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Octubre 16, 2019

Hace unas semanas comenzó la primavera en el Hemisferio Sur y con ello la temporada de cultivo en exterior también tuvo su punto de partida. Lo que esperan todo el año los cultivadores que tiran sus semillas directo a tierra con el fin de abastecerse para la temporada.

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También están aquellos curioso e inquietos que no quieren seguir comprando en el mercado negro, cansados y cansadas de precios absurdos regulados por la ineficiencia del prohibicionismo y que necesitan aprender a cultivar sus propias flores.

Para eso siempre vienen bien algunos buenos consejos, aunque también hay que recordar que el cultivo es un aprendizaje constante en el que la mano de la persona cultivadora será fundamental para determinar la calidad de los resultados.

Dos cultivadoras chilenas con bastante experiencia nos dieron sus tips para cultivar en exterior. Se trata de Nikki Kush, quien trabaja en California en distintas plantaciones de cannabis –allá es legal el consumo medicinal y recreativo, además de la producción- como cultivadora desde hace algunos años, y de Isidora Green Fingers, quien cultiva acá en Chile desde hace seis años.

Semillas

Lo primero es lo primero. Para ver que vamos a plantar hay que elegir las semillas que germinaremos. Para Nikki, se debe elegir algún banco que asegure estabilidad en el proceso: “Las semillas europeas para mí son las mejores, inclusive las feminizadas para interior yo las tiro en exterior y son buenísimas, se van a la segura” y agrega que si es primera vez que cultivan en exterior, deben elegir semillas feminizadas.

Isidora coincide y comenta que “para mí, elegir semillas de un banco de calidad es imprescindible, es irme a la segura”, además de recomendar que la inversión en este ítem sea la mayor que esté a tu alcance como cultivador. “Muchas veces las semillas baratas no son las réplicas del mejor fenotipo de la genética, por lo que son muy inestables”, advierte.

Nikki hace la salvedad de que en California, lugar en el que oficia de jardinera del cannabis, es cada vez menos común que se vendan semillas, ya que son los esquejes –o clones- los que están cooptando los espacios de cultivo. Así aseguras estabilidad, aunque el proceso es más rápido y por lo tanto hay que ser más cuidados al alimentarlos porque ante un episodio de estrés puede tardar mucho en recuperarse.

El cuidado

Cuando ya sepamos qué semillas tiraremos a la tierra tendremos que elegir si lo hacemos directamente a ella o buscamos grandes macetas para sostener nuestras futuras plantas de cannabis. “En macetas grandes o en la tierra, hay diversos métodos para que crezcan como árboles”, cuenta Nikki, además de aconsejar que cultiven otras plantas alrededor del cannabis: “Es bueno plantar otros alimentos debajo de tus plantas, yo tenía cebollines, zanahoria, zapallo, rúcula, un montón de otros vegetales que fortalecían a mis primeras plantas”.

“Para exterior a suelo o en maceta siempre recomiendo light mix, que no traen mucho fertilizante incluido en la tierra”, dice Isidora. “El sustrato siempre tiene que tener perlita, que sea aireado para que permita buen desarrollo de raíces, que no sea denso”, recomienda. También aconseja que si se planta en maceta se realicen trasplantes de menor a mayor tamaño varias veces durante el cultivo ya que “permite que la raíz crezca en el centro de la maceta y después eso ayudará a que no se acumule agua y se generen hongos”.

La importancia de regular el Ph es fundamental para Nikki: “cuando están en la tierra están muy propensas a las plagas, básicamente es como tener un recién nacido, necesitan mucho cuidado. La comida es fundamental, el Ph debe estar equilibrado. Si sabes balancear el Ph es todo lo que importa para que crezcan. Hoy existen muchos productos para balancearlo. El Ph debe estar entre 5.5 y 6 para regar las plantas”.

“Absolutamente importante medir Ph y EC del agua. Es esencial para que la planta absorba bien los nutrientes, es latero, pero por último, si no lo van a medir, una técnica es estancar el agua para que se evapore el cloro y los residuos, usar agua reposada de al menos 72 horas”, comenta Isidora.

No sobre regar las plantas es otro de los consejos en que coinciden ambas cultivadoras. Iniciar el cultivo nutriéndolas bien, ya sea de manera orgánica con productos listos o haciendo el propio compost, aunque esto es más complicado dadas las proporciones de nutrientes. El enraizamiento es clave para formar plantas vigorosas.

Observar

Otro punto fundamental para estas dos cultivadoras de cannabis es mantener la observación del cultivo todos los días, mientras se pueda. La comunicación de las plantas acerca de sus carencias y excesos se pueden ver en sus hojas, por lo que observar cada detalle de estas en el proceso es necesario para detectar lo que están pidiendo.

“Debes tenerles un cuidado diario. Su comida, su regado, la luz. Es importante fijarse en cada detalle, cada cambio de la planta, si ves algo diferente leer por qué le pasa, luego experimentas y dicen por ahí que la práctica hace al maestro”, comenta Nikki.

Isidora coincide: “Observar bien las plantas constantemente, las manchas, de qué color están las hojas, autoeducarse respecto de lo que comunican en sus hojas. Una planta sana desde la raíz siempre va a producir una buena cantidad de terpenos que la van a proteger de plagas, y también influye después en el resultado del consumo. Observar constantemente la planta es la clave”.

Ahora, con estos consejos, es hora de que comiences tu propio proceso de cultivo. Los años no pasan en vano y el progreso se logra con constancia. ¿Qué esperas?

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