Armando Uribe Arce, Poeta: “Lo que más me gusta del tabaco es el fuego”
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Armando Uribe Arce, Poeta: “Lo que más me gusta del tabaco es el fuego”

Por Mauricio Becerra
Fotos: Tomás López

Archivos Cáñamo. Fecha original de publicación Mayo-Junio 2006, edición N° 7.

 

En Carta Abierta a Patricio Aylwin, usted le dice que no le alcanza a ser justo ni con minúsculas. ¿Ricardo Lagos a que alcanzarla?

– El señor Lagos no es socialista, aunque diga llamarse así. Es lo mismo que ocurrió en Italia cuando Mussolini cambio el nombre al partido para ganar las elecciones. El partido socialista chileno en los últimos 16 años no ha sido socialista, el señor Lagos particularmente no lo es. Fue radical en el periodo de González Videla y sigue siendo un radical a la chilena, es decir, un hombre que fluctúa mucho más a la derecha que al centro. La Concertación, en realidad, no es de centroizquierda sino de derecha, y así lo han sido todos los presidentes que han pasado por la Moneda después de la dictadura.

¿Qué le parece el proyecto de ley del tabaco recientemente aprobado?

Es una ley sumamente estricta en lo que es la publicidad, venta y distribución del tabaco. Yo no sé si conforme a la ley se podría interpretar si está prohibido regalar un paquete de cigarrillos o aun sólo un cigarrillo. Es tan amplio el texto del proyecto que con multas muy altas y decomisos se castigaría a quienes vendan cigarros y anden botando humo por ahí.

Como usted…

Si, pero mi caso es especial, porque debieran ser ocho años los que he estado sin moverme de mi casa y eso que yo soy un fumador encarnizado de cigarrillos y de pipa. Lo que cometería sería una falta grave porque regalo muchos paquetes de cigarrillos, sobre todo a los organilleros y chinchineros.

Más allá de lo pertinente de regular el uso del tabaco en los espacios públicos, en la discusión pareciera estarse recortando una figura. el usuario de tabaco, que se parece mucho al toxicómano de fines del siglo XIX.

– Hay un total estigma. me lo explico porque en realidad el uso del tabaco se trata de tina adicción, Luego de años de Rimar y reflexionar en torno a ello, he terminado por considerar obsesiva. Aunque a su vez, desde que llegué del destierro he comprobado que ti las personas que les molesta el humo del tabaco tienen muchas veces una verdadera fobia psicológica frente a la posibilidad de humo.

 

¿Cómo? ¿Lo miran feo?

En una ocasión, estando en un café donde se podía fumar, en forma mecánica tomé un cigarrillo que no encendí y movía con la mano derecha, Pese a estar el cigarrillo apagado, una señora de otra mesa, a unos cinco metros de distancia, empezó a tener asma y me acusaba a mí de habérsela provocado, en circunstancias que yo no estaba fumando y no había humo alguno. Eso me lleva a considerar que si bien es obsesivo el consumo de tabaco, la fobia que se ha producido es de tanta gravedad como la obsesión de fumar.

Estas legislaciones son hechas en nombre de la salud pública ¿Cómo conciliar esto con el derecho sobre el propio cuerpo?

Es complejo. Con la ley se induce a castigar el contaminar a otra persona con humo. En lo panicular, a mi no me gusta oler el humo de los cigarrillos, en cambio no me molesta en nada oler el humo del tabaco en pipa. Sólo cuando está frío el tabaco de los puros me molesta. Mientras se está fumando es placentero el olor de ese humo.

UN ESQUELETO CON CEJAS

¿Tienes algún cigarrillo preferido?

Mi hijo me manda de Francia unos cigarros Davidoff, los que considero un verdadero placer fumarlos. Claro que estoy concierte de que el alquitrán y otros solventes que trae el tabaco son muy dañinos, pero, admitiendo también esos riesgos, a mi edad no me importa despacharme. Admito que no es corriente esto, pero la verdad es que ya habiendo hecho ya una vida completa es tiempo de pasar a otra vida según mis creencias

Algo raro en esta época donde lo que nula donde lo que más exalta es prolongar la vida a costa de lo que sea, una obsesión muy occidental que hace afanarse en mantener la juventud física el mayor parte del tiempo posible.

