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Desde los profesionales a los pacientes: Por la integración internacional del cannabis terapéutico

Paulo Matus González
Dastchkova Córdova
Edición 150
Paulo Matus González
Dastchkova Córdova
Edición 150

El pasado 12 de octubre, se realizó en Santiago la quinta versión del Seminario Internacional de Cannabis Medicinal, organizado por Fundación Daya. El encuentro orientado tanto a la sociedad civil como a profesionales del área de la salud, fue la oportunidad para conversar sobre los avances investigativos a nivel mundial relacionados al uso terapéutico de cannabis. Y que contó con personalidades médicas, científicas, y políticas de relevancia mundial. Quienes, de manera ineludible, lamentaron en cada presentación la realidad prohibicionista en la que actualmente se encuentra Chile: "Hemos vuelto a una discusión que en el resto del mundo tuvimos en los años noventa".

Hay una corriente de aire fresco y otoñal que corre y sacude aquellos banderines de Fundación Daya que cuelgan en la entrada. Cuyos colores morados y anaranjados, propios de la organización sin fines de lucro, orientada a la promoción de terapias alternativas, resaltan ante el blanco pálido del Palacio Irarrázaval, el actual Círculo Español de Santiago, ubicado en la vereda sur de la Alameda. Es la mañana del 12 de octubre y el público, que se resguarda del frío, comienza a ocupar los primeros asientos ordenados para otra jornada de la quinta versión del Seminario Internacional de Cannabis Medicinal.

En el interior, en uno de los grandes salones del palacete, voluntarios de Daya van y vienen por los pasillos para resolver los últimos detalles de la producción. Para el segundo día, tras la inauguración del viernes en el Centro Arte Alameda, el encuentro está dirigido hacia la comunidad médica científica, profesionales del área de la salud, y organizaciones de la sociedad civil, bajo el enunciado "Simposio Internacional de Cannabis Medicinal". Este concepto que será protagonista de las sucesivas presentaciones que realizarán exponentes de relevancia mundial. Pero que en Chile, el Colegio Médico prefiere no reconocer; un cuento corto que, a esta altura, resulta anecdótico.

De esta manera, hoy la invitación es a dialogar a partir de los avances clínicos y el desarrollo de la investigación científica sobre el uso terapéutico de cannabis. Es decir, incentivar la educación médica con el propósito de descriminalizar la naturaleza y beneficiar a los principales actores del tema: los pacientes.

-Esta revolución [relacionada al cannabis] surge de las comunidades que se organizan pese a las nefastas políticas de drogas que existen desde el engaño y la desinformación sostenida por décadas por el prohibicionismo-, destaca en sus palabras inaugurales Ana María Gazmuri, directora y vocera de Fundación Daya, de pie sobre el escenario, con un tono de voz energético que gana mayor potencia a través de los parlantes. -El trabajo colaborativo entre los pacientes organizados y los cultivadores que han sostenido su práctica, y profesionalizado sus saberes, es como se ha despertado el interés de la sociedad científica y profesional.

Ante las palabras, el público estalla en aplausos y vitoreos. En sus seis años de trabajo, Fundación Daya se ha dedicado a promover los beneficios de la alternativa terapéutica en el ámbito médico, científico y cultural. En ese contexto, destaca la capacitación de cientos de profesionales y estudiantes de salud orientados en la implementación del concepto y en la integración del uso medicinal de productos derivados del cannabis.

Así como ocurrió en 2017, en el marco del tercer Seminario Internacional, cuando se impartió el primer curso, con acreditación académica por el convenio científico con la Universidad de Santiago, para la formación de profesionales nacionales y extranjeros. Desde entonces, Fundación Daya ha avanzado en otras áreas de acción, con el desarrollo de nuevos convenios de investigación e innovación entre universidades, municipios y agrupaciones de pacientes a lo largo de Chile. Siendo así, el principal referente en materia de educación cannábica en Latinoamérica.

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Son pasada las nueve de la mañana y continúan ingresando personas que se acomodan en los asientos vacíos en el fondo del salón. Hay una leve tardanza en el cronograma que beneficia a aquellos que atraviesan con apuro la mampara de vidrio. Pero es lo de menos. Pues, en breve subirá hacia el escenario el ministro y actual vocero de la Corte Suprema, Lamberto Cisternas. Cuyo caminar es pausado hacia el estrado. La solemnidad acompaña su presencia y el público guarda silencio.

-Tengo la experiencia de mi señora que sufre de lupus y de otras enfermedades autoinmunes desde hace muchos años-, cuenta el magistrado desde el estrado, con un ritmo apacible y de reflexión que le añade suspenso a su discurso. -Ella ha buscado alivio más allá del medicamento tradicional, a través de otras alternativas terapéuticas como el tratamiento con flores, reiki, inmunoterapia y -realiza una pausa-, cannabis.

Entre los asistentes, y de forma espontánea, se ovaciona el manifiesto que pareciera que rompe con el protocolo. Algunos levantan sus celulares para registrar su intervención, que se suma a otras declaraciones similares que ha hecho en el pasado.

