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Febrero 14, 2019

Que los dabs vuelan más que un caño es algo ya sabido por todos. No es lo mismo fumar un caño de marihuana, que lo equivalente a un gramo de concentrado en una sola calada. Algunos incluso llegan a afirmar que un dab equivale a fumarse hasta 5 caños. Aunque eso puede depender de la cantidad diaria que fume cada uno.

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Por eso mismo investigadores europeos han comparado la capacidad de los pulmones de procesar el THC cuando se fuman caños y cuando se consumen concentrados. Concretamente ha sido en Suiza, en el Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Berna, donde se ha llevado a cabo esta investigación, en la que se ha llegado a la conclusión de que los dabs hacen que obtengamos mayor cantidad posible de THC y CBD que si fumamos directamente un caño.

Así es como después de varios experimentos, se encontró que los caños “desperdician” un 300% más de cannabinoides que los dabs. Los investigadores trataron de imitar lo mejor posible la manera en la que un humano fumaría utilizando vidrio científico y un sistema de tubos. “Idealmente, este aparato para fumar debería reflejar el comportamiento del humano fumador de cannabis”. Con algunas herramientas más como botellas de gas, consiguieron que el humo no se desperdiciara y se pareciera lo más posible a una persona fumando.

Para el aparato usado para simular los dabs, utilizaron clavos o nails de titanio, aunque para muchos fumadores el titanio sea algo del pasado y prefieran otros materiales como el cuarzo. Lo que hicieron los investigadores fue calentar la pieza de titanio hasta que estaba al rojo vivo y después colocando dentro el material vegetal. Aunque ellos mismos han reconocido que no era el mejor método, ya que el cuarzo mantiene temperaturas más bajas por más tiempo que el titanio, y en el estudio se reconoce que con el titanio, a ciertas temperaturas la vaporización estaba acompañada de combustión, generando mayores pérdidas.

Pese a eso, los resultados son que los dabs ahorran tiempo y además, THC. El contenido de cannabinoides concentrados después de simular la acción de fumar, se llevó al laboratorio. Se supone que la capacidad pulmonar de procesar el THC se puede medir evaluando estos concetrados. Las extracciones utilizadas para los dabs dejaron un 75,5% de condensación de cannabinoides, mientras que los caños solo dejaron un 26%.

Los dabs a baja temperatura vaporizaron las muestras, no las quemaron, por lo que se perdió menos THC que en el proceso de combustión de los caños. De acuerdo con los investigadores, al dabbear no se deberían perder las propiedades del cannabis, lo que sí ocurre con la combustión.

También cabe destacar, que la simulación del caño fumado, no fue exactamente igual a la realidad, ya que el aparato hacía que el humo fluyera constantemente, hasta que nada quedaba del caño. Esto no podría pasar en la vida real, ya que una persona tiene que respirar y pausar entre cada calada. Esto significa que los números que arrojó el caño deberían ser todavía más bajos, considerando que un dab se completa con una sola calada. Sería imposible que absolutamente todo el humo de un caño llegara a los pulmones.

El estudio también documentó la cantidad de tiempo que se tarda en fumarse un caño de flores de cannabis, que llegó a ser alrededor de 2 minutos, mientras que un dab solo tomaba unos 5 segundos en completarse.

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