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Alcalde Rodolfo Carter: “Una vez, y me dio un poco de risa y después hambre”

A mediados de mayo, el alcalde de La Florida Rodolfo Carter (en ese momento aún UDI), sorprendió a todo Chile al anunciar el inicio de las gestiones ante el SAG para pedir la autorización que permita abrir un cultivo municipal de cannabis que provea de la medicina a doscientos pacientes oncológicos, y que viven en la comuna más populosa de Chile. Acá la trastienda de esa gran idea, que tiene como protagonistas, junto al equipo municipal comandado por el alcalde, a Ana María Gazmuri y la Fundación Daya, la organización que tras bastidores ha pavimentado a mano el camino para conseguir el éxito del proyecto.

Archivos Cáñamo. Fecha original de publicación julio 2014, edición N° 86.
CON PASIÓN Y COMPASIÓN
Ana María Gazmuri ya era ampliamente reconocida como actriz, pero no fue hasta el 2013 que irrumpió en la escena nacional con una nueva faceta: la de activista por una nueva política de drogas. Que fuera conocida ayudó para que en corto tiempo se instalara como una de las caras visibles del activismo, pero su trabajo estaba lejos de basarse sólo en eso. En marzo de este año, Ana María crea la Fundación Daya (www.fundaciondaya.cl) que en sánscrito significa compasión. Una organización sin fines de lucro que “propicia cambios en la actual política de drogas, que intenta abrir caminos para el uso medicinal del cannabis y cuyo objetivo es la investigación y promoción de terapias alternativas orientadas a aliviar el sufrimiento humano, como así mismo colaborar y asesorar en el diseño de políticas públicas que promuevan el bienestar físico y espiritual de las personas”. Hoy día, gracias a su esfuerzo y convicción, Ana María y la Fundación Daya, están siendo protagonistas de uno de los esfuerzos más vanguardistas en materia cannábica de los últimos años: proveer de forma legal y regular, cannabis medicinal en formato de aceite, a pacientes que padecen cáncer.
“MI LEALTAD ES CON LOS VECINOS”
La idea base del proyecto es evidente y bastante “simple” en apariencia, sin embargo, en nuestro actual marco legal en materia de drogas, el asunto bien podría no pasar de ser eso: una buena idea. Es por eso, que el otro protagonista en esta historia, ha resultado vital.
La Florida es la comuna más populosa de Chile. Su alcalde, Rodolfo Carter, que empezó en el cargo reemplazando a Jorge Gajardo después de su polémica salida de la alcaldía, luego postuló, ganó y asumió como militante de la UDI, un Partido con una fuerte penetración a nivel popular, a pesar de surgir desde las elites económicas, su defensa de la dictadura y de sus posiciones conservadoras en una serie de materias. Pero como dicen, de todo hay en la viña del señor, y ese parece ser el caso del alcalde Carter que el último mes puso un condón gigante en La Florida como parte de una campaña de educación y prevención sobre sexualidad, y anunció públicamente el apoyo y patrocinio que darían al proyecto de la Fundación Daya para que, en el marco de una alianza estratégica, el municipio de La Florida sea el primero del país en producir y distribuir cannabis medicinal a sus vecinos.
Consultado por esta aparente paradoja entre ser de la UDI e impulsar estos proyectos, el alcalde aclara; “Me han preguntado de cuál fumé, jajaja. Mi relación con la UDI se funda en el afecto, no entré ahí por Pinochet, no tengo nada que ver con él, entré el año ‘97 gracias a amigos muy queridos como Rodrigo Álvarez y Pablo Longueira. No entré por el pasado, entré por el futuro. Claramente tengo diferencias respecto del pasado con la UDI, y en materia valórica tengo muy claro que ser cristiano no tiene nada que ver con un condón o con una planta. Los mandamientos del amor cristiano dicen ama a Dios, ama a tus padres, ama al prójimo, y los mandamientos de “no tirar” vienen bastante más abajo, y en ninguna parte dice no fumar, en ese sentido estoy súper tranquilo, y la compasión por los que sufren es una forma superior de amar, entonces cuando alguien sufre porque queda embarazada y queda fuera del sistema educacional, o cuando alguien sufre y uno no es capaz de tenderle una mano, habiendo hoy día posibilidades de hacerlo, también es una forma de amar (…) cuando asumí este cargo, no asumí lealtad a la UDI, asumí lealtad a mis vecinos, y cuando hay una cabra nuestra que se embaraza, yo le tengo que responder a ella, no a la UDI, y cuando yo quiero que se apruebe este tratamiento para aliviar el dolor por vía de la cannabis yo no le respondo a la UDI, le respondo a una persona que sufre y que es vecino nuestro”. Cinco días después de esta entrevista, el alcalde haría pública su renuncia a la UDI.
