StgoVerde comunidad, educación y activismo cannábico

Edición 142
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A través de Instagram, Santiago Verde(@StgoVerde) se posiciona como la red de usuarios, cultivadores y propulsores del cannabis más grande de Chile. La gracia está en su mensaje adaptado a las nuevas tecnologías, sin dejar de mantener el activismo como la esencia de la comunidad.

Si hace unos diez años comenzó el fenómeno de Facebook como la red social que cambió el paradigma de la forma de relacionarse a través del internet, hoy su lugar lo ocupa otra de las aplicaciones que permiten la interacción entre usuarios y la formación de pequeñas comunidades. Se trata de Instagram, compañía que Mark Zuckerberg ya compró para sí cuando notó que para allá iba la cosa.

La red social que buscaba compartir fotos de la vida diaria de los usuarios es la aplicación más usada entre jóvenes en el mundo y en Chile se replica esa misma historia. Es por eso que, a medida que han pasado los años, la evolución del formato de Instagram ha permitido que se formen fidelizaciones con usuarios que generan contenido a la comunidad.

Santiago Verde lleva poco más de cinco años siendo parte de la vida de una gran variedad de administradores que han apostado sus fichas a este lugar como punto de encuentro entre los miles de cultivadores, principalmente chilenos, que pululan por internet buscando y desentrañando a través de la experiencia de los demás, consejos e información acerca del cultivo de cannabis, una actividad tan común como reciente en cuanto a masificación.

Actualmente, la comunidad de Santiago Verde cuenta con poco más de 160 mil seguidores en Instagram (@stgoverde), lugar en el que se define como un "medio de comunicación cannábico colaborativo", para personas mayores de 18 años y en el cual, cultivadores y usuarios de cannabis de todo Chile, envían sus consultas, datos, tips, fotografías y un montón de información referente a sus plantitas. Allí nos podemos enterar de los resultados de un cultivo en exterior en el sur, o la forma en que combaten las altas temperaturas en el norte.

Su directora, Paola Díaz, conocida en las redes sociales como @MuyPaola, es la única administradora de la cuenta en la actualidad, y explica que el contenido e información es retroalimentativo entre la comunidad y los administradores que trabajan esporádicamente en el sitio de Santiago Verde. No es extraño leer posts en que a través de una fotografía se muestran características de algún cultivo y se plantean dudas al respecto, mientras los seguidores, unos más expertos que otros, comentan sus posibles soluciones o diagnósticos.

Santiago Verde nace como la necesidad de un grupo de cultivadores por mostrar su trabajo de forma pública, porque no existen esos espacios para los especialistas en la planta que tantos beneficios entrega. En un principio sólo buscaba replicar distintos cultivos repartidos por Santiago de Chile. Ahora, el activismo cannábico se ha tomado con fuerza las publicaciones de Santiago Verde y a través de colaboraciones con expertos en distintos temas, hay contenido sobre comida, legalidad, cultivos colectivos y mucho más.

Para que la comunidad haya tomado ese giro, tuvo que pasar un tiempo de adaptación a los nuevos formatos que Instagram ofrecía a sus usuarios registrados. Las historias que comparten las personas en la red social pasaron a formar el grueso de la actividad dentro de la aplicación, con una nueva forma de expresar narrativas, con tiempos delimitados, pero con la posibilidad de mostrar videos, fotografías o textos en tiempo real y de manera interactiva.

Para una comunidad que basaba su existencia en las posibilidades que entrega Instagram, se abrió un mundo nuevo cuando aparecieron las historias. Fue ese el momento en que decidieron que Santiago verde debía dejar de ser una fuente de reposteo del contenido aportado por los propios usuarios y administradores y comenzaron a ponerle rostro a quienes querían mostrar su cultivo. Una forma de mostrar la vida de un o una activista del cannabis.

Y el activismo tiene implicancias políticas. Santiago Verde sigue una línea de pensamiento en la que se entiende la forma de ver el cannabis desde un punto de vista colaborativo, libre y comprometido con las causas a las que adhiere. Desde la misma comunidad se han gestionado buses para viajar hasta Valparaíso a las sesiones de discusión en el congreso que tienen que ver con la ley de cultivo seguro o modificaciones a la ley 20.000.

