Policial

Deportada por un delito de drogas cometido hace 20 años

Una residente legal de Estados Unidos de origen nicaragüense, fue deportada del país por un delito relacionado con la marihuana que ocurrió hace más de 20 años.

Fanny Lorenzo llegó a Estados Unidos en la década de los 80. Después de más de dos décadas viviendo en el país, Lorenzo ya tenía residencia permanente en el país, también conocida como la “green card”. Lorenzo, como muchos otros migrantes, entró en el país de manera ilegal y se estableció en Miami, donde se casó con un portorriqueño con residencia legal.

En 1997, Lorenzo y su marido fueron arrestados por haber estado involucrados en una operación de cultivo ilegal de marihuana. Después de ser arrestada, Lorenzo colaboró con los investigadores y se redujo su pena a cinco años de libertad condicional, también por su limitada participación en la operación.  También pagó más de 10.000 dólares a la compañía de energía y luz Florida Power and Light por la electricidad que habían robado durante el cultivo de marihuana realizado en interior.

Lorenzo contó que el verdadero líder de la operación era su marido, quien recibió una pena de cinco años de cárcel. “Yo era joven y no sabía muy bien lo que hacía” comentaba Lorenzo desde Nicaragua.

Después de declararse culpable, Lorenzo se divorció de su marido y siguió residiendo y trabajando en Estados Unidos. Trabajó en un almacén durante años y compró una casa para ella y su hijo que actualmente sirve en el ejército de Estados Unidos. Lorenzo estudió y se convirtió en asistente dental. Ha mantenido su residencia legal hasta ahora y nunca pensó que su condena pudiera interferir en sus migraciones. “Pensé que todo estaría bien porque nunca llegué a ir a la cárcel”.

Sin embargo, después de una visita a sus familiares en Nicaragua, fue retenida por los agentes de la aduana del aeropuerto de Miami en relación con su antigua condena. Lorenzo pudo volver a entrar en Estados Unidos, pero le retiraron su green card y fue detenida. Después de pasar cuatro meses en un centro de detención, fue finalmente deportada bajo las nuevas leyes de inmigración de Trump. “Nunca pensé que me iban a deportar. No soy una delincuente, esto pasó hace 20 años y si ven mi expediente, verán que es impecable”.

La directora del Consejo Americano de Inmigración, Royce Murray, se opone a estas nuevas medidas contra los inmigrantes. “Nadie se beneficia cuando a una persona que ha sido residente durante mucho tiempo y no es ningún riesgo para la seguridad pública se la echa del país. No hay una preocupación de lo que significa una prioridad en cuanto a seguridad pública”, expresaba Murray.

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