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Febrero 6, 2019


Ha recorrido Chile de norte a sur y los cinco continentes arriba de la bicicleta. Por eso no nos sorprendimos cuando vimos en sus