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Música urbana en Chile: Reflejos del país que viene

Andrés Panes Escobar
Valentina Palavecino
Edición 144
Andrés Panes Escobar
Valentina Palavecino
Edición 144

Como buen fenómeno cultural en vías de masividad, la música de denominación urbana funciona como una radiografía del país que la produce y la consume.

La música urbana es la nueva tendencia maldita, como alguna vez lo fueron el rock, el punk o el rap, demonizados todos al momento de su aparición por una amplia gama de opositores, desde custodios de la moral hasta apóstoles del buen gusto. En el pasado festival de Viña del Mar, el show de Bad Bunny le dio al trap latino su momento de mayor exposición mediática en Chile con un espectáculo que marcó 29 puntos de rating, o sea, habría alcanzado a cerca de dos millones de personas en horario estelar y a través de dos canales de televisión abierta. Los memes y comentarios sobre el puertorriqueño no se hicieron esperar en las redes, donde cundió la aprobación de parte de fanáticos y seguidores, pero también se vieron con claridad las brechas generacionales y sociales que la música urbana saca a flote.

Varios treintones festinaron con no saber quién era Bad Bunny. Los cultores del humor para papás jugaron con el parecido entre su nombre y el de Bugs Bunny. Comprensible, en todo caso, porque no hay ninguna obligación de c

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