Claro, lo que me parece un espantoso materialismo de nuestra época, es absurdo, dañino al espíritu y contrario a la libertad. Desconfío de ese ánimo de vivir lo más largo y ser lo mis hermoso posible.  En mi perspectiva considero que a los 60 o 65 años ya se ha hecho una vida y llegar, como yo, a los 72 años es una obsesión inútil. Confieso que no me hubiese importado nada haberme muerto ya, y creo que no va a importar morirme cuando me llegue la hora. Debo dejar en claro que no tengo ningún ánimo suicida, pero entre las cosas que a uno le van a ocurrir es la muerte.

Algo como lo que señaló en un poema, en el que decía “desde cuando estaba en la mente de Dios fui concebido muerto”

Eso corresponde a sentimientos que ha expresado gente en la historia como Voltaire o el regente Felipe de Orleans, frases como por ejemplo Je suis né mort, repetida tantas veces en la historia. La frase del poema no fue un descubrimiento, lo que intenté hacer patente al decirlo desde el momento de la concepción. Claro que fue hecha en un instante nihilista en que uno preferiría no haber nacido.

Desde Transeúnte Pálido, su primera obra, ya se refería al tema de la muerte, que lo ha penado durante toda su obra

Desde que tenla catorce años, cuando escribí mi primera poesía, me interesaba la muerte, tema que al que he vuelto desde entonces, Pero desde la trascendencia en la que creo al ser cristiano, más que en esa obsesión por proteger la calavera y las vísceras que no se las coman los gusanos, porque al final terminamos siendo un esqueleto con cejas o con largas uñas.

EL PLACER DE FUMAR

Tantos años fumando y leyendo ¿habrá elucidado algo al respecto?

Por supuesto, aunque no me he detenido mucho en el tema. No sé hasta qué punto son sólo los sentidos los que disfrutan del acto de fumar. Creo que lo que llega a la adicción de fumar es el sentirse incompleto e imperfecto y el tratar de evitar el aburrimiento que esto nos produce.

¿Algo así como un paliativo a lo incierto de la existencia?

Pues claro, también consiste en disminuir la fuerza de la angustia que uno puede no sentir en la conciencia racional, pero que existen en el inconsciente personal o colectivo. Ese efecto disminuye con esta adicción. Insisto en darle importancia en la disminución de la angustia y el aburrimiento de vivir al fumar.

Pero también hay algo de placer.

Los placeres de los sentidos no sabría definirlos. El humo a mi me molesta al oler y cuando se va a los ojos. Supongo que el humo que se aspira pueda producir placer en el tacto de las mucosas.

Hay gente que se lo explica por esos breves instantes cotidianos de tener algo en la mano mientras hacemos otras cosas.

Un escritor francés dijo que sólo hay algo superior a la belleza, y es el cambio. Efectivamente uno cambia algo al dedicarse a estos recreos de fumar. Me interesa en particular por la vista y anímicamente el hecho que para fumar hay que utilizar fuego.

¿Cómo?

El hecho de la llama que alumbra la pipa me es particularmente satisfactorio. Podría llegar a decir, incluso exagerando, que para mí lo más importante del fumar consiste en encender un fósforo y ver la llama. Y eso debe provenir en los seres humanos desde que existía el fuego.

No sé si está al tanto, pero los chamanes de habla náhuatl y los warao ocupaban la nicotina rústica para experimentar verdaderas borracheras, llegando incluso a trances cuyo vehículo era el tabaco.

Es interesante, y eso me lleva a reflexionar que no se menciona a menudo que el tabaco es originario de nuestra América, así como la papa y el café. No es un crimen de los autóctonos de estas tierras que se haya producido tabaco.

También he oído de parte de mapuches que les quita la pena.

Que alivia la pena se comprueba cuando hay grandes penas. La tendencia de los fumadores es fumar más de lo habitual. El alivio está en el fuego y también en el humo. Los seres humanos contemplando la muerte sabemos que nos vamos a corromper y nos vamos a volver polvo, cenizas y humo.

Desaparición a lo que estamos condenados…

Tal vez la llama cuando se enciende al fumar, provoca una especie de exorcismo respecto del símbolo del humo como símbolo de la nada.

Bibliófilo

Premio Nacional de Literatura 2004, Armando Uribe fuma tanto como escribe.  Entre sus obras encontramos tratados de derecho minero, cartas abiertas a Patricio Aylwin y Agustín Edwards y mucha poesía. Algunas de ellas son:

ODIO LO QUE ODIO, RABIO COMO RABIO (1998)

TRANSEÚNTE PÁLIDO (1954)

EL ENGAÑOSO LAÚD (1956)

LAS CRÍTICAS DE CHILE (1999)

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