A lo largo del 2019, y en el contexto de la discusión sobre el proyecto de la Ley Cultivo Seguro, el ministro Lamberto Cisternas ha participado del debate social y político, mostrándose partidario sobre la despenalización del autocultivo de cannabis. Es más, en ocasiones ha hecho hincapié de las limitaciones e incongruencias de la interpretativa ley 20.000. Cuyo objetivo fundamental "no es sólo prohibir o perseguir el tráfico, sino que privilegiar la salud".

-Hay una parte legal que necesita ser enfocada con particular decisión de si abrimos caminos o no, y es una decisión política que ciertamente está fuera de alcance-, reflexiona desde la sensatez, y se apresura en agregar, -¿cómo acreditar a la autoridad, que trata de cumplir su función, a veces con matices cargado a lo prohibitivo, de que un cultivo es para el beneficio de la salud? No hemos descubierto buenos mecanismos de prueba. Por eso la ley de Cultivo Seguro abrió una ventanita de esperanza para que se pudiese acreditar esa línea terapéutica con el respaldo de un facultativo. Pero la tramitación está todavía durmiendo y permanecerá ahí bastante tiempo.

Ante el desaliento que provoca e intensifica el contexto político nacional, el vocero de la Corte Suprema invita al resto del auditorio a avanzar en la materia desde la articulación colectiva de las organizaciones sociales. De la misma manera, reconoce como parte fundamental en el debate público los testimonios que se comparten desde Fundación Daya de los miles de pacientes que se beneficia del uso medicinal del cannabis. Quienes, en ocasiones, se han visto perjudicados por la tendencia política a criminalizar lo que se desconoce. "Es imposible abstraerse a situaciones de la realidad que evidencian el efecto evidencian el efecto terapéutico", dirá en su última reflexión.

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Hoy es 12 de octubre y se conmemora el día de la resistencia indígena. De ahí que, desde temprano por la mañana, y a las afuera del Seminario Internacional de Cannabis Medicinal, un conjunto de Fuerzas Especiales de Carabineros ha custodiado el exterior del edificio patrimonial. La mala fama que los caracteriza, predice que los efectivos detendrán con violencia cualquier tipo de manifestación que ocurra en la Alameda. La duda corroe, y finalmente así sucedió.

Tras finalizar las primeras presentaciones de bienvenida, se da el paso a las charlas que abordarán los avances en el uso clínico del cannabis y en el ámbito de investigación y desarrollo. A las afueras del palacete, se escucha el murmullo y la interacción de quienes están marchando. Lo que luego se interrumpe con el estruendo alborotado de los vehículos policiales. A los minutos, aquellos voluntarios de Fundación Daya que aún están en la entrada, o que esperan en el punto de prensa del Seminario, ingresan al interior con la necesidad de resguardarse del humo de las bombas lacrimógenas que acaban de explotar. Sin embargo, el hecho no interrumpe el evento, y sólo se vuelve evidente cuando la corriente levanta las partículas y provoca lagrimeos y algunos estornudos.

En el escenario, la doctora colombiana Paola Pineda, médica cirujana, especialista en Derecho Médico de la Universidad Pontificia Bolivariana y representante del Grupo Cultiva, inicia su conferencia. A su espalda, la pantalla proyecta un concepto que ha integrado en su trabajo clínico en la asistencia de pacientes: Endomedicina. Un concepto que nace en Medellín y que propone la atención integral multidisciplinaria para el tratamiento de enfermedades crónicas, por medio de la modulación de sistemas de regulación interna. Por ejemplo, el Sistema Endocannabinoide Humano usando cannabis y terapias complementarias.

Durante su presentación, la doctora analiza ante el público el ethos de la medicina moderna, que dista de la atención centrada en el paciente y su contexto, y se enfoca en el manejo de enfermedades; sin la consideración de las preferencias de las personas. De ahí que, la profesional propone un ejercicio clínico más personalizado con el uso de nuevas herramientas. Una propuesta terapéutica, relacionada a la especialidad de cuidados paliativos, pero con la finalidad de mejorar la calidad de vida de pacientes por medio del cannabis.

Ahora bien, la doctora Pineda postula una idea que, luego, otros profesionales de la salud también expondrán. Hoy, el desarrollo de las investigaciones sobre el sistema endocannabinoide llevan a reflexionar en la asistencia médica sin categorizar al paciente por cada enfermedad. Sino que a entenderlo como un proceso desde diferentes perspectivas.

-Básicamente, cuando uno entiende cómo funciona el cannabis, abre su mente a entender que no puede seguir clasificando a los pacientes por especialidad -explica la conferencista al descender del escenario. -Cada persona es única en sí misma, y hoy la medicina sólo nos ha hecho que tengamos que fraccionarlas. Lo importante es que estamos aprendiendo junto a ellos.

