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Abril 23, 2019

Hay veces en que nos ofrecen una porción de queque mágico y nos quedamos varias horas esperando ese subidón que tanto nos gusta, pero pasa el tiempo y la sugestión comienza a hacerse presente con voladas inexistentes y comentarios tipo: “quizás la porción tiene que ser mayor”, “es que tomé un desayuno contundente” o “ya viene, ya viene”. Pero no pasa nada.

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Cocinar con cannabis es una práctica ancestral con antecedentes en la antigua india. La liposolubilidad de la marihuana es conocida desde tiempos remotos y hace algunos años volvió a tomar protagonismo como una de las formas de consumo alternativa a la combustión del cannabis. Pero no es llegar y cocinar los cogollos o las hojas directamente con la grasa a utilizar. Hay que ser efectivos con la materia vegetal.

Cannabinoides psicoactivos

Luego de la cosecha, queremos aprovechar al máximo nuestros cogollos. Para que la marihuana haga su efecto, se deben activar los compuestos psicoactivos de la planta. Además del THC, hay cientos de cannabinoides presentes en el cannabis que en su estado crudo, es decir sin secado, son ácidos, formados por grupos carboxilos que deben ser eliminados en forma de dióxido de carbono para que reaccionen químicamente transformándose en psicoactivos.

Es decir, para que la marihuana provoque los efectos deseados debe estar seca y descarboxilada. Esto último se logra a través del calor. Es por eso que una quemada de un caño, pipa, bong, genera efectos, ya que en aquella combustión se genera el proceso de descarboxilación. A diferentes temperaturas y tiempos de exposición, la descarboxilación se logra en nuestras flores y materia vegetal.

El proceso

Entonces, ¿qué tengo que hacer para cocinar una buena dosis de mantequilla cannábica? La respuesta sirve para todo tipo de preparaciones culinarias con cannabis. Debes realizar un meticuloso proceso de descarboxilación, ojalá en el horno. Para eso debes tener en cuenta que será también importante la cantidad de marihuana que utilizarás en la preparación, ya que las concentraciones de cannabinoides y terpenos en los cogollos y despuntes es mayor que en las hojas de la planta.

El primer paso es moler la materia vegetal de manera uniforme para que el efecto del horno sobre el cannabis sea homogéneo. Así nos aseguraremos de que la humedad existente en nuestra marihuana se evapore de igual modo y la reacción química se produzca en todo el material.

Se debe precalentar el horno según la temperatura y tiempo de exposición de nuestra hierba que deseamos. Mientras más baja la temperatura del horno, mayor será el tiempo del proceso. Idealmente, para que no se nos escapen muchos terpenos y cannabinoides, se debe precalentar el horno a 110 grados celsius e ingresar la materia vegetal molida y distribuida uniformemente en papel aluminio para cocina tapado o en algún envase resistente a altas temperaturas y mantener entre 90 y 120 minutos.

Hay que considerar que, a pesar de que se puede descarboxilar en microondas y en vaporizadores, no es recomendable debido a la gran pérdida de cannabinoides y terpenos que puede ocurrir, por lo que no es eficiente. Además, es más complicado regular las temperaturas en estos aparatos. Descarboxilar en sarté también se puede complicar por las temperaturas.

Luego de que pase el tiempo de horneado, la materia vegetal tomará un color café, claro u oscuro. Se debe dejar enfriar en el mismo envase en el que se horneó para evitar pérdidas y que haya reabsorción de cannabinoides y terpenos en su interior. Luego de eso, la marihuana está lista para ser cocinada.

Resguardos

Lo ideal es no superar los 150 grados celsius de temperatura debido a que el THC se evapora aproximadamente a los 155 grados. Y entendemos que la descarboxilación es horno es para el consumo posterior de cannabis, por lo que no debemos arriesgarnos a perder terpenos y cannabinoides psicoactivos.

Una quemada que supere los 800 grados celsius descarboxila inmediatamente y allí la explicación de por qué al fumar funcionan los cannabinoides de manera psicoactiva. Lo mismo al vaporizar a temperaturas superiores a los 160 grados celsius.

Ahora que entendemos este importante paso para la comida cannábica, es la hora de probar recetas. La leche y mantequilla son ideales para conservar los efectos, aunque hoy en día hay acceso a cientos de recetas saladas y dulces que te aseguran un gran viaje psicoactivo.

¡A disfrutar!


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