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Agosto 8, 2019

Cocos nucifera es el nombre oficial del cocotero, la palmera que da estos tradicionales frutos y que crece, mayoritariamente, en playas tropicales. El coco y su fibra son utilizados desde hace algunas décadas para el desarrollo de sustratos que sirven para cultivar cannabis.

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Pero hasta finales de los 80, las fibras cortas, de menos de 2 mm, y el polvo del coco eran desechados y no se les encontraba utilidad. Las fibras más largas se utilizan de manera industrial, como para fabricar cuerdas, pero estos residuos comenzaron a adquirir valor para la agroindustria cuando se pudo cultivar en ellos.

Dado el origen orgánico del coco, cada cultivo puede variar de los otros por la forma en que se desarrolló y creció la palmera, generando diferentes propiedades en el sustrato fabricado. El procesamiento del coco también puede influir en sus propiedades, por lo que hay grandes variedades de este sustrato.

El primer paso, luego de extraer la fibra y el polvo de coco, es el lavado de estas para extraer posibles contaminantes y también para ablandar la fibra. La calidad del agua con la que se realiza el lavado es crucial para la calidad del sustrato final. La manera más barata es utilizar agua salobre cercana a los campos de cultivo.

El riesgo de utilizar esta fuente de hidratación es que pueden dejar la fibra llena de sales indeseadas, como sodio y cloruros, por lo que la fibra lavada con aguas limpias y de bajo contenido en sales es de más alta calidad y será mejor para un futuro cultivo de cannabis o cualquier otra planta.

Algunos sustratos de coco son comercializados ya tamponados (tratados), mientras que otros no lo están. Debido a la capacidad de intercambio catiónico que tiene el coco, es decir, la propiedad de retener ciertos nutrientes y ceder otros, los que son absorbidos por la planta, este debe ser tratado.

Restos de potasio y sodio quedan en la fibra, los que pueden ser cedidos y absorbidos por la planta, provocando el riesgo de intoxicarlas, ya que se intercambian con el calcio y el magnesio proporcionado en los primeros riegos de la planta. Es fundamental tratar el coco antes de cultivar.

Una ventaja del coco es su alta mojabilidad, la que le permite absorber de mejor manera, sin drenarla por completo, las soluciones nutritivas que se agregan al cultivo. El uso de goteros es ideal para este tipo de sustratos, ya que distribuye el agua para su absorción de manera más uniforme.

Un cultivo con fibra de coco siempre debe ser regado con soluciones de nutrientes, ya que su Ph no es tan ácido como en la turba utilizada en sustratos de tierra. Los fertilizantes para coco vienen fabricados con esa consideración, por lo que debe utilizarse en específico para un correcto desarrollo de las plantas.

El coco es un medio de cultivo que requiere gran cantidad de agua, y se puede utilizar en macetas de 5  a 7 litros o en slabs de coco, especialmente diseñados. El sustrato de coco debe mantenerse húmedo todo el tiempo, sin llegar a encharcarse, por lo que el sistema de rego será fundamental.

Se debe regar el coco hasta producir drenajes de entre un 25 y un 30% de la cantidad total de agua utilizada, así se evita que el medio se seque en exceso y que se acumulen sales y minerales indeseados en el sustrato.

¡A cultivar!

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