Noches

Relatos de un volao
Marcelo Escobar
Edición 142
Relatos de un volao
Marcelo Escobar
Edición 142

Cuando oscurece es mi parte favorita del día, fumar un cañito y ponerme a mirar el cielo para ver si alcanzo a divisar una estrella fugaz o a Santa Claus; sentir que eres tan diminuto en un universo difícil de comprender para nuestro simple cerebro, una sensación complicada de explicar. Siempre he creído que no estamos solos, obviamente dejando fuera a los 7350 millones de personas que existen en estas tierras. Tampoco quiero parecer un tipo de Salfate o un conspirador, sólo que me gusta pensar que no lo estamos. Un día hablando esto mismo con un amigo, pensamos en que los 'extraterrestres' también deben preguntarse si están o no solos, y para ellos nosotros somos 'aliens' y nos hacen películas clichés de que los atacamos y ellos salvan su planeta, algo como 'el día de la independencia', con un Will Smith reptiliano y con cráneo alargado. Llegamos a la conclusión de que estábamos muy volados, así que sólo sirvió para reírnos un rato, pero me sigue invadiendo la curiosidad por saber la verdad, ¿alguien en la tierra lo sabrá? De todos modos, ya me desvíe del tema, solo quería desahogarme. Retomando lo que dije al principio de la noche, me hace recordar un día domingo en el que salí con un grupo de amigos a divertirnos, una noche muy oscura y solitaria; después de unas cuantas cervezas y unos cuantos pitos, no nos dimos cuenta de que se nos pasó la hora, era muy tarde para encontrar locomoción, así que una opción era esperar el amanecer o dormir en la calle. Teníamos mucho sueño asique caminamos para encontrar algún lugar para dormir. Después de unos cuantos minutos nos detuvimos a las afueras de un colegio a esperar a dos amigos que se habían quedado atrás; ¿en el preciso momento cuando van llegando donde estábamos uno de ellos dice 'y si nos pasamos al colegio a dormir?' Lo sé, una pésima idea, pero en ese momento nos pareció maravillosa, así que todos aceptamos y saltamos la reja. La adrenalina de pensar que había algún guardia vigilando nos llenaba por completo. Buscamos alguna puerta que estuviera abierta para poder entrar y dormir. A los 5 minutos de buscar encontramos un salón al cual entramos y nos acomodamos arriba de las mesas, nunca había dormido tan mal en mi vida, pero lo importante es que todos logramos descansar. Al momento de despertar vi que aún algunos amigos estaban durmiendo, así que los desperté para que nos fuéramos pronto, pero era demasiado tarde; vimos por la ventana y ya había unos cuantos estudiantes en el patio, otros estaban entrando al colegio. Para nuestra fortuna todos estaban con ropa de salida y no uniforme, 'jeans day' le llaman, asique como todos estábamos con mochila pasábamos desapercibidos como otros estudiantes más; salimos del salón y quisimos salir del recinto, pero no se pudo, los inspectores creyeron que éramos estudiantes queriendo escapar, así que tuvimos que pasar todo el día en ese maldito colegio, escondiéndonos en las horas de clases porque obviamente no podíamos entrar a éstas. Al final todo salió bien, esperamos que terminara el horario de clases y salimos como otros colegiales más mezclándonos entre la multitud. A la salida nos despedimos para al fin irnos a nuestros hogares. 'Salimos vivos de ésta' pensé, pero con el remordimiento de saber que no entramos a ninguna clase.

De seguro quedo repitiendo.