responsable de nuestro bajón, o por lo menos, el responsable de hacerle creer a nuestro cuerpo que tenemos hambre.

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Esto fue corroborado en 2015 cuando se hizo un estudio en ratones en la Universidad de Yale en el que se descubrió que el THC activaba un interruptor en el cerebro de los roedores, haciéndoles sentir hambre en lugar de hacerles sentir satisfechos.

Tamas Horvath, uno de los científicos que hizo el estudio, dijo que era como si al pisar el freno de un auto en vez de frenar, el auto acelerase: “estábamos sorprendidos de que las neuronas que pensábamos eran las responsables de hacernos parar de comer, se activaban de repente y estimulaban el apetito, aunque el individuo estuviera satisfecho. Es como si se engañara al cerebro”.

Entonces y asumiendo que pasa lo mismo en los humanos, aquí tenemos la explicación de porqué tenemos a veces esos insaciables bajones.

Pero el THC no solamente estimula las neuronas del apetito, sino que también altera a los receptores olfativos del cerebro haciendo que los aromas sean mucho más intensos, lo que claro, también potencia el sabor de la comida. De ahí esa sensación de que las cosas están mucho más sabrosas cuando comemos de bajón y ese amor repentino a la fritanga callejera que nunca supo tan bien.

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