EL ENCUENTRO
En un encuentro con el alcalde, Ana María pudo compartir con él y también con la doctora Verónica Fuller, encargada de Salud de la comuna, su convicción sobre las posibilidades del aceite de cannabis para el tratamiento del dolor y para el mejoramiento de la calidad de vida de pacientes con diferentes patologías. A raíz de esa reunión, en marzo la Fundación Daya y la Municipalidad firmaron el convenio para desarrollar el proyecto Uso compasivo del aceite de cannabis como terapia complementaria para el manejo del dolor en pacientes oncológicos, usuarios de establecimientos de salud y de Fundación Daya en la comuna de La Florida, nombre oficial del proyecto. La idea original es hacerlo a través de aceite o resina de cannabis que se extraerá de las plantas ya que es una forma inocua de consumo y facilita su adecuada dosificación. Para su elaboración van a usar variedades de cannabis específicamente desarrolladas para el uso terapéutico. La Fundación Daya además se encargará del tema técnico del cultivo y la capacitación del personal municipal, mientras que por su lado el municipio facilitará los terrenos, la seguridad, y a través de sus servicios de salud facilitará la distribución del aceite.
El alcalde Carter entrega más detalles; “la idea es implementar un terreno reservado de alrededor de 2.000 m2 que estará cerrado perimetralmente con normas de seguridad elevadísimas, coordinados con la policía, controlado la plantación por el SAG, controlado la plantación por el sistema de salud, de modo tal que sabremos cuántas plantas, cuantos cm3 de aceite y a quién se le entregará, del principio a al final de la cadena, totalmente personalizado, esto se va a suministrar específicamente a través de la Corporación de Salud de la Municipalidad,
“Cuando asumí este cargo, no asumí lealtad a la UDI, asumí lealtad a mis vecinos, y cuando hay una cabra nuestra que se embaraza, yo le tengo que responder a ella, no a la UDI, y cuando yo quiero que se apruebe este tratamiento para aliviar el dolor por vía de la cannabis yo no le respondo a la UDI, le respondo a una persona que sufre y que es vecino nuestro”
que ha hecho un levantamiento de los casos más delicados de cáncer. Creemos que el día de mañana, que no está muy lejos, seamos capaces de ofrecer cannabis medicinal a todos los pacientes de enfermedades oncológicas e incluso de enfermedades que tienen mucho dolor”.
El proyecto también contempla un sistema de información, acompañamiento y seguimiento de los pacientes adscritos al proyecto por parte de los profesionales de salud de la comuna, y de los terapeutas de Daya. Así como seguimiento científico del proceso de implementación, que permita sistematizar rigurosamente la experiencia, pera perfeccionar los procesos y socializarlos entre la comunidad médica y científica.
PERO…¿ES LEGAL?
La Fundación Daya es clara al respecto: “Este proyecto, en sus etapas de diseño, producción e implementación, está conforme al marco legal vigente. Según la Ley 20.000, en Chile es legal el uso terapéutico de cannabis, al tiempo que precisa las instituciones públicas encargadas de la aprobación de su producción y uso con estos fines de esta naturaleza”. Por su parte el edil agrega que “hay un tema fundamental: este proyecto no tiene lucro. Esta es una institución estatal que no tiene fines de lucro. Estamos absolutamente controlados por el SAG, el Ministerio de Salud y además por una razón concreta; si a nosotros se nos pierde una planta, las penalidades que nos caen encima, partiendo por mí, son elevadísimas. Por tanto estamos obligados a ser súper serios y responsables para alcanzar lo que creemos, es un objetivo común, esa es la diferencia que tenemos con el resto. Hoy día todo el mundo discute sobre el lucro y la desigualdad, uno de los momentos donde hay más desigualdad, es cuando una familia humilde enfrenta el cáncer, sobre todo respecto a cómo lo enfrenta una familia con más recursos. Queremos equilibrar la cancha en este sentido”.
Es así como el 23 de mayo, el Alcalde Carter y la Fundación Daya, presentaron formalmente la solicitud para cultivar ante el SAG. Paralelamente, se encuentra en proceso de concreción un convenio con la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad de Valparaíso, para el apoyo técnico en los procesos de extracción y depuración del aceite, además de la elaboración por parte de la facultad de una monografía de la planta de cannabis y su futura incorporación en la farmacopea nacional. Si todo sale bien (como esperamos que sea), en poco tiempo, 200 pacientes de cáncer de La Florida – que serán los beneficiarios en esta primera etapa del proyecto-, podrán tener acceso a medicina natural y sin costo para paliar en parte los sufrimientos asociados no sólo a la enfermedad propiamente tal, sino que también a los efectos secundarios de los tratamientos convencionales. Simplemente notable.
