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Abril 23, 2019

Tres veces, al menos, quien escribe ha visto desde su lugar en la ciudad el cielo que la cubre siendo interrumpido, interferido, roto, por un helicóptero de Carabineros, supongo, matraqueando la ya contaminada acústica de la ciudad en la madrugada y alumbrando las calles al estilo hollywoodense. Del sector oriente al sector sur de Santiago.

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Se trata de un la marcha blanca de un plan de la policía uniformada chilena, avalado por la Intendencia Metropolitana, que busca “prevenir la comisión de delitos y lograr la detención en flagrancia de quienes los cometan”, según los propios carabineros. Un helicóptero, vehículos de patrulla y la coordinación de diferentes departamentos al interior de la policía son parte del contingente.

Esta vigilancia aérea viene a complementar otra serie de situaciones que van en directa línea con la agenda de seguridad del gobierno de Sebastián Piñera, bautizado como Plan Calle Segura, como el proyecto de ley de ampliar el límite de edad a los 14 años para realizar controles preventivos de identidad. Además coincide con la nueva política de utilizar drones en Santiago para, supuestamente, prevenir la ocurrencia de delitos.

La privacidad

Es normal que, a la luz de estas medidas, muchas personas puedan sentirse incómodas al ver su privacidad expuesta a los distintos aparatos tecnológicos y el contingente policial que observa desde las alturas cómo se comportan los habitantes de la capital cuando se esconde el sol.

Los patios y espacios abiertos, que muchas veces son cuna de cultivos de marihuana, se ven expuestos a la encarecida vigilancia de estos aparatos, a pesar de que este sea por motivos medicinales o de consumos personales y próximos en el tiempo. Si tu intención era cultivar y no molestar a nadie, ahora pueden vigilarte desde el aire y que se transforme en una medida persecutoria.

Sabemos que pueden existir denuncias por cultivar marihuana desde cualquier lugar a la redonda. Ahora se suma a las posibilidades de pasar por estos momentos injustos y engorrosos las medidas dispuestas por el mismo Estado que debiera proteger los derechos fundamentales de sus habitantes.

Plan Cannabis

Este año, la Policía de Investigaciones realizó el denominado Plan Cannabis. Este plan consistía en sobrevolar lugares dentro de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, O`Higgins y El Maule, donde hubiera indicios de grandes plantaciones de cannabis, al ser estas regiones las que concentran la mayor producción de la planta para su tráfico, según la PDI.

Fueron cerca de 120 mil las plantas y poco más de 750 kilogramos de marihuana ya procesada las que incautó la PDI entre el 21 de diciembre de 2018 y el 9 de abril de 2019. Si se miran los números, existe una demanda de cannabis bastante grande en el país, por lo que siempre será tiempo de cuestionar el cómo se ataca al narcotráfico. El prohibicionismo solo aumenta las cifras de producción. Este año se incautó un 30% más de marihuana que en 2018.

¿Son efectivas estas medidas persecutorias y criminalizadoras? Si plantar en el mismo patio de tu casa no tuviera consecuencias tan nefastas a estas alturas, a pesar de ciertos avances en la jurisprudencia, quizás esas 120 mil plantas no serían materia del crimen organizado si no de los mismos usuarios que podrían cultivarlas con tranquilidad y sin temor a que un dron esté a 120 metros de altura grabando lo que haces en tu intimidad.

Por Fernando Santibáñez

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