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Noviembre 5, 2019

La olla a presión terminó por reventarse. Pensiones miserables, educación al mejor postor, salud del tamaño del bolsillo, colusión empresarial hasta para comer pollo y un larguísimo etcétera de ingredientes sazonados con una pizca de 30 pesos extra al ya exageradamente caro pasaje del metro. No dio para más.


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La gente se cansó. El sistema instaurado a punta de fusil y acuerdos entre empresarios y milicos herederos de la sabiduría entregada en la escuela de economía de Chicago solo trajo una enorme desigualdad que indigna hasta a los más privilegiados.

Con un sistema político alejado de la realidad del 80% de la población surgieron, entre manifestaciones de millones de personas, las ganas de devolver la dignidad a la vida. Organización y reunión ciudadana como primer paso. La imperiosa necesidad de reconstituir al Estado, de cambiar la constitución de Pinochet maquillada por la concertación.

Para eso las autoconvocatorias a cabildos ciudadanos comenzó a crecer a medida que pasaban los días. Desde juntas de vecinos y organizaciones sociales hasta grupos de amigos y amigas decidieron juntarse a debatir y a pensar en los puntos necesarios para un país mejor que asegure en una constitución los principios que devuelvan la dignidad.

Y el mundo cannábico no se queda atrás. Hay prioridades por las qué discutir, para muchos las drogas y su regulación no está dentro de las primeras, pero la cannabis si es un tema en el que confluyen diversos grupos sociales por lo que es una forma de organización efectiva.

Ya han habido experiencias y se vienen más para los días y semanas próximas. Sistematizar las ideas de los diferentes grupos sociales es el objetivo de las diferentes organizaciones que buscan el espacio para reconstituir Chile.

Uno de los participantes de los cabildos es el grupo de abogados Defensoría Cannábica. Pablo Orellana, abogado integrante del grupo, explica que su función es “otorgar de manera simple el conocimiento sobre qué es la constitución, si es que es legítima la que tenemos, qué es una asamblea constituyente, que es información que debería ser de dominio público pero que se ha monopolizado, quitando la educación cívica y ahora historia, siendo que es un derecho de las personas”.

Mientras que el próximo jueves 7 de noviembre habrá una instancia organizada por la Coordinadora Cannábica exclusiva para mujeres en el marco de las demandas feministas. “Además de tratar demandas en general de Derechos Humanos, de acceso universal a salud y educación del mundo cannábico, existen demandas propias del mundo feminista sobre la participación y el rol de las mujeres y la equidad de género”, cuenta Ana María Gazmuri de Fundación Daya, parte de la organización.

“En el mundo del cannabis no se pueden repetir errores de estructura y modelos de funcionamiento propias del mundo patriarcal. Las posturas feministas son muy importantes en el avance del cannabis en el mundo. Las mujeres han tenido un rol muy importante de liderazgo en organizaciones sociales en todo el mundo, por lo que nos parece pertinente hacer un cabildo para dar esta perspectiva dentro del mundo cannábico”, afirma Gazmuri.

Respecto del objetivo de los cabildos, Pablo Orellana dice que en estos “no se configurará el texto final, pero se van a levantar ciertos principios sociales que sean transversales. Cómo se va a materializar eso son 3 o 4 pasos después, por ahora la comunión social es para levantar ideas y transmitirlas a otros cabildos”.

Un momento histórico que no puede ser desaprovechado en medio de esta crisis del modelo obsoleto.


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