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El Top Five de las adicciones más freaks del mundo

Es cierto que todos tenemos ciertas debilidades y adicciones en algún momento de nuestras vidas, pero existen manías que son para locos de patio, dignas del nuevo presidente de Estados Unidos. A continuación te mostramos las 5 adicciones más freakies de personas que están viendo si les alcanzan los puntos para entrar al Peral.

1 adicciones raras1.-Ingerir cenizas. Además de fumar cigarro, comer cenizas se ha convertido también en una adicción. Bianca ( en la foto) es una mujer estadounidense que paga a bares y restaurants de la zona donde vive para que le junten una bolsita con los restos de cigarrillo de los clientes.

2 adicciones raras2.- Comer papel higiénico. Obviamente esto no pasa en chile por el tema de la colusión, pero en el mundo existen personas a las que les fascina comer papel higiénico en bolitas, cual palomitas de maiz.  Kesha es una mujer de 37 años que ha desarrollado esta manía desde que era niña, y  no puede controlarlo.

3 adicciones raras3.- Tomar gasolina. Los autos necesitan gasolina para iniciar su marcha, al igual  que una pobre mujer que requiere de este líquido para mantenerse vital. Su nombre es Shannon y toma hasta 12 cucharaditas de combustible al día. Afirma que le provoca emoción al principio, pero luego le quema la parte posterior de la garganta. A pesar de ello, no puede dejar de beber este combustible independiente sea 893 o 95 octanos, la mina no es tan tincada tampoco.

4 adicciones raras4.- Comer piedras.  Teresa Widener, de 45 años de edad, lleva comiendo piedras los últimos 20 años de su vida. Se estima que ha ingerido más de 1360 kilogramos de piedra. Pero ella si que es mañosa, sólo le  gusta de comer aquellas que ya están picadas  o en adoquines. Dicen que no gasta nada en alimentos pero si en arreglar el W.C. 5 veces al día.

5 adicciones raras5.- Oler chicles masticados. Ryan adora el aroma del chicle, pero no cualquier chicle, sino el que ya ha sido masticado por otras personas. Su adicción lo lleva a desprender chicles que son pegados bajo las mesas, bancos o en la calle y juntarlos en una bolsa para después deleitarse con olerlos.

 

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