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Conexiones entre yoga y marihuana

La relación entre el yoga y la marihuana ha sido un tema ampliamente debatido. Existen quienes afirman que los ha ayudado a profundizar en su práctica, y otros que lo ven como una distracción innecesaria. Más allá de los puntos de vista de defensores y detractores, no podemos olvidar el carácter sagrado que tiene esta planta dentro del hinduismo. ¿Puede el uso del cannabis conectarnos con el carácter espiritual de esta disciplina? Para reflexionar sobre esta pregunta haremos un recorrido para entender cómo se ha dado esta combinación.

Comúnmente se asocia la palabra ganja con la cultura rastafari. Sin embargo, su origen es mucho más antiguo, proviene del término sánscrito ganyika, que significa originaria del Ganges, ya que la Cannabis indica crecía de forma silvestre a las orillas de este río sagrado. Los sirvientes de la India, traídos por ingleses durante el siglo XIX, socializaron este término en Jamaica, que adquirió nuevas connotaciones como ganjah (en honor a Jah), y también trajeron la semilla de esta variedad. Sin embargo, las implicaciones que tuvo su uso como herramienta de liberación en el Caribe es tema de otro artículo; volvamos a Asia.

La marihuana está presente dentro de la mitología hindú, es el alimento preferido del dios Indra. Se cree que es un regalo de la madre tierra para sanar el espíritu, aliviar el dolor, darnos placer, exaltar nuestra conciencia y acercarnos a lo divino. Se le considera la planta de la sabiduría. Se pueden ver imágenes en las paredes de templos, y ha sido alabada en poemas y mantras. Originalmente existían tres formas para su consumo: en forma de bhang (una preparación a base de cogollos con leche, miel y otras especies), chara (resina parecida al hachís) y ganya (concentrado de las flores pistiladas). Aunque es común ver ganja, escrito con j, hemos preferido usar la “y”, pues se adapta más a nuestro idioma. Muchos términos en sánscrito utilizan la j, pero esto obedece a la sonoridad en inglés.

La marihuana también se popularizó dentro de la medicina ayurveda, en la que se aplicaba para combatir la lepra, el insomnio, la disentería, aumentar el apetito, entre otros usos. Aunque actualmente en la India es ilegal, existe una amplia tolerancia para su uso ritual; por el contrario, es prohibida para los turistas.

Cuenta una leyenda que Shakti se la dio a su esposo Shiva al verlo sufrir. Se dice que en la primera calada hizo al cielo, en la segunda a la tierra y en la tercera creó al mundo. Después de esto, entró en una profunda meditación. En algunos rituales, como sostiene el cantante popular Madhusudan Baul, se mantienen estas tres inhalaciones, las necesarias para alcanzar un estado espiritual.

La palabra yoga también viene de la raíz sánscrita yuk, que significa unión. Lo que se busca con esta disciplina es la unión de cuerpo, mente y espíritu. En los aforismos de Patanjali se señala que uno de sus objetivos es el cese de las fluctuaciones de la mente. Específicamente se busca la conexión con el momento presente.

Es común que nos pasemos pensando en lo que dejamos de hacer, es decir, nos situemos en el pasado, aptitud que genera nostalgia; o, por el contrario, nos preocupemos por el futuro, lo que nos produce ansiedad. El único momento en que realmente nos podemos sentir plenos es cuando estamos en el aquí y ahora. Una de las formas para conseguir este estado es conectándonos con las sensaciones sutiles. El uso de cannabis puede abrir nuestra percepción a estas sensaciones. De hecho, en otro de sus sutras Patanjali señala que una de las formas de conseguir la iluminación puede ser por vía de las plantas.

El yoga, originario de la India, se ha convertido en patrimonio de toda la humanidad. Si bien muchos se apegan a sus beneficios físicos, debemos recordar que realmente este no es su objetivo final. Se trata de trascender lo que se conoce como el velo de maya: la ilusión de ver una realidad fragmentada. De alguna manera, se busca ir más allá del mundo material para alcanzar una conexión con lo universal. Dentro de esta cosmovisión la marihuana representa la materia, la combustión el fuego de la mente, y el humo, el espíritu.

La sensación de bienestar que se genera después consumir cannabis es muy parecida a ese estado de ligereza y calma que tienen las personas después de realizar una práctica de yoga. También tienen en común el hecho de que liberan tensión, disminuyen la ansiedad y ayudan a la relajación. En ambas, además, se produce un estado contemplativo y se genera amor hacia los seres vivos y la naturaleza. Ahora bien, ¿será provechoso combinarlas?

Hoy en día es común que practicantes de yoga suelan estar abiertos a experimentar con marihuana, y por otro lado, que las personas que la consumen también se sienten motivadas a incursionar en esta disciplina. Sin embargo, existen pros y contras en esta combinación. Vamos a dar una mirada sobre varios factores y describir diferentes perspectivas.

Muchos de los artículos que abordan este tema suelen hablar sobre la relación de la marihuana con la práctica de las asanas (posturas físicas). Sin embargo, realizar estas posiciones solo constituye una fase del yoga. Además, existen otros caminos, como el dhyana yoga, que se refiere a la meditación; bhakti yoga, a través de la devoción; karma yoga, por medio del servicio. Son distintas formas para conseguir el mismo fin: la unión con lo universal, una relación armónica entre mi yo interior y el macrocosmos.

