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Cactus en el norte de Chile: ¿El portal ancestral del pasado, es el alimento del futuro?

Actualmente se debate sobre cuál es el alimento del futuro, cuestión no menor pensando en la creciente demanda producto del incremento constante de la población mundial; Cactus y algas chilenas compiten por ese estatus, pero al mismo tiempo su consumo masivo podría llevarlos a una suerte de extinción.

Por Claudia Latorre Zepeda

Los cactus usualmente son considerados y relacionados como plantas silvestres no valorizados en su uso alimenticio, ignorando los múltiples beneficios que ofrecen. Estos espinudos que se originan en zonas áridas al norte de Chile y de otros países de América, se clasifican en diversas especies y son un verdadero aporte social, que podrían contribuir por su tributo vitamínico y alimenticio a la humanidad, pero también preocupa la lentitud con la que crecen, y su posible extinción si se les sobreexplota depredadoramente.

La Agencia AFP en un articulo publicado el 01 de diciembre del año 2017 señaló que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) hizo un llamado a favor del cactus, en especial el “Nopal” o también conocido como “Tuna” en Chile, planta de origen mexicano que es considerado alimento y clave para el futuro en numerosas zonas del mundo. La FAO citó el caso de la “extrema sequía” que azotó a Madagascar en el 2015, donde el cactus se reveló crucial.

“Si bien la mayoría de los cactus no son comestibles, las especies del género Opuntia tienen mucho que aportar, en especial si se gestionan como cultivo en lugar de planta que crece silvestre”, sostiene la agencia especializada de Naciones Unidas. La subespecie Opuntia ficus- indica, cuyas espinas se han logrado eliminar, pero reaparecen si la planta sufre estrés, “fue introducida en 26 países, más allá de su área de distribución natural; y su gran resistencia la convierte en un alimento útil de último recurso y parte integral de los sistemas agrícolas y ganaderos sostenibles”, subrayó la FAO.

Al respecto, conversamos con el académico Javier Parada, director de la Escuela de Ingeniería en Alimentos y académico del Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICYTAL) Universidad Austral de Chile; quién nos dijo que “No soy experto, pero ciertamente si existen especies capaces de adaptarse mejor a las nuevas condiciones climáticas (cactus) y que aportan nutrientes de relevancia, podrían considerarse alimentos importantes para el futuro” Asimismo nos comentó sobre cual sería el alimento del futuro según su visión “Alimentos capaces de producirse de manera eficiente bajo condiciones de cambio climático. Aquí el trabajo científico es crucial para obtener buenos productos. Las algas parecen ser, por ejemplo, un alimento a explorar y aprovechar ya que tiene características nutricionales muy interesantes, pero hay que tener cuidado en su manejo para evitar su extinción”

Asimismo Rosa Farías Zamora, dueña del Salón de Té “Entre Olivos” ubicado en ruta C46 camino a Huasco Bajo de la región de Atacama, nos comentó sobre las algas, “hay una sobreexplotación del huiro, poca fe tengo sobre el alga como alimento que se sostendrá en el tiempo, desconozco cuanto demoran en crecer, pero el problema es que los deschampan, se los llevan en grandes camiones; a diario vemos pasar estos camiones cargados con huiros, son toneladas, es lo mismo que desforestar un bosque” agregó que “por ley se puede sacar lo que el mar bota de forma natural, y la gente entra mar adentro y deschampa, o sea saca la mata entera, la champa y no deja que se renueve” afirma preocupada.

El Consejo Superior de Investivación Cientifica (CSIC) publicó el libro ‘Las algas que comemos’. Elena Ibáñez, profesora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación del CSIC, es la co-autora dedicado a la divulgación científica. “Las algas se recolectan desde hace mucho tiempo: ya los aztecas recolectaban algas para su alimentación” Para la investigadora, debemos tener cuidado para recolectarlas porque podemos tener un problema de sobreexplotación. “Puede ser interesante la posibilidad de cultivarlas, porque así dispondremos de las distintas especies durante todo el tiempo posible de manera no tan estacional”, señaló en una entrevista realizada sobre el tema del alimento del futuro.

