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Francisca Florenzano: “La marihuana como droga de entrada es un mito”

En abril del 2010 asumió la nueva directora de CONACE y de inmediato nos pusimos a la caza de la entrevista. Costó, y no poco: casi tres meses para gestionarla y dos más para concretar, pero salió al fin. ¿Qué sabe y piensa Francisca Florenzano sobre el consumo de drogas, el microtráfico, la Ley 20.000? ¿Hay esperanzas de mayor sensatez a la hora de hacer políticas públicas de drogas bajo esta nueva administración? Juzguen ustedes mismos.

Entrevista publicada en la edición de septiembre de 2014 de Revista Cáñamo.
Por Claudio Venegas y Pedro Mendoza / Foto: Mónica Muñoz.

¿Por qué las personas consumen drogas?

Yo creo que consumen porque… a ver… los efectos que tienen en las personas los consumos, evidentemente son efectos agradables o que cumplen un rol en la persona, en términos de necesidades puntuales, que no me gustaría clasificar ni de positivas o negativas. Hay una necesidad y hay una sustancia que ayuda, o hay una situación o hay una opción y esa sustancia, en el fondo, llena ese espacio.

Y desde esa mirada, ¿cuál sería el problema en eso entonces?

Si tú estás hablando de una serie de personas que en estricto rigor pueden tener esa libertad de consumir, porque tienen una necesidad que puede ser desde tener una carga de trabajo muy grande o una necesidad de evasión o de tener un espacio de tranquilidad…

¿O de entretención?

O de entretención, y lo hace en su casa a puerta cerrada, en verdad no hay ningún problema. Hoy en día, en Chile, eso es posible. Lo que yo sí siento es que en términos más macros, hoy en día tenemos una serie de características -sobre todo en jóvenes y adolescentes, para mí el tema está más puesto ahí-, que yo siento que consumen no de una manera tan libre. O sea, cuando tú tienes una realidad en términos de oportunidades, de opciones, de sistemas de protección social, pero sobre todo tus opciones a futuro y tus oportunidades reales, yo creo que el círculo se te empieza a achicar y finalmente sí creo que hay un componente de evasión y que a la vez tiene un efecto en ellos tremendamente negativo, que yo no lo leo de la misma manera que en el caso de un grupo de personas que consumen para entretenerse. Ese es un punto. En eso hay que ser claro cuando estamos hablando de consumir o no consumir, por qué se puede o no se puede. Estamos hablando de grupos distintos y no son realidades comparables. La otra cosa que siento que es complicada, sobre lo que hay que conversar, es que uno siempre dice “yo consumo para entretenerme” o “yo sé cuándo le puedo poner un pare”, y uno sabe que en términos más biológicos hay un tema de adicción que hace que ese punto no sea tan claro.

Entonces, ¿podríamos convenir que el problema no son las drogas en sí, sino las formas de consumo, los contextos de esos consumos?

Es que depende. Las sustancias en sí producen adicciones, entonces hay que separar y decir tengo la sustancia o tengo el contexto, sobre todo cuando estamos hablando de pasta base o cocaína… tiene efectos en la persona y sí o sí tiene un efecto en su entorno. Yo creo que finalmente ves el fenómeno en su conjunto. Entonces, decir “el problema no es la sustancia, sino el contexto en que se consume”, creo que es un poco artificial hacer esa separación.

¿Y el tema de las adicciones es igual para todas las sustancias?

No. No es parejo, evidentemente hay sustancias que producen más adicción y otras que producen menos. Por eso también hablar de “las drogas”, es un error porque tenemos drogas distintas, son realidades distintas, tienen efectos distintos. Yo creo que si uno tiene conversaciones responsables, el ideal es ir viendo cada una, haciendo ciertas distinciones, más que hablar en genérico.

Desde ese punto de vista, ¿el consumo es un problema de seguridad pública o de salud?

