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Mark Ware, director médico de Canopy Growth: “Chile podría convertirse en el epicentro del cannabis medicinal en Latinoamérica”

Un paciente medicinal canadiense es encarcelado por posesión de marihuana. Aunque insiste en que la necesita para vivir, cortan por completo cualquier contacto entre el preso y la sustancia. Las convulsiones comienzan, siguen, no paran. Los esfuerzos de los médicos por utilizar todo tipo de métodos y medicaciones no sirven, hasta que alguien decide darle un caño. Las convulsiones empiezan a descender y el estado de salud del preso se estabiliza. A nivel estatal, se pone sobre la mesa la necesidad de solucionar esta problemática: ninguna ley nacional puede interferir en la salud y el bienestar de ningún ciudadano canadiense. Comenzaba así un proceso de legalización que desde el 2001 ha ido evolucionando hasta culminar en la legalización del uso recreativo del cannabis que tendrá lugar en octubre de 2018 y que poco a poco, se acerca a Chile.

Por Iciar Sábada de Salcedo / Foto: Jorge Rosales

En Santiago, en el Ex Congreso, se reúnen el médico chileno Sergio Sánchez, encargado de dirigir el proyecto médico de la filial canadiense Spectrum Chile, el presidente del Senado Carlos Montes, y el médico canadiense Mark Ware, quien lleva 20 años investigando sobre las propiedades medicinales del cannabis y que además es el director médico de Canopy Growth, una de las mayores empresas cannábicas del mundo. El debate sobre la mesa: el futuro de las investigaciones científicas sobre cannabis en Chile desde la inversión de Canopy Growth en Spectrum Chile y las posibles aplicaciones de la perspectiva canadiense sobre regulación y legalización.

Mark Ware empezó a interesarse por el cannabis medicinal hace ya más de dos décadas. Todo comenzaba cuando veía que muchos pacientes que no respondían a los tratamientos tradicionales contra el dolor, encontraban alivio cuando fumaban marihuana. En sus tiempos, Ware cuenta que tuvo mucha suerte “porque la marihuana se consideraba algo gracioso, que se utilizaba para drogarse y que no tenía ningún otro interés”. Por eso, y como a nadie más le interesaba estudiar sobre el tema por considerarlo sin importancia, tuvo mayor libertad a la hora de investigar.

Sin embargo, al lugar legislativo y regulatorio que han llegado los canadienses con respecto al cannabis no se ha llegado de la noche a la mañana. Han sido muchas las barreras que se han tenido que derribar, como la falta de fondos para investigaciones – uno de los mayores problemas que enfrenta el desarrollo de la medicina cannábica actual a nivel mundial -, la concepción socialmente aceptada de que es una droga altamente peligrosa o la falta de capacitación de los doctores que no tienen ni idea de cómo puede ayudar esta sustancia a sus pacientes.

Ware es el director médico de Canopy Growth, empresa que cotiza en bolsa desde 2016 y que con la entrada como accionista de Constellation Brands, la empresa fabricante de la cerveza Corona, se ha convertido en una compañía valorada en 11.000 millones de dólares cannadienses, lo mismo que vale la empresa fabricante de aviones Bombardier Inc., superando en agosto a su competidora directa, la también canadiense, Aurora Cannabis. Canopy Growth busca convertirse en el mayor comerciante de cannabis del mundo, con la misión de que el consumidor final obtenga un producto medicinal de alta calidad y a un precio asequible. No tienen nada en contra del autocultivo, pero consideran que es mucho más fácil para un usuario, comprar un medicamento que contenga exactamente los componentes que necesita, que llegar al mismo producto cultivándolo en casa.

La combinación Canadá – Chile

Los canadienses han visto futuro en las tierras chilenas para el desarrollo de sus negocios cannábicos. El país tiene más estudios clínicos por residente que cualquier otro país de América Latina, por lo que la gigante canadiense ha visto una oportunidad a largo plazo. Y por ello han creado en nuestro país Spectrum Chile, la filial chilena de investigación sobre cannabis medicinal de Canopy Growth, que tiene como objetivo seguir trabajando sobre todo tipo de enfermedades que puedan ser tratadas con esta sustancia.

Con Ware pudimos conversar acerca de porqué Chile y según contó para Revista Cáñamo, son dos las razones que les han empujado a invertir en nuestro país: “Chile por un lado tiene mucha experiencia en ensayos clínicos bajo un rango de diferentes condiciones, creo que hay una buena infraestructura en el país para estos ensayos, lo que no existe en otras muchas partes de Latinoamérica hoy en día, así que esto es muy atractivo para nosotros. Y por otro lado, existe una infraestructura política regulada que permite la producción de estos ensayos, por lo que hay una perfecta combinación en el país para empezar a hacer todos estos estudios.”

