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El Rincón Cañamero: una sorpresa en el centro de la ciudad.

Como si fuera una pepita de oro, la semilla de cáñamo se ha transformado en un objeto de culto y devoción. No sólo de ella sale la planta de marihuana, la semilla, en sí misma posee una serie de propiedades que la han transformado en un súper alimento y el Rincón Cañamero, se ha transformado desde hace dos años en el único lugar en que se puede comer esta semilla. Todo gourmet, claro.

La tranquilidad de la calle Vichuquén se alborotó un poco hace dos años. Un restaurante, el único de esta arteria en medio de la comuna de Santiago, apareció con un nombre que dejó más dudas que certezas entre los vecinos: El Rincón Cañamero.

“Hola vecino”, saluda cordial una señora de edad a Carlos Vásquez, de 38 años, chef ejecutivo del Rincón. El cambio en el barrio fue fuerte, reconoce Carlos: “Venían personas de parte de la junta de vecinos, a mirar de qué era el tema. Se pasaban algún tipo de rollo, pero cuando empezaron a darse cuenta que era un restaurant más, se soltaron un poco y terminaron comprándonos pan”, reconoce el profesional con una sonrisa.

El Rincón Cañamero no es un punto para fumar. No es un growshop, ni posee alguna característica reñida con la legislación. Al revés, es completamente legal ya que las semillas de cáñamo se pueden comerciar sin problemas. Es comida de canarios, incluso. Y ahora de los felices humanos que disfrutan las numerosas opciones del menú: “Al año y medio sólo trabajábamos con productos de cáñamo, enfocados a la cocina fusión. Hay cocina italiana, japonesa, española, china, casera. Todo relacionado con el hemp”, cuenta Carlos.

Micro universo alimenticio

La semilla de cáñamo -tan pequeñita- cuenta con propiedades que la catapultan a ser considerada como un “súper alimento”. Es rica en proteínas, ácidos grasos esenciales omega 3, 6 y 9, vitaminas, minerales y enzimas. Todo eso además de nueve aminoácidos que nuestro cuerpo no produce y grasas crudas que ayudan a reducir el colesterol, a bajar de peso o a la limpieza de las arterias.

Tremendo alimento que no ha podido ser todo lo famoso que debería. Carlos tiene las razones claras: “Cuando tú dices la palabra Cáñamo, la gente lo asocia a cannabis y marihuana. Lamentablemente está el tema tabú porque todo suena a droga, pero nosotros nos dedicamos plenamente a la parte nutricional, educando y re-educando a nuestros comensales y sacándonos el estigma de que se van a ir a volar con la comida”.

Carlos se asoció con Gabriel López, dueño del growshop “Semillas del Huaso”, y entre ambos forjaron una alianza que avanza con éxito. De los tres trabajadores originales del restaurant, ahora son quince los que cocinan y atienden. A la hora de almuerzo no es raro ver mucha corbata, zapato de oficina, profesores universitarios o turistas. Lejano al cartel de picada, la calidad de la comida ha dado que hablar.

Corazón de semilla

Son tres las formas que han ideado en el Rincón Cañamero para trabajar las semillas: como aceite, harina o usando el corazón de la semilla, vale decir de forma descascarada. Todas producidas en una planta ubicada en San Fernando. Con la harina hacen parte de los platos más famosos de la carta: pizzas, lasañas y fetuccinis. El aceite, rico en omegas, está siempre en la mesa y los corazones se usan en “miles de preparaciones: cocina caliente, fría, repostería. Es un fruto seco, con sabor a nuez y leve sabor a piñón”, agrega Carlos.

Platos como el ceviche de salmón con gastadas de cáñamo; lasaña de verduras con salsa pomodoro; pizza de setas; ñoquis de cáñamo con carne mechada o una tartaleta de frutas con masa cortante de cáñamo, se lucen en una mesa preparada para la ocasión. ¿Y tragos? Obviamente hay dosis de invención en este ítem: el Blody Chela, con un borde de semillas de cáñamo y sal; además de la Chupilca Cañamera, compuesta de vino tinto y harina de cáñamo.

Además, diariamente, hay un menú en oferta que lleva -cómo no- unos pancitos de harina de cáñamo con pebre para abrir el apetito. La cocina es comandada por Carlos junto a Guillermo Meneses, quien da rienda suelta a su inventiva y con destacado paso por restaurantes como La Jardín y La Diana. El Rincón Cañamero, vale destacar, es el único en su clase en Chile y Sudamérica.

El local cuenta con tres pisos. El primero tiene un bar y un par de mesas. El segundo cuenta con dos salones en el que alcanzan a estar sentadas 50 personas y un tercer piso, más lúdico y recreativo, con sillones, un aire acondicionado en 20°C y una enorme consola con video juegos noventeros. Ideal para inspirarse. Carlos sonríe y posa junto a sus colaboradores. Después de dos años de arduo trabajo y de un boca a boca que revela las bondades del restaurante y que le ha dado buenas críticas también en Tripadvisor. No descartan ampliarse, hacer un segundo local o llevar los productos a eventos. ¿Un Mc Cáñamo?, le preguntó. “Eso sí que no”, dice Carlos y vuelve a sonreír.