Los dos. Para mi es fuertemente un tema de salud pública, pero yo creo que no podemos negar que también tiene un impacto en la seguridad pública. O sea, cuando tu tienes un grupo de personas que tiene un consumo con ciertas características, cuando uno ve la relación droga-delito… qué viene primero, y creo que lo que pasa no es que uno venga antes que otro, sino que en ciertas situaciones hay consumo de drogas que tienen un efecto en las personas que es más complicado. Y en ese contexto de consumo se delinque o al revés.

¿Pero en Chile existen estudios que establezcan a ciencia cierta una relación causal entre ambos fenómenos y en una magnitud relevante como para que sea tema?

¿Sabes qué? La impresión que tengo, para ser súper clara, sobre esta visión que plantea que hoy en día se está criminalizando el consumo, yo creo que no tenemos datos. Hay un estudio de la Universidad Católica, que se va a publicar pronto, que vio la trayectoria de consumo para ver el tema causalidad droga/delito, y sí se ve una correlación importante. Sin embargo, como no son estudios longitudinales, que empiezan y siguen a la persona a lo largo del tiempo, sino que son retrospectivos, igual, en el fondo, puede haber ciertas dudas. Pero siento que tenemos las dos situaciones, por un lado hay un argumento que dice se está criminalizando el consumo, pero tampoco he visto cifras, sino que es como una impresión. Es decir, ¿cuántas personas que están hoy día en las cárceles es por consumo de drogas? Y ese es un dato que estoy tratando de levantar de la manera más precisa posible para que cuando conversemos esto digamos “esta es la cifra real”, más que impresiones. Pero creo que sobre estudios científicos en Chile, sólo tenemos aproximaciones, nada que sea completamente decidor, pero sí tenemos evidencia de que hoy en día hay una cantidad de jóvenes que delinquen que están bajo los efectos de las drogas. Lo que no significa que todos los que consumen sean delincuentes.

De hecho son una inmensa minoría.

Una inmensa minoría.

Es una situación casi marginal si uno mira las cifras de consumo.

Por eso también tengo la impresión que si miramos quiénes están detenidos por consumir, las cifras no son tan grandes como la ‘sensación térmica’ que hay.

Pero cuando hablamos de criminalización de los usuarios, no decimos que están presos por consumo (aunque los hay), sino que nos referimos a las cifras de detenidos por consumo. Según datos de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, los detenidos por consumo -no tráfico o microtráfico-, fueron 844 el 2002, mientras que el 2009 llegaron a 7.113. En el caso de detenidos por “porte” pasamos de 4.465 a 35.982. ¿No te parece que efectivamente hay una persecución sobre el consumo y por ende una mayor criminalización de los usuarios?

Mira, a mí me gustaría… porque en el fondo efectivamente tú dices por consumo, pero son detenidos por infracción. Te pueden detener, lo condenan como una falta y la cifra está. ¿Qué pasa?, ¿Qué pasa con esta gente? ¿Efectivamente está bien enviarlos a las cárceles?

Fotografía por Mónica Muñoz.

Pero la ley de drogas tiene paradojas y su implementación tiene anomalías, como el hecho de que detengan por consumo a pesar de que la propia ley dice que no debieras ser detenido.

No. No debería ser detenido. Es una falta.

Sin embargo, más de 7.000 personas son detenidas al año, casi un chileno por hora, por algo que constituye una falta. Y si es detenida un día viernes, lo más probable es que pase todo el fin de semana preso, se enteran en su casa, en su pega, te pueden mostrar por la tele, en fin… Hay un proceso de criminalización real.

Bueno, hay un proceso de criminalización efectivamente, pero yo creo que… bueno, lo que tú dices es cierto. Existe la ley y cómo se aplica la ley, tiene otra línea. ¿Estamos aplicando bien la ley? Creo que es un punto súper relevante… pero eso hay que verlo con el Ministerio Público o la policía. Hoy, como CONACE, no estamos en la línea de criminalizar el consumo. Creo que es importante que la ley sea bien clara y que diga que efectivamente, en los espacios públicos el consumo es una falta, que dentro de la vivienda, de una manera privada, no es una falta, y ver qué está pasando con eso. Tiene que ver, en el fondo, con cómo fiscalizamos el cumplimiento de la ley. Nosotros no queremos más gente en las cárceles o detenidas porque consumen.

