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Abril 23, 2019

Ya no es novedad que muchos consumidores de cannabis, tanto medicinal como recreacional, están prefiriendo utilizar el formato de extracción para su uso. Rosin, aceites, BHO, THCA, y muchas otras siglas develan un enorme y apasionante mundo de extractos que otorga la planta de marihuana.

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Los dabs, como también son conocidas las extracciones, pueden fabricarse de múltiples maneras. Puede ser de forma mecánica sin ningún tipo de solventes como también de forma química utilizando solventes para extraer los terpenos y cannabinoides de la planta.

Es habitual y ya se encuentra en el mercado, el uso de prensas hidráulicas para apretar flores y obtener rosin. En Chile la tendencia ha ido en aumento e incluso existen colectivos y pymes que trabajan en base a estas extracciones vendiendo las prensas para los usuarios. Todos podemos hacer nuestro propio rosin en la casa.

Extracciones con solventes

El problema surge cuando se comienzan a fabricar extracciones como el aceite de hash butano, o BHO por sus siglas en inglés. Este tipo de extracción se logra utilizando gas butano en su preparación, lo que incurre en riesgo para productores como para consumidores.

El butano es un gas utilizado para extraer aceites cannábicos. Este hidrocarburo, que puede ser reemplazado por gas propano, se evapora en conjunto con las flores de cannabis a utilizar en un recipiente cerrado generando un residuo en el fondo de este. Esta es la cera que se consumirá.

El hecho de que se utilicen estos gases inflamables genera un riesgo alto de sufrir una explosión si no se manipula correctamente. Allí recae el riesgo para quien lo produce. Mientras que el riesgo para el que lo consume radica en las trazas y proporciones mayores de restos de material presente en el butano que no es apto para el consumo humano.

La toxicidad al consumir de manera combustionada o vaporizada gases como el butano es sumamente riesgosa para la salud humana. Es por eso que, mientras no se regule el cultivo de cannabis es imposible generar una política que alerte a los consumidores sobre productos que, muchas veces, prometen grados de pureza exorbitantes, pero sin mínimos de calidad que permitan estandarizar su producción.

Sobre todo porque el BHO es frecuentemente utilizado en el ámbito medicinal, lo que requiere de parámetros que certifiquen que quienes lo consumen no se arriesgan a padecer otro tipo de consecuencias ante la imposibilidad de verificar el contenido de estas extracciones cada vez más populares.

El futuro del cannabis

Otra forma de consumo es la de disolución en CO2. Incluso se comercializan vaporizadores exclusivos para el consumo de extracciones en CO2, muchas aseguran ser el futuro del consumo de cannabis con tasas de pureza muy altas. Sin embargo, nada nos asegura que la producción de estos extractos sea de la manera más adecuada.

La experimentación es fundamental en una industria que está en pañales en Chile, aunque con un potencial enorme. Lo que no quita que existen riesgos sanitarios si no se actúa responsablemente en la educación y consumo de estos productos que, sin dudas, guían el futuro del cannabis según las tendencias mundiales.

La profesionalización de la producción de cannabis y sus derivados debe apuntar a mejorar la calidad de los productos. La salud no es un juego y hay que tomarse en serio los riesgos que pueden traer ciertos productos.

Obviamente, hay extracciones muy seguras como el Rosin o el propio Hash. Estas se pueden fumar o consumir de diversas maneras y existen formas profesionales de obtenerlas con productos nacionales como diversas prensas. Y las subidas son acorde a su nivel. Sólo debes contar con productos adecuados para consumirlas.

Los avances en el mundo del cannabis están haciendo cada vez más populares las diversas formas de consumo. Es hora de ponerse a la altura.



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