En relación a los cactus, como el alimento del futuro, destaca el Nopal, que también es utilizado para uso medicinal, ayuda a aliviar enfermedades como la diabetes, gastritis, etc. Incluso ayuda en el parto y se utiliza también en la cosmética. Pero también existe el San Pedro que ayudaba a curar enfermedades como el alcoholismo, la depresión etc, según nos comenta Rodrigo Zalaquett Fuente-Alba, Jefe de colecciones del Museo Regional de Atacama.

Zalaquett quien es profesor de historia y geografía, con magister en estudios latinoamericanos, nos comentó sobre los cactus y sus usos en el pasado, enfatizando en el San Pedro como el portal de los ancestros y el alimento de los dioses “Este cactus columnar de la familia cereus, cuyo nombre científico es Trichocereus Pachanoi, está íntimamente ligado a los sistemas chamánicos de los Andes centrales, con un rango cultural de a lo menos 3 mil años. El objetivo del chamán en el rito curativo con San Pedro, es hacer que el paciente “florezca” durante la ceremonia nocturna, al igual que las flores del cactus que solo florecen de noche, al existir una conexión entre la planta y las horas planetarias del cosmos. Por eso es que en el contexto ancestral del rito chamánico, este cactus es de orientación lunar, pero luego la religiosidad popular que nace del sincretismo cultural entre las tradiciones indígenas y católicas, llevan a que este cactus reciba el nombre de San Pedro, pues éste custodia las llaves del cielo, lugar que el chamán alcanza, luego de realizar su vuelo extático”. Agregó que “La verdad es que esta bebida no solo era utilizada por los chamanes para comunicarse con sus dioses y hacer brujería amorosa, adivinatoria o despertar los poderes visionarios de los pacientes, sino que además para tratar algunas enfermedades mentales conocidas actualmente como depresión, alcoholismo y esquizofrenia”.

Por otro lado, hay que destacar que el cactus del Nopal, es una de las plantas más importantes de México, está en la bandera nacional representando al mito de la fundación de Tenochtitlán por los mexicas, quienes siguiendo las órdenes de Huitzilochtii, caminaron hasta encontrar un águila posada en un nopal devorando a una serpiente. Para los mexicas era considerada una planta sagrada, pues consideraban que era una conexión entre el cielo, la tierra y el inframundo. En México existen aproximadamente 90 especies de nopales, todas comestibles. Los frutos del nopal, muchas veces de color rojo, son una representación de la sangre y los corazones de las personas sacrificadas a los dioses mexicas. Las especies de nopal forman parte del Jardín Bótanico del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que hay más de 600 especies de cactus.

“El cambio climático y la creciente amenaza de las sequías son razones importantes para promover el humilde cactus al estatus de cultivo esencial en muchas áreas”, aseguró Hans Dreyer, director de la División de Producción y Protección Vegetal de la FAO para la revista El Espectador.

Pero no solo el Nopal es una clave en este grupo alimenticio, también existen en Atacama otros como el “Copao”, cactus endémico de Chile y que crece desde el desierto de Atacama hasta la región de Coquimbo en ambientes áridos.

Conversamos con Luis Alberto Gallardo Saavedra genernte de la Cooperativa Rumpacoop, “quisiera aclarar que el Copao es el árbol o cactus, la fruta del copao se denomina Rumpa, y con la Rumpa, nosotros actualmente elaboramos los productos de mermeladas, pulpa congelada, nectar. El cactus sí debería ser el alimento del futuro por sus propiedades, tanto en el área de los alimentos y medicinales”.

El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es la principal institución de investigación agropecuaria de Chile, dependiente del Ministerio de Agricultura, y está buscando alternativas alimentarias nutritivas y que impliquen el rescate de los recursos nativos del país, ha iniciado un proyecto para revalorizar el copao, fruto que sólo existe en el Norte Chico de Chile, entre Copiapó y Los Vilos. Así, se está cultivando y siendo utilizado por los productores de la zona para elaborar repostería, mermelada, yogurt, helado, néctar, jugos e, incluso, cocteles.