¿Y CONACE va a bajar alguna directriz hacia el Ministerio Público, hacia los organismos pertinentes?

A ver, el Ministerio Público es independiente, nosotros tenemos un rol como ejecutivo. Queremos ser bien claros en que nuestra posición es ‘no al consumo’… no estamos en una parada de decir algo distinto a eso, independiente que estemos abiertos a conversar, sobretodo cuando vemos el tema del tratamiento, donde bueno… también decimos ‘no al consumo’, pero las medidas de reducción de daños también son opciones que han tenido resultados importantes en otras partes. Hay que abrirse a conversar, hay que ver qué es lo que estamos esperando. Evidentemente nos preocupa lo que haga la PDI, Carabineros u otras instancias, pero no hemos definido una línea clara. Pero, como dices, la ley es ambigua. O sea en el fondo, cuando dices porte, finalmente queda a criterio del juez decir si lo que llevaba es microtráfico o no, si es para consumo personal… hay una serie de discrecionalidades…

En el juez, en el oficial de Carabineros o de la PDI que te detiene…

Yo creo que es algo que podríamos revisar y ver si hay alguna manera en que podamos avanzar, porque si efectivamente en la implementación de la ley, con esas discrecionalidades, estamos haciendo que personas que consumen y que tienen un consumo que es individual, que está resguardado por la ley, estén teniendo un contacto con la ley que no deberían tener, o que estén siendo criminalizados de un manera que no deberían estar, evidentemente también es un tema nuestro. Pero si tú me preguntas cuánto hemos avanzado, siendo súper honesta, no hemos avanzado nada en eso. Yo lo tengo presente y lo hemos discutido internamente en CONACE. Nosotros no estamos en una postura de pasar a llevar lo que la ley da en el espacio de garantías individuales de consumo.

En general ¿qué evaluación han hecho ustedes de los resultados de las políticas públicas en materia de drogas?

A ver, cuando hago la evaluación en términos técnicos, si se ha logrado algún impacto independiente de cuál es el enfoque que se le ha dado -que también se puede conversar-, yo creo que hemos avanzado, sobre todo en términos comparativos con otros países, de tratamientos para personas que tienen adicciones… Yo creo que… mmm… pero no tenemos evaluaciones de impacto y eso es un gran problema, entonces me cuesta pronunciarme al respecto porque tenemos una estrategia global del año 2003-2008, hay una serie de programas, de lineamientos, que, la verdad, no tienen una evaluación de impacto real.

Cuando uno observa esa y otras estrategias anteriores, se puede decir que las políticas de drogas en Chile, en general han tenido dos ejes: disminuir el tráfico y disminuir el consumo. Pero si observamos las cifras oficiales, ves que hoy hay más drogas circulando y que el consumo de todas las sustancias ha aumentado -salvo el caso de la pasta base, que es la droga con que menos se ha involucrado CONACE.

Pero mira, cuando uno analiza las políticas de drogas, en el fondo, sí se ha logrado alguna estabilidad de algunas drogas y eso ya es un éxito.

¿Se puede hablar de estabilidad? Según las cifras, la dirección de las curvas, los promedios, las comparaciones con las líneas base de consumo, cualquiera sea la forma de cálculo, en casi todas las drogas se evidencia aumento del consumo, y pasan los años y no hay evaluaciones públicas, mucho menos críticas. ¿No te parece que hay una zona un poco gris en la evaluación de los resultados de las políticas de drogas?

