El lío de las índicas y las sativas

José T. Gállego
Edición 142
José T. Gállego
Edición 142

Lo llevo oyendo y diciendo desde el principio de los tiempos cannábicos. Creo que es una de las primeras cosas que aprendí sobre la marihuana: las plantas de hojas estrechas se llaman sativas e índicas las de hojas anchas; las sativas son estimulantes, divertidas y casi alucinógenas, mientras que las índicas son relajantes, te dejan tirado en el sofá y van bien para dormir. Toda la vida diciendo esto y al final resulta que estoy equivocado, que la cosa no es así, que las sativas no colocan y son las índicas las psicoactivas, tanto de hoja ancha como estrecha. En fin, un lío, todo al revés. Así que vamos a explicarlo poco a poco a ver si nos queda claro.

El cannabis, tanto en su vertiente de marihuana psicoactiva como en su uso como fuente de fibra y semillas, es una de las plantas que primero fue domesticada y cultivada por el ser humano. Hay indicios de que la humanidad lleva diez mil años plantando cannabis. Las primeras semillas se obtuvieron, sin duda, de plantas silvestres. Pero pasados unos miles de años, las plantas cultivadas fueron evolucionando por la selección artificial ejercida por los agricultores, de manera que había tres tipos de poblaciones de cannabis: las variedades silvestres, las variedades cultivadas y las variedades asilvestradas, que derivan de las cultivadas pero se han "escapado" y crecen libremente. Hoy en día, cuando se observan variedades silvestres, resulta muy difícil averiguar si son las variedades silvestres originales de las que derivan las cultivadas o bien si son plantas asilvestradas derivadas de las cultivadas.


Nomenclatura clásica

La primera planta de cannabis que se registró para la ciencia fue la variedad cultivada por su fibra en Europa, que no era psicoactiva y tenía hojas estrechas y que también crecía silvestre. La describió el famoso botánico del siglo XVIII Carlos Linneo en su Species Plantarum, la llamó Cannabis sativa (sativa significa en latín 'cultivada'). Más adelante, otro botánico, el francés Lamarck, describió la especie que crecía en la India, que también tenía hojas estrechas y que sí era psicoactiva, como Cannabis indica. La nomenclatura clásica se completó en los años veinte del siglo XX con la descripción del ruso Janichevsky de Cannabis ruderalis, una especie pequeña y silvestre que crece en Rusia; otro ruso llamado Vavilov añadió una subespecie, Cannabis indica var. afghanica, de hojas anchas y psicoactiva.

Los botánicos siempre han discutido sobre si el cannabis es un género con una, dos o tres especies y varias subespecies. Durante las últimas décadas del siglo XX, la división de subespecies más frecuente era la siguiente:

- Cannabis sativa var. sativa - Cannabis sativa var. indica
- Cannabis sativa var. ruderalis
- Cannabis sativa var. afghanica

Pero resulta que los investigadores no han dejado de investigar, y al analizar no solo el aspecto externo de las plantas sino también su composición química, los terpenos que contienen o la estructura de su ADN, han podido extraer información que permanecía oculta. La investigación más interesante es la que llevó a cabo en la Universidad de Indiana Karl W. Hillig cuando estudió más de ciento cincuenta muestras distintas de cannabis, de variedades de fibra, semillas y droga, llegando a la conclusión de que solo había dos especies: Cannabis indica y Cannabis sativa.


Cannabis indica

Dentro de Cannabis indica hay plantas que se cultivan por su fibra, por sus semillas o por su psicoactividad. Hay cuatro subespecies de Cannabis indica:

- Cannabis indica spp. kafiristánica: esta subespecie sería el antepasado silvestre común a todas las plantas de Cannabis indica. Se le llama ancestro de la marihuana de hoja estrecha o AMHE.

- Cannabis indica spp. indica: son las plantas que primero se denominaron Cannabis indica, vienen del sur y el sudeste de Asia, desde donde se extendieron al resto del mundo. Son psicoactivas y de hojas estrechas, por eso se llaman también marihuana de hoja estrecha o MHE.

- Cannabis indica spp. afghanica: son las clásicas plantas afganas y pakistaníes de la cordillera del Hindu Kush. Son de hoja ancha, de color verde oscuro, con mucha resina, pues se utilizan principalmente para la elaboración de hachís, y psicoactivas, aunque con un efecto más narcótico que otras subespecies. También se llaman marihuana de hoja ancha o MHA.