Un pensamiento similar presenta el doctor alemán Janosch Kratz a lo largo de su presentación. La cual -y como agradecerá el resto- es en español. Licenciado en Medicina y Cirugía en el Hospital Sant Pau, en Barcelona, su experiencia con cannabis en diversos países lo ha llevado a coordinar trabajos de formación, investigación y difusión de contenidos en el campo terapéutico con su proyecto Kalapa Clinic. En su exposición, se refiere puntualmente a la perspectiva que nace desde la experiencia de su país.

Desde 2017, y así como otros países que se acercan a la despenalización y regulación, el gobierno de Alemania aprobó el uso medicinal del cannabis en tratamientos donde no exista una terapia alternativa. Lo que resultó en la liberación y el crecimiento exponencial en las áreas de trabajo de la industria cannábica.

Una de las ventajas que existe en Alemania, y que aún no se ha implementado en la medicina chilena, ha sido la integración de diferentes especialidades para abordar un paciente cannábico. Un hecho que, como menciona el agente sanitario, ha facilitado la derivación entre profesionales o la posibilidad de realizar análisis clínicos. De ahí que, el interés del alemán está puesto en conectar el trabajo internacional de diversos profesionales de la salud. Ante todo, por el bienestar del paciente. Endomedicina, como diría Paola Pineda.

-En el trabajo multidisciplinar, somos todos etnocannabinólogos. El cannabis es un área nueva por explorar y tiene lógica porque el sistema cannabinoide se descubrió en la década de los noventa -explica el doctor Kratz a las afueras del salón principal. -Entonces, nosotros que nos enfocamos en la atención terapéutica hemos trabajado en áreas muy diversas. Pero posiblemente en unos 10 años exista una nueva especialidad que nos reúna como profesionales para ocuparnos de enfermedades relacionadas con el sistema endocannabinoide.

Por su parte, José Carlos Bouso, doctor en Farmacología y Director de Proyectos Científicos de la Fundación ICEERS, y tras su presentación sobre el uso de cannabis y enteógenos como una solución terapéutica, comparte una segunda lectura del contexto que ha reunido a la comunidad médica científica. Su punto de vista no descarta una realidad mundial sobre la criminalización de la naturaleza y los productos derivados de ella. Un tópico de interés que, también, abordó en su libro "Cannabis Medicinal: De droga prohibida a remedio terapéutico".

-Yo creo que vamos avanzando en la dirección adecuada y correcta. Lo que pasa es que no es fácil llegar a la meta tan rápido porque siempre suelen existir muchos obstáculos. Y hoy el principal obstáculo es la clase médica- dice José Carlos Bouso, quien ha desarrollado avances científicos relacionados a la medicina enteogénica en España.

En esa misma lógica, para Kanosch Kratz es inconsecuente la tendencia prohibicionista del país que no permite avanzar en el desarrollo medicinal. "No tenemos tiempo para esperar, los pacientes nos están esperando", enfatiza con firmeza al conversar sobre la situación chilena. Por aquello, en su comentarios apunta hacia la errónea decisión del Colegio Médico por desconocer la existencia de las propiedades de los cannabinoides, y por elegir basarse en la falta de evidencia científica en Chile.

-Hemos visto que internacionalmente más países legalizaron el cannabis. Porque la evidencia científica no tiene fronteras. Entonces, los médicos debemos ayudar, pero tiene que ser el estado el que debe garantizar su acceso. Porque es una situación de salud pública -responde el profesional alemán. -Quizás podamos discutir sobre muchas cosas relacionadas con el cannabis terapeútico, porque hay muchas preguntas abiertas, pero no de la evidencia científica. O quizás mundialmente nos estamos equivocando todos, excepto Chile.

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Al finalizar la extensa jornada, personas de diversas organizaciones, pacientes médicos y los diversos profesional de la salud que han expuesto se detienen para despedirse, reflexionar y debatir en el hall de entrada del palacete santiaguino. El sonido de las cámaras fotográficas se advierte ante el momento. Para esta hora, la brisa que corre sigue siendo fresca y vuelve a sacudir los banderines sobre los asistentes.

En la palidez de la fachada del Palacio Irarrázaval ahora se leen los mensajes "Petorca Resiste", "Venganza por Macarena Valdés" y "Kamilo Katrillanka presente", escritos con latas de aerosol. Un leve recordatorio, para quienes se retiran del edificio, sobre la criminalización que actualmente existe contra la naturaleza y que evidencia la represión política que se vive en Chile; parte de los obstáculos del contexto nacional.

La quinta versión del Seminario Internacional de Cannabis Medicinal ha sido la oportunidad para conjugar las diversas líneas de trabajo relacionadas con la planta de cannabis y así anticiparse a los próximos desafíos mundiales. No obstante, y como será el mensaje de cierre del encuentro, aún falta bastante por realizar. Pero sólo será posible con el fomento de las redes comunitarias para apoyar el seguimiento clínico y el trabajo investigativo en búsqueda de la regulación. De esta forma, integrar a la medicina moderna el cannabis terapéutico.