La relación con la marihuana es diferente en cada uno de estos caminos. Por ejemplo, en la meditación se necesita atención y concentración para aquietar los pensamientos. A algunas personas esto se les hace más fácil bajo los efectos del cannabis. Sin embargo, otros afirman que les es más difícil silenciar la mente después del consumo. Esto puede depender de la dosis, de la variedad de la planta y de la percepción individual.

En el caso del bhakti yoga se suele adorar a una divinidad. En la práctica se cantan mantras. Existen varios, por cierto, para alabar a la marihuana, y uno de los más populares es el Aum Shiva Shankara hari hari ganya. Podríamos traducirlo como: Shiva, dador de felicidad, bríndame la infinitud de la ganya.

Con respecto a la práctica de las posturas, tiene sus ventajas y desventajas. Los cannabinoides ayudan a relajar los músculos, por lo que puede ser más fácil realizar ciertas asanas. Esto puede ser de gran ayuda, sobre todo en aquellas en las que se trabaja la flexibilidad. Sin embargo, se debe tener cuidado de no sobreestirarse como consecuencia de la relajación. Por esta razón es que muchos prefieren abstenerse antes de la práctica y utilizarla después, por sus propiedades antiinflamatorias.

Por otro lado, la variación de nuestra percepción, después del consumo, puede dificultar la estabilidad en algunas de las posturas en las que la gravedad se ve comprometida. Así es que no es recomendable para realizar posturas de equilibrio. Al practicar acroyoga puede generar vértigo. Claro que para las personas familiarizadas con los efectos puede que no represente ninguna dificultad.

Es importante señalar que existen distintos estilos de yoga. En unos se hace hincapié en la alineación y permanencia en cada postura, como es el caso de la escuela de Iyengar. En este estilo es común ayudarse con cojines, cinturones y cobijas. Consumir cannabis puede ser una ayuda para profundizar en la percepción de las sensaciones placenteras y displacenteras de cada una de las asanas. Ahora bien, hay otros estilos más dinámicos como el ashtanga, en los que se trabajan las posturas de forma fluida, al ritmo de la respiración. Se puede sentir cansancio en este tipo de prácticas más cardiovasculares después del consumo. Debemos tomar en cuenta que fumar afecta los pulmones. Es más recomendable el uso del vaporizador, para no incidir en nuestra capacidad respiratoria.

Otro aspecto a considerar de esta combinación es la variante de la marihuana. Hay quienes prefieren las índicas. Su mayor concentración de THC genera un estado psicoactivo que puede ser propicio para una mayor conexión espiritual. Estas son preferibles para clases en las que se profundice en la meditación y sean de menor exigencia física. Por lado, otros las variedades con alto CBD ayudan a la relajación muscular y a mantener mayor lucidez.

Hay quienes sostienen que el uso de cannabis potencia los beneficios del yoga. No solo los físicos, sino que también los espirituales, ya que abre nuestra mente, expande nuestra conciencia y nos genera paz interior. En este sentido es preferible consumir marihuana cultivada en casa. Puede que el contrabando genere un karma que no favorezca esta conexión mística.

Entre el sinfín de variantes de yoga que se han creado en Occidente existe un estilo llamado ganja yoga. Fue creado por la instructora canadiense Dee Dussault, quien además de publicar un libro con este nombre, donde describe los beneficios de esta combinación, imparte clases de esta modalidad en San Francisco desde el 2011. Este estilo se ha hecho popular en Estados Unidos y se ha multiplicado en varios estados, donde el consumo es legal para personas adultas.

Otros practicantes y maestros sostienen que esta combinación entra en profunda contradicción con el principio de brahmacharya, uno de los fundamentos del yoga. Tiene que ver con la pureza, la castidad. Es precisamente uno de los argumentos por los que algunos prefieren abstenerse de consumir marihuana. También creen que puede ser una especie de trampa para alcanzar los objetivos de esta disciplina.

En Occidente hay una tendencia a ver al yoga como un deporte. Puede que inclusive en algunos espacios se genere una atmósfera de competencia, conducta que es perjudicial para la práctica. En este sentido, el uso de cannabis puede ser una herramienta para trabajar el ego, invitándonos a una mayor introspección. Recordando, así, un principio fundamental: las asanas deben hacerse por apertura, no por imposición.

Después de contemplar diferentes perspectivas, solo queda decir que es una decisión individual el combinar, o no, el uso del cannabis con esta disciplina, y de qué forma hacerlo. Por lo general, los sadhus (renunciantes que consagran su vida a Shiva), después de consumir ganya, solo meditan, no realizan una práctica de posturas físicas. Sin embargo, la relajación muscular producto de los cannabinoides ha servido a otras personas para aliviar el dolor y entrar a las asanas de forma más placentera. Dependerá también del uso que queramos darle, ya sea medicinal, recreacional o espiritual. Finalmente, hay yoguis a los que les gusta consumir cannabis y no por esto fuman antes de realizar su práctica, aunque probablemente la marihuana los haya ayudado a comprender sensorialmente los preceptos del yoga.