“Escuché hace poco a Iván Moreira decir ‘la marihuana es dañina’, pero ¿dónde están sus fuentes? ¿Cuál marihuana? ¿La que usamos para el tratamiento médico o la de uso recreativo? Y si es recreativo ¿La prensada o la de autocultivo? Tenemos que ser capaces de tener un debate mucho más serio y más fino, porque esto tiene que ver con libertades ciudadanas.”.

LA OVEJA VERDE DE LA FAMILIA
Conceptual y técnicamente, el proyecto de Ana María y la Fundación, se defiende solo; sin embargo, para su viabilidad, la convicción del alcalde Carter y su equipo, son (y serán) fundamentales, y el edil, la tiene más que clara :
¿Un modelo como el de Uruguay te resulta razonable?
Es que el modelo de Uruguay está hoy día todavía en pañales, no lo hemos terminado de tener muy claro, yo quiero saber cómo se hace en la vía pública. Si un día tú tienes prohibido que personas de un mismo sexo anden juntas por la calle, y al día siguiente ya no está prohibido, el cambio sería violento, por lo tanto, si un día la marihuana está prohibida, y al otro día están todos fumando, es súper violento. Creo que lo primero, es que tiene que ser un proceso progresivo, transversal, transparente y con datos, no con prejuicios. Escuché hace poco a Iván Moreira decir ‘la marihuana es dañina’, pero ¿dónde están sus fuentes? ¿Cuál marihuana? ¿La que usamos para el tratamiento médico o la de uso recreativo? Y si es recreativo ¿La prensada o la de autocultivo? Tenemos que ser capaces de tener un debate mucho más serio y más fino, porque esto tiene que ver con libertades ciudadanas.
¿Usted probó alguna vez marihuana, alcalde?
Una vez, y me dio un poco de risa y después hambre. La verdad es que el olor no me gusta, me gusta más el olor del tabaco, de la pipa. Esto no lo hago porque a mí me guste el pito, claramente no, lo hago porque creo, en el caso del tratamiento medicinal, que es una alternativa digna para ayudar a las personas que sufren. Estoy dispuesto a que discutamos con generosidad y con mucho respeto el tema de las libertades individuales en el consumo privado, porque creo que este es un tema de libertades personales.
Y más allá de que no haya continuado ¿fue una mala o una buena experiencia?
Fue muy divertido, porque yo le tengo mucho miedo a perder el dominio personal, le tengo miedo a emborracharme, una o dos veces estuve mareado y tenía miedo de que no me fuera a caer a la calle, de hacer el ridículo, estar en pelota en la mitad de la calle, porque uno no sabe cómo puede reaccionar bajo la influencia del alcohol, y con la marihuana me pasó lo mismo, y la sensación de que me andaba riendo, de que todo me caía bien, fue muy agradable. Después me dio un hambre de aquellas, llegué a la casa y asalté el refrigerador. Las palabras del jefe comunal reflejan que el tema del cannabis tampoco le es tan ajeno en lo personal, más aún después de ver apagarse la vida de su propio padre, en medio del dolor físico y familiar que conllevan las enfermedades terminales, tanto para quienes las padecen, como para sus seres queridos; “estoy convencido de que no podemos poner la marihuana al mismo nivel que el resto de las drogas, no lo podemos hacer, es absurdo. Habrá que discutir en su minuto qué va a ocurrir con la legalización, si es el consumo privado o qué. Yo pienso que probablemente ese es el mejor camino, porque quien cultiva en la intimidad de su hogar, no está expuesto al narcotraficante que le vende marihuana prensada con productos químicos que son muy dañinos, creo que el tema está en el margen de las libertades personales. Respecto a si se debe fumar en la vía pública o no, creo que se debiera aplicarla lógica que se da con el alcohol; si uno quiere hacer uso de esa libertad, la puede hacer en privado, sin molestar, y sin provocarle consecuencias al resto. Es un proceso que todavía no he terminado de digerir y que estoy evaluando como persona. En algún momento como alcalde también voy a tener un procesamiento, porque no me resulta indiferente la paradoja de la pega que le estamos haciendo a los narcotraficantes, porque como decía Galeano ellos ponen la nariz y nosotros ponemos a los muertos, o sea es un absurdo que nosotros estemos en nuestras poblaciones en medio de la violencia, con carteles que gobiernan las poblaciones, mientras el sector alto viene a comprar cocaína a las poblaciones del sector sur. Así, finalmente se está combatiendo al cabro que se fuma un pito en la plaza”.

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