Sergio Sánchez es el doctor de Spectrum Chile encargado de desarrollar el primer ensayo clínico centrado en el dolor y además es el fundador de la ONG Latinoamérica Reforma, uno de los principales grupos de defensa del cannabis de nuestro país. Sánchez nos cuenta que “lo que la filial chilena está haciendo es especializarse en estudios clínicos ya que la idea es dar un argumento a los detractores del uso de la cannabis medicinal, desde la ciencia, que es lo que ellos han pedido, mostrar con estudios cuáles son los usos, las ventajas y las desventajas de esta sustancia.” Y es que las posibilidades de aplicar la sustancia a diferentes enfermedades son abrumadoras, desde el dolor y la ansiedad, a la colitis ulcerosa y el autismo, pasando por la esclerosis múltiple. Esas últimas enfermedades, dice Sánchez que son las más atractivas desde su opinión personal y le gustaría investigar todo lo que se pudiese “para permitir que estas últimas rigideces del mundo más conservador o positivista se puedan vencer.”

Pero si bien es cierto que los canadienses nos llevan la delantera y que con la inversión inicial de 10 millones de dólares que han hecho en nuestro país pretenden darle un buen empujón al cannabis medicinal, la legalización total de la sustancia depende de muchos factores. En Canadá fueron los propios pacientes medicinales quienes aceleraron una regulación necesaria para mejorar su calidad de vida. En otros países es la industria la que presiona a los gobiernos con la intención de expandir sus negocios y en otros, es un tema de salud pública en el que el gobierno hace lo posible por sacar el cannabis del mercado negro y de las manos de los menores de edad.

Lo indudable es que cada país tiene un contexto social concreto y que es muy difícil saber con exactitud cómo se van a posicionar los diferentes gobiernos con respecto a la regulación de la sustancia. Y que para llegar a esa regulación, es imprescindible tener estudios médicos que arrojen datos reales al debate con los agentes del estado. No es solo en Chile, el mundo en general está escaso de estudios de este tipo, por eso es necesario empezar a relacionar la sustancia con las diferentes enfermedades para las que puede servir como medicamento. Según nos contó Ware, tener estos datos en nuestras manos “nos permiten tener conversaciones de cómo deberíamos usar el cannabis medicinal y recreativo, cómo usarlo sin tener efectos secundarios, cómo usarlo de manera segura, enseñándole a la gente las maneras seguras de consumir la sustancia, minimizando los potenciales daños.” En este contexto, el médico canadiense apunta que bajo un marco regulatorio tanto del uso medicinal como del recreativo, los potenciales problemas de esta droga serán más fáciles de resolver y que “es el pueblo chileno el que debe moverse en esa dirección”. El interés de los canadienses es y seguirá siendo la posibilidad de promover el cannabis medicinal y contestar científicamente a las grandes preguntas que surgen en este debate social.

Otra de las preguntas que sobrevuela el debate cada vez que se habla de marihuana, es el tema del mercado negro. En Estados Unidos, como cada estado tiene su propia regulación con respecto a la sustancia, han visto como en algunos lugares el mercado negro y el tráfico han aumentado considerablemente debido a que los precios en los dispensarios son, en ocasiones, prohibitivos. No podemos olvidar que además, cada vez hay más productos con cannabis y cada vez más exclusivos, lo que irremediablemente puede estar fuera del alcance de gran parte de la sociedad. Pero en Canopy Growth lo tienen claro: “siempre que haya un stock limitado del producto, los precios siempre serán más altos. Mientras el mercado siga creciendo, los precios bajarán. Con evidencias clínicas y datos clínicos, podemos pedirle a las agencias gubernamentales que incluso cubran los costos de estas medicinas”, nos contaba Ware durante la conversación que mantuvimos con él.

El gigante canadiense no tiene dudas y parece que en Chile se está dando la mano al ver que podemos convertirnos en el epicentro de la marihuana en Latinoamérica, con los beneficios económicos que podría suponer. El proyecto de Spectrum Chile de crear cápsulas blandas medicinales con sustancias derivadas del cannabis, primero tendrá que ser presentado ante el Comité Ético Científico del Servicio de Salud Metropolitano. Después deberá pasar el filtro del Instituto de Salud Pública para poder ser oficialmente puesto en venta en el mercado.