Pero no es lo único. Santiago Verde trabaja con grupos de abogados que se preocupan de defender legalmente a los usuarios de cannabis, ya sean cultivadores o miembros de cultivos colectivos, que han sufrido las nefastas consecuencias de la criminalización del cannabis en Chile a lo largo de la historia reciente posterior al auge del cáñamo industrial en el país. Uno de los roles que se adjudica esta comunidad es la de educar, por eso sienten la responsabilidad de transmitir los derechos y deberes que tiene cada uno de los actores de la comunidad cannábica.

Una denuncia anónima generó la incautación de una buena parte de las plantas que Dispensario Nacional cultivaba como parte de su trabajo como cultivo colectivo encargado de suministrar la marihuana que deben consumir usuarios medicinales. A los pocos días, luego de que Dispensario Nacional transmitiera en vivo a través de Instagram el accionar de la Policía de Investigaciones al momento de la incautación, Santiago Verde realizó una nueva transmisión a través de la misma red social.

Fue un espacio de difusión y de educación respecto del funcionamiento de los cultivos colectivos, que en Chile toman el nombre de fantasía de dispensarios aunque legalmente no lo sean, en que Santiago Verde transmitió el mensaje que Dispensario Nacional tenía para la comunidad y, además, dejó en evidencia la precariedad de garantías que tienen los cultivadores a la hora de ejercer su libertad personal.

Y es que el rol de educadores es uno de los más importantes a la hora de desarrollar activismo y así lo tienen claro desde la comunidad de Santiago Verde. Para eso utilizan la retórica moderna del internet. Es la gracia, dicen, de lograr comunicar su mensaje a estos nuevos sectores activistas y no activistas que comparten la afición por el uso del cannabis recreativo y medicinal.

De hecho, una de las asociadas a Santiago Verde es la consulta médica cannábica de MariaMed. La necesidad de sentar las bases científicas del uso medicinal y entregar con esto un respaldo objetivo al activismo ha llevado a Santiago Verde a entregar recomendaciones de este uso en particular y contar con el equipo de médicos que utilizan y estudian el sistema cannabinoide humano con el fin de ir más allá de la medicina tradicional.

Es por eso que el contenido que se difunde a través de Santiago Verde debe tener un valor tanto para el receptor como para el emisor. En las historias destacadas del perfil de Instagram de la comunidad, existen diversos consejos sobre problemas legales, consultas médicas, cocina con cannabis y, sin dudas, la máxima del activismo sobre esta planta, el autocultivo como forma de protesta. Enseñar a cultivar es activismo, afirma su directora.

A lo largo de los años se han realizado variadas juntas de miembros de Santiago Verde con la comunidad que también es parte del proyecto. Parques y plazas son escenarios para que varios cientos de seguidores lleguen a compartir de buena gana junto a los infaltables caños y la conversación en torno al mundo de la hierba que tanto gusta, sobretodo en Chile.

Pero no es la única bandera de lucha que abraza Santiago Verde a la hora de generar activismo por medio de las redes sociales. En diciembre de 2018 se organizó la primera reunión de mujeres cannábicas de forma masiva en Chile. Al lugar, parte de las instalaciones de Dispensario Nacional, llegaron cerca de cien mujeres en una jornada de feminismo y activismo cannábico.

Lo sorprendente de la convocatoria es que se realizó con unos pocos días de anticipación y a pesar de eso, llegaron, desde todo Santiago y desde otros lugares del país, mujeres dispuestas a encontrarse en un lugar seguro y no hostil para su género a conversar y reflexionar acerca de la marihuana y todo el mundo que la rodea.

Para Paola Díaz, el mundo cannábico, sobretodo el recreativo, aún replica prácticas machistas de otros rubros, como la objetivación de la mujer en todas sus expresiones, con marcas que aún regalan calendarios y afiches mostrando el cuerpo de mujeres para llamar la atención, o el rol que juegan en el marketing de los productos de distintas marcas.

Santiago Verde se erige como un medio de comunicación donde la cabida a las mujeres y el feminismo es importante y necesario. Las dudas que recibieron a través de mensajes privados por la cuenta de Santiago Verde luego del encuentro aumentaron al nivel de equipararse con la cantidad de consultas o mensajes que enviaban hombres a la cuenta de Instagram.

Mientras el cultivo y consumo de marihuana para los fines que estime conveniente quien la utilice se mantenga en la nebulosa gris de la defectuosa ley 20.000, espacios como Santiago Verde se tornan necesarios para organizar a los agentes activos de la sociedad que velan por un cambio político, social y cultural, en que, tal como en la mayoría de los rubros que existen en la actualidad, el machismo, el prohibicionismo y la falta de evidencia, marginan a miles que anhelan la libertad en sus decisiones.