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Ni miedo ni asco en la frontera

Iñaki Estívaliz
Iñaki Estívaliz
Edición 136
Iñaki Estívaliz
Iñaki Estívaliz
Edición 136

Texto y fotos por Iñaki Estívaliz

Me voy apurando el caño que me dejó mi amiga Adrienne en El Paso según me voy acercando al cruce fronterizo para pasar caminando a Ciudad Juárez. La posesión de pequeñas cantidades de cannabis para el consumo está despenalizada en Texas, aunque, si te atrapan fumando en la calle, te pueden arrestar y procesar. Pero la policía tiene mejores cosas que hacer, me asegura Adrienne.

Al otro lado de la frontera, todo sigue siendo ilegal. Lo que te pase si te pillan fumando dependerá de tu capacidad de convicción con los policías, que tratarán de amedrentarte y sacarte todo el dinero que puedan para dejarte ir.

Las anchas y desoladas calles de El Paso comienzan a surgir a la vida de los peatones y los tenderetes callejeros en las cercanías de la frontera. Para cruzar a Juárez solo hay que pagar cincuenta centavos de dólar, y nadie pide la documentación a los que pasan de Estados Unidos a México. En el lado mexicano de la frontera explota la vida de la gente en la calle y los puestos callejeros que ofrecen agua de melón, pepino, piña, fresa y coco; raspados de hielo; todo tipo de hierbas aromáticas y medicinales; remedios caseros para todas las dolencias; mieles;

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