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Abril 11, 2019

Abril ya llegó y no nos dimos ni cuenta. Aunque para muchos cultivadores ansiosos haya pasado una eternidad desde que pusieron a germinar las semillas que plantaron en esta temporada de cultivo exterior que ya comienza a llegar a su fin.

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Grandes y vigorosas crecieron las miles de plantas femenizadas y regulares que terminaron en hermosos cogollos apuntando al sol para los más suertudos y experimentados a lo largo de Chile. Mientras otros sufrieron con plagas y hongos que mermaron la producción.

Como sea, la temporada regaló experiencia a la creciente comunidad de cultivadores nacionales que plantaron en exterior desde septiembre del año pasado hasta el corte que comenzó hace algunas semanas y se extiende durante el mes de abril.

Nunca es suficiente

Pero todos sabemos que ante la legislación y persecución criminal a cultivadores, los cultivos no producen la suficiente cantidad de marihuana para abastecerse todo el año. También sabemos que no todos tienen el espacio entre la sobrepoblada capital atestadas de ghettos verticales no exentos de sapos para plantar libremente su propia marihuana a la luz del sol.

Es por eso que la necesidad de seguir cultivando se hace presente en esta época en que las temperaturas bajan y un sistema de cultivo interior es ideal para producir las flores que tanto nos gustan, ya sea para el consumo recreativo como medicinal y espiritual. Es hora de enchufar los balastros y ponerse a trabajar.

¿Qué necesito?

Lo primero que debemos considerar es que el cultivo interior debe ser una imitación de las condiciones ideales para que nuestras plantas crezcan y florezcan de forma adecuada. Como si tuviéramos el sol de la primavera y verano en nuestros armarios o carpas al interior de las casas.

Para eso hay que considerar algunos elementos básicos que nos ayudarán a crear este microclima en espacios reducidos. Lo primero es otorgarle un espacio adecuado a la cantidad de producción que deseamos generar en estos meses.

Hay casos de microcultivos que funcionan en pequeños muebles tipo veladores hasta carpas que superan los 2 metros en sus dimensiones de superficie y altura. Incluso hay cultivos mayores, pero consideraremos dimensiones populares.

Puedes fabricar tu propio armario, utilizar algún closet o comprar una carpa equipada en algún growshop. Con cualquiera de esas alternativas debes evitar que hayan objetos inflamables al interior, ya que también debes contar con un equipo de iluminación adecuado.

Existen alternativas de bajo consumo energético, sistemas de iluminación led, y las tradicionales haluro y sodio, las que funcionan con balastros que regulan la potencia para generar el efecto lumínico al interior de nuestras carpas o armarios. Incluso existe el sistema LEC, innovador y aún no tan popular.

Dependiendo del tamaño del espacio, puedes generar iluminación desde los 20 a los 1000 watts. Aún no se instalan los medidores inteligentes, pero puedes calcular el costo que tendría esta instalación en tu hogar de manera manual y estimada.

Además, es ideal contar con un sistema de ventilación y extracción para regular el aire y las temperaturas al interior del cultivo. La humedad también debe ser controlada, ya sea de manera artesanal con recipientes con agua o humidificadores que funcionan de forma electrónica y regulada.

Finalmente, un sustrato adecuado es fundamental para el crecimiento de nuestras plantas. De ti dependerá si compras estos materiales o si los fabricas tú mismo de manera orgánica. Las semillas las puedes elegir entre la enorme variedad que existe el día de hoy. También puedes decidir si cultivaras plantas automáticas, femenizadas o regulares.

Con estos elementos ya estás listo para iniciar tu cultivo indoor. Recuerda que la práctica hace al maestro y que la experimentación es clave a la hora de descubrir tu potencial como jardinero.

¡A cultivar!


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