Mira… ¿sabes lo que pasa? No me gustaría pronunciarme si es gris o no. Yo creo, por ejemplo, ¿qué pasa con la prevención? La prevención de por sí es tremendamente difícil. Uno tendría que apostar a tener políticas de prevención mucho más claras, medibles, más científicas. Yo creo que ahí tenemos que dar un paso importante, creo que las políticas de prevención que teníamos, si bien tenían buenas intenciones y estaban basadas en evidencia, nunca han tenido un norte claro. Por ejemplo, inicialmente nosotros buscaríamos que la edad de inicio fuera más tardía…. O sea NO… ¡que no se consuma! Pero ¿qué otra cosa también te puede dar la prevención? Te puede dar que en el fondo en vez de tener la realidad que tenemos hoy en día, que los estudiantes empiezan a consumir cada vez antes, eso no sucediera, y ahí estamos mal. Si me preguntas por los indicadores de estos años, cómo estamos en términos de las políticas de prevención, estamos mal. Porque todo lo que uno esperaría de una política de prevención, no lo hemos logrado.

Políticamente, ¿Dónde te ubicas?

Es una buena pregunta. Yo creo que no me ubico. Al menos si estamos hablando como político partidista, nunca me he ubicado

¿Y en términos ideológicos, valóricos?

Creo que también es difícil clasificarme, tengo opiniones que cuando las planteo en diferentes grupos, siempre sienten que son más del otro lado. Los de derecha sienten que tengo una veta mucha más ‘roja’, como dicen, en varios temas. Pero nunca me he forzado mucho por clasificarme y no está dentro de mis planes hacerlo. Creo fuertemente en tener opiniones puntuales y tener la libertad de decirla en diferentes temas.

Porque el tema drogas tiene un componente técnico altísimo, pero también tiene aristas políticas no menores.

Reconozco que tiene un componente político, pero la comprensión que yo tengo de las drogas y de cuáles son las políticas o hacia dónde debiéramos avanzar, lo fundamento fuertemente desde una mirada de salud pública, en la que tengo más de 10 años de formación. Evidentemente uno puede clasificar eso en diferentes ámbitos políticos, pero no es que yo tenga una mirada política antes que una mirada más de salud pública o desde la sociología.

¿No te parece que CONACE ha contribuido a generar una imagen distorsionada sobre las drogas?

Yo no me quiero referir a las políticas anteriores ni hacer un pronunciamiento categórico al respecto. Nosotros sí estamos tratando de entender mucho mejor, con estudios que estamos haciendo, por ejemplo, qué se está consumiendo, en qué contexto, con qué intensidad. Creemos que hay una serie de informaciones y datos que no tenemos y que pueden ser relevantes para tomar mejores decisiones. Nuestro desafío es cómo podemos tener un impacto que yo creo no se ha logrado en las políticas de prevención. Sería bueno tener un pronunciamiento de parte de la gente que estuvo a cargo de las políticas de drogas antes, porque pueden tener explicaciones que quizás no son tan evidentes. Ponerlas sobre el tapete. Me encantaría que alguien de la Concertación participara en una mesa de debate, sobretodo si estamos buscando un mayor diálogo. Mi impresión es que ese diálogo, históricamente, no se ha dado y lo que nosotros estamos buscando es tenerlo.

¿Sirvió de algo haber incluido la figura del “microtráfico” en la Ley 20.000?

No sé puntualmente si ha servido, lo que sí creo que es importante es tener claro que efectivamente se dan las dos realidades (consumo y tráfico). En el fondo hay que decir, en el tema del microtráfico, cuál es la cantidad, cuánto es el consumo, es consumo individual o no… es una línea bien frágil para los dos lados, yo creo que hay que entenderlo así.

Pero incluso M.T. Chadwick antes de dejar el cargo -o quizás por lo mismo- dijo que había que revisar el tema, establecer gramajes, porque las propias cifras oficiales muestran que no sirvió esa medida y que se está castigando a los usuarios.