- Cannabis indica spp. chinensis: esta subespecie no psicoactiva y de hoja ancha es originaria de China, Corea, Japón y el sudeste asiático. Es el cáñamo chino, y se llama también cáñamo de hoja ancha o CHA.

Todas las plantas psicoactivas de cannabis pertenecen a Cannabis indica, aunque también hay algunas no psicoactivas que son Cannabis indica. En general, la mayoría del cannabis cultivado en el mundo es Cannabis indica, ya que a esta especie pertenecen todas las variedades cultivadas como droga y todo el cáñamo chino.

Por tanto, las plantas a las que siempre hemos llamado sativas, es decir, plantas psicoactivas con hojas estrechas, efecto estimulante y provenientes de zonas ecuatoriales, pasan a llamarse marihuana de hoja estrecha o MHE, mientras que las clásicas índicas, psicoactivas, oscuras, narcóticas y de latitudes más alejadas del ecuador cambian al nombre marihuana de hoja ancha o MHA.


Cannabis sativa

La investigación de Hilling incluye en la especie Cannabis sativa las variedades silvestres de cannabis que crecen en Europa y América del Norte, Cannabis sativa spp. spontanea y Cannabis sativa spp. sativa, respectivamente, a las que también llama cáñamo de hoja ancha o CHA. A las variedades de cáñamo industrial europeas cultivadas por su fibra o por sus semillas y sus descendientes las denomina cáñamo de hoja estrecha o CHE.

Todas las plantas de Cannabis sativa son no psicoactivas.


Origen común y formación de las dos especies

Parece que el origen del cannabis se encuentra en Asia Central, especialmente al norte del continente, donde nació el ancestro original, el antepasado común a Cannabis indica y Cannabis sativa. En los últimos dos millones de años se han producido varias glaciaciones en el planeta, y cuando esto sucedía la zona fría del planeta se extendía hacia el sur, lo que obligaba a muchas especies a desplazarse y refugiarse más cerca del ecuador para evitar el frío. Se piensa que en alguna de estas glaciaciones el cannabis encontró refugio en dos lugares, hacia el sudeste y hacia el sudoeste. En el primer lugar, el este de Asia, la especie evolucionó hasta convertirse en Cannabis indica, mientras que la población que se refugió en las estribaciones de las montañas del este de Europa dio lugar a Cannabis sativa (CHE).

En los periodos entre glaciaciones, las poblaciones se extendieron de nuevo hacia el norte y colonizaron nuevos territorios, donde la evolución continuó creando nuevas subespecies. En la última glaciación, que ocurrió hace unos veinte mil años, las variedades de Cannabis sativa se protegieron del frío escapando hacia el oeste y asentándose en la orilla oriental y occidental del mar Negro, en las montañas del Cáucaso y en la península de los Balcanes.

Cannabis indica, por su parte, huyó hacia el este: en los valles de la cordillera del Hindu Kush se refugió Cannabis indica spp. afghanica (MHA); en el sudeste de China, Cannabis indica spp. chinensis (CHA); en el sur de China y las estribaciones del Himalaya, Cannabis indica spp. indica (MHE).

Cuando el clima mejoró y los humanos recolonizaron el territorio también lo hicieron las plantas. Hace unos diez mil años, con el descubrimiento de la agricultura tomaron semillas de las plantas útiles que crecían a su alrededor y las empezaron a sembrar. Conforme las cultivaban año tras año, las variedades fueron evolucionando y adaptándose al clima concreto del lugar, a las necesidades de los agricultores y al fin por el que se cultivaban. Por ejemplo, las variedades afganas, que se cultivan para fabricar hachís, cada vez fueron teniendo mayor cantidad de resina, puesto que los agricultores escogían las semillas que sembrarían al año siguiente entre las producidas por las plantas más resinosas, ya que son las que dan mayor cantidad de hachís. Por su parte, los cultivadores de variedades de Cannabis sativa por su fibra o sus semillas, fueron logrando igualmente plantas con mejor fibra o semillas más grandes.

Los humanos, al extenderse por nuevas regiones, llevaban consigo semillas a zonas donde antes no se daba el cannabis. Así fue como la especie se extendió por África, América y Oceanía hasta lograr ser lo que es hoy en día, probablemente la especie vegetal que se cultiva en más lugares del planeta.