El lío de las índicas y las sativas

José T. Gállego
Edición 142
José T. Gállego
Edición 142

Lo llevo oyendo y diciendo desde el principio de los tiempos cannábicos. Creo que es una de las primeras cosas que aprendí sobre la marihuana: las plantas de hojas estrechas se llaman sativas e índicas las de hojas anchas; las sativas son estimulantes, divertidas y casi alucinógenas, mientras que las índicas son relajantes, te dejan tirado en el sofá y van bien para dormir. Toda la vida diciendo esto y al final resulta que estoy equivocado, que la cosa no es así, que las sativas no colocan y son las índicas las psicoactivas, tanto de hoja ancha como estrecha. En fin, un lío, todo al revés. Así que vamos a explicarlo poco a poco a ver si nos queda claro.

El cannabis, tanto en su vertiente de marihuana psicoactiva como en su uso como fuente de fibra y semillas, es una de las plantas que primero fue domesticada y cultivada por el ser humano. Hay indicios de que la humanidad lleva diez mil años plantando cannabis. Las primeras semillas se obtuvieron, sin duda, de plantas silvestres. Pero pasados unos miles de años, las plantas cultivadas fueron evolucionando por la selección artificial ejercida por los agricultores, de manera que había tres tipos de poblaciones de cannabis: las variedades silvestres, las variedades cultivadas y las variedades asilvest

Para ver esta nota debes ser suscriptor

Recordarme