Yo creo que sería bastante bueno ser más preciso en esas cosas porque aclara el debate. Porque como estamos ahora, depende del oficial, del juez, del contexto, si la persona viene de tal sector de la población… es mucha discrecionalidad. Y creo que eso también entrampa mucho la discusión en otros niveles, en términos de políticas, en términos de cómo podemos avanzar en esto, cómo respetar las libertades individuales y, a la vez, ser firmes en otros aspectos que están relacionados a las drogas y que nos hace mal a todos como sociedad, como el tráfico. Ser más precisos y más concretos en una serie de aspectos ayudaría mucho a despejar el escenario en términos de toma de decisiones.

Fotografía por Mónica Muñoz.

En Chile la droga ilícita más consumida es la marihuana y la mayoría de ella proviene del mercado negro. Si uno quisiera realmente darle un golpe al narcotráfico, evitar que las personas participen en él, cuidar más la salud de los usuarios, etcétera, ¿no sería más razonable regular la forma de acceso a la cannabis, incluida la posibilidad de autocultivo?

Yo creo que no. Yo creo que no se puede predecir qué pasaría poniendo todas las esperanzas en las leyes, en cómo funcionarían o cuál sería el impacto que van a tener. Hoy por ejemplo ¿qué tenemos con el alcohol?

Que ocupa el cuarto lugar en causas de mortalidad y como factor de riesgo de enfermedades…

Claro. Nos está reventando igual, y no es un problema de ley o no-ley. Cuando tú haces un planteamiento como legalizar cuando toda esta política de control ha fracasado, porque tenemos un mayor nivel de consumo, un mayor nivel de narcotráfico que está reventando las poblaciones, que tiene una serie de externalidades negativas tremendamente dañinas; tú tienes que abrir un espacio y decir: Bueno, ¿qué ha pasado con otras sustancias? En el caso chileno, ¿qué ha pasado con el alcohol? ¿qué ha pasado con el tabaco? Si nosotros regulamos el consumo de la marihuana, aunque uno tenga supuestos sobre qué podría pasar, esos son supuestos porque no se sabe con certeza, y los aspectos negativos que esto puede traer los tienes que sopesar, entonces la ecuación no es tan fácil.

Y hablando del tema del alcohol que planteas, todavía se habla de “alcohol y drogas” como si el alcohol no lo fuera, ¿no será que parte del problema con el alcohol es que desde el propio CONACE no se habla claramente de él como droga?

Es droga.

¿Tú consumes alcohol?

No, pero porque siempre he sido abstemia, sé que no es la norma, pero no porque lo considere una droga.

Y cuando nos toque ver al Presidente Piñera inaugurando la Parada Militar empinando una chicha en cacho ¿podemos decir que él es un usuario de drogas? ¿Es correcta esa afirmación?

No.

O sea que cuando uno consume alcohol, que es una droga, no es usuario de drogas.

Sabes lo que pasa, yo creo que esta distinción entre droga lícita e ilícita también es ficticia. Yo creo que el punto de quiebre, ya sea para el alcohol, la marihuana o para otras drogas, tiene que ver cuando tiene un impacto en la sociedad y en las personas que están más allá de su propia persona, porque siento que cuando tú tienes un consumo problemático, ya sea de alcohol u otras drogas y eso impacta también en la familia, es complicado.

El bien protegido por la Ley 20.000 de drogas es la salud pública, pero la droga que más daño directo o indirecto hace es el alcohol y es legal.

Sí.

¿No es una inconsistencia? Por ejemplo, se pide que los funcionarios públicos no sean consumidores de “drogas”, sin embargo no está incluido el alcohol dentro de ellas.

Lo vamos a poner (lo dice medio en serio, medio en broma).

¡¿Lo van a poner?! ¿Vamos a ser dirigidos por puros abstemios?

No, no.

Van a tomar puro café al final.

Que es una droga.

¿Tú tomas café?

Sí.

Entonces eres usuaria de drogas, ¿no?

No, yo tomo muy poco café.

Eso como decir, “yo soy un poco volao”.

