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Febrero 11, 2019

Desde que el actual presidente de Estados Unidos asumiera el cargo el 20 de enero de 2017, su mandato no ha estado libre de polémicas y de frases y hechos bastante cuestionables tanto por la audiencia estadounidense, como la internacional.

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La extravagante personalidad del mandatario, le ha llevado a protagonizar escenas como la reunión con Kim Kardashian, en la que la modelo e influencer acudió al mismo despacho de la Casa Blanca para pedir el indulto de una mujer que lleva en la cárcel 22 años por un delito menor relacionado con las drogas. O el reciente banquete de McDonald´s que ofreció para un equipo de fútbol americano universitario.

Ya sea por sus medidas migratorias bien controversiales, o por el peluquín que se le vuela cada vez que hace un poco de aire, el mandatario es una figura mediática que aparece todos los días en los medios de cientos de países alrededor del mundo. Acá te dejamos algunas de las frases que ha dicho en relación a las drogas a lo largo de su vida:

“A la hora de hablar de marihuana y legalización, creo que esto debería ser un problema de cada estado, estado por estado. La marihuana es algo grande. Creo que la medicinal por lo menos debería serlo. Y por eso creo firmemente que debemos dejar este asunto a los estados. Y por supuesto, ya tenemos Colorado. Hay una pregunta acerca de cómo han estado funcionando las cosas allí. No han estado precisamente libres de todo problema.”

Trump nunca ha tenido problemas a la hora de hablar de drogas y actualmente no hay otra cosa más en boca de todos los estadounidenses que la marihuana. Se sigue manteniendo el sistema judicial independiente en cada estado, para que sean los diferentes territorios los que decidan si quieren legalizar el uso recreativo o medicinal, un sistema similar al que se ha desarrollado en Canadá. Aunque Trump no apoya 100 por 100% la legalización y en frases como la anterior sugiere tener ciertas dudas acerca de cómo los estados en los que es legal han venido funcionando, también ha hablado sobre la marihuana medicinal en el pasado: “en algunos casos creo que es malo, y en otros creo que es bueno, conozco gente que ha tenido serios problemas y esto realmente les ayuda”.

“Nunca he probado las drogas, de ningún tipo, nunca me he tomado un vaso de alcohol. Nunca me he fumado un cigarrillo, nunca me he tomado un café”.

La verdad que estas declaraciones son difíciles de creer, ya que aunque exista gente que no beba o fume, por lo menos lo han probado una vez para saber que no les gusta. ¿Y quién conoce a alguien que pueda decir que nunca se ha tomado un café? Pero parece que esta oposición personal a tomar drogas de cualquier tipo viene marcada por una tragedia familiar. El hermano de Trump murió a la temprana edad de 43 años, debido a complicaciones que surgieron tras una larga adicción al alcohol. La pérdida de su hermano ha hecho que se oponga al consumo de todas estas sustancias y podría explicar por qué las políticas del mandatario contra las drogas son más estrictas que las de otros presidentes que han pasado por la Casa Blanca.

“Estamos perdiendo la guerra contra las drogas de mala manera. Es necesario legalizar las drogas para poder ganar esta guerra. Hay que sacar provecho de todos estos “zares” de la droga”.

Durante la década de los 90, se dio un periodo conocido como la guerra contra las drogas, donde la legislación y las penas por la venta y el uso de drogas eran extremamente severas. Durante este periodo, Trump creía que la clave para ganar a estos reyes de la droga era a través de la legalización, diciendo además que las acciones que se estaban llevando a cabo eran, poco menos, que un chiste. Sin embargo, ahora como presidente su visión sobre la legalización de las drogas ha cambiado.

“La legalización de las drogas es algo que debería estudiarse y tal vez debería continuar estudiándose. Pero no es algo que estaría dispuesto a hacer ahora. Creo que es algo que siempre he dicho que tal vez deba ser revisado porque hacemos un mal trabajo policial. No queremos construir muros. No queremos hacer nada. Y si nadie quiere hacer el trabajo policial, tendremos que empezar a pensar en otras alternativas. Pero no es algo que me gustaría hacer “.

Queda bastante claro en esta frase, el cambio de pensamiento que ha tenido Trump a lo largo de los años. La guerra contra las drogas ya no tiene la misma importancia que tuvo durante las décadas de los 80 y 90. Las opiniones de Trump sobre los esfuerzos estadounidenses en la lucha contra las drogas han cambiado. Ahora el mandatario no piensa para nada que la mejor opción para combatir la droga sea la legalización.

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