Gallardo nos comentó que ellos trabajan con INIA “Con el INIA desarrollamos todo el proceso de investigación de las propiedades de la Rumpa, además realizamos ruedas de negocios con chefs de importantes cadenas de hoteles y restaurantes de la ciudad de Santiago con la finalidad de promocionar nuestros productos. Estamos participando en proyectos con el FIA el cual nos permite difundir y comercializar nuestros productos en la ciudad de Santiago. Hemos participado con INDAP en importantes ferias en Santiago tales como Expo mundo rural y Ńam Santiago”.

Por su parte Rosa Farías nos explicó sobre el Copao “Si bien el año 2017 hubo mucho copao, y eso fue gracias a las lluvias, este año ya no será tan productivo pues no llovio y los cactus de copao deben sacar agua de la camanchaca. Es un fruto que solo se da en el norte chico” asimismo indicó que “el copao lo recolectamos de los cerros que rodean mi pueblo y lo usamos como jugo con hierbas, como la albahaca, hierba buena, en pie, también mermeladas para kuchen. Desconozco sus propiedades, pero asumo que por su acidez debe tener mucha vitamina c, y al ser dulce debe tener mucha azúcar, además previene los calambres y el resfrio. Este fruto lo empezamos a recolectar por consejos de mi esposo, quién lo consumia desde pequeño como fruto” Farías nos confirma que por ahora no tienen copao, “ya que como está famoso y hubo poca lluvia se agotó muy rapido, por ahora nos queda como mermelada”.

Este fruto tiene una larga tradición en la medicina tradicional andina. Algunos estudios arqueológicos han hallado evidencias de su uso que pertenecía a la cultura Chavín. Asimismo aparece el San Pedro en la iconografía Chavín. Esta cultura construyó su religión en el uso de enteógenos. Zalaquett comentó al respecto “Existen muchas representaciones de este cactus, San Pedro, en las ancestrales culturas Chavín al norte del Perú y Nazca en la costa sur, en los textiles, estelas de piedra y ceramios de uso ritual. Es precisamente la cultura Chavín, la que posee el objeto más antiguo que hace alusión a este cactus. Se trata de una talla de piedra que representa un ser mítico que sostiene en sus manos un cactus, data del año 1300 a.C. también se han encontrado grandes urnas con su figura en la costa sur del Perú, que van del año 100 a.C. al 500 d.C. Se ve asociado a totémicos animales como el colibrí, el puma y el jaguar. Es por eso que según los chamanes esta planta de los dioses, es de “iluminación”, siempre está en armonía con los poderes de los animales, de los seres o personajes míticos y energías sobrenaturales”.

Javier Parada, estuvo participando del panel “Comernos el mundo” en el marco del Congreso del Futuro realizado en Valdivia, quién presentó líneas básicas que ayudan a entender qué es la innovación en productos a desarrollar sobre alimentación, entre los que destaca “desarrollar nuevos productos (innovar). Entre estos aspectos está el tema del análisis químico que asegure la calidad del producto, análisis de funcionalidad (estudios nutricionales o de bioactividad), estudios enfocados en la calidad de los productos como tales, como sería el estudio de características sensoriales, etc”. Al preguntarle sobre su opinión en relación a los productos que actualmente consumimos si realmente mejoran nuestra calidad de vida y se sostienen en el tiempo, nos dijo que “depende. creo que hoy más que nunca se hacen esfuerzos por tener alimentos que satisfagan todas nuestras necesidades, pero esto va en conjunto con estilos de vida que promuevan la salud, y un conocimiento aún mayor y realista de los alimentos, así como optimizar los sistemas productivos para evitar dañar el medioambiente, lo que a la larga es fundamental para mantener la producción de alimentos de calidad en el tiempo”.

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