Pero por eso creo que el punto, y en esto hay que ser bien claro, aquí hay rangos. O sea, una persona que toma alcohol en cantidades que no son clasificados desde la salud pública como excesivo o que pueda impactar negativamente a la persona… bueno… aunque muchas veces lo tiene…. ¿Cuál es el rol del Estado en ese caso? Es tener acceso a tratamiento más que decirle que no siga consumiendo. A mí, a CONACE, ¿cuándo nos importa? Cuando eso va en desmedro del bienestar social. Ahí se pasa la línea de las libertades individuales y uno entra en otro espacio, porque querámoslo o no, vivimos en sociedad y tenemos ciertas normas, pautas de convivencia. Entonces, cuando tú me dices, ‘bueno ¿y si tomas café?’, bueno, si yo tomara un nivel de café o tomara un nivel de vino que por un lado va en contra de mi salud y que también tiene un costo social importante en términos de salud pública, o un costo en accidentes de tránsito, de seguridad pública, obviamente, eso es tema de políticas públicas.

Fotografía por Mónica Muñoz.

Lo que uno no termina de entender es que el alcohol cumple con todos esos requisitos: es probadamente más dañino.

Sí.

Más adictivo que la marihuana inclusive.

Sí.

Tiene mayor incidencia en los delitos.

Sí.

En violencia intrafamiliar.

Sí, sí…

Entonces, ¿tú crees que la política debiera ser prohibir el alcohol?

No, no prohibir el alcohol.

¿Por qué con el alcohol se pone el énfasis en el consumo responsable, se trata de educar sobre su uso, se apunta a la autoregulación, hay acceso normalizado a la sustancia, mientras que con todas las otras, algunas probadamente menos dañinas, no se puede? 

Yo creo que en el caso de la marihuana verde, en personas adultas, que consumen no concertadamente ni en espacios públicos, sino que en su casa, ahí, estamos de acuerdo. Y eso es lo que hay hoy, es el espacio que está en la legislación chilena.

Sí, pero cualquier forma de proveerte de marihuana es ilegal y ahí empieza la paradoja.

Y una contradicción.

¿Y eso, se podría perfeccionar?

Yo creo que tenemos cosas que revisar, por eso abrir los espacios de diálogo es importante, como esta entrevista. Porque yo creo que no hay peor ciego que el no quiere ver, y en eso estamos de acuerdo. Lo que nosotros estamos tratando de hacer es de informarnos de la manera más precisa y con datos, transparentar las cosas… tener una línea bien clara, por ejemplo, en el tema de prevención y el no consumo en menores de edad ¿Cómo avanzamos con los que no son menores de edad? ¿Cómo avanzamos en términos de ciertas drogas? Efectivamente se puede decir que haber cerrado el diálogo en estos aspectos ha tenido un efecto contraproducente. Pero yo, en este minuto, no quiero ser irresponsable y pronunciarme si no tengo los datos que respalden esa respuesta.

¿Eso incluye la posibilidad de revisar la ley completa o en sus aspectos más críticos?

En este minuto no lo tenemos planificado. Lo que no quiere decir que eventualmente se de esa situación. Pero si tú me preguntas ahora, ¿tienen planificado cambiar la ley 20.000? No, no lo tenemos planificado.

Porque también hay otras anomalías como qué es lo que entiende por tráfico: hoy en día si yo te regalo un pito estoy traficando; o penalizar el “consumo concertado” obviando que el compartir un pito en un lugar privado donde algunos fuman y otros no, es también parte de la ritualidad sociocultura.

Yo no me voy a pronunciar sin tener datos, yo creo que las personas que se deben pronunciar son los actores que estuvieron en esos minutos, independiente de eso, nosotros estamos revisando los datos, queremos abrir el diálogo y yo eso lo reflejo en que he aceptado estar en más discusiones públicas, donde creo que también es importante que estén las personas que fueron protagonistas en su minuto.

Archivo Cáñamo. Edición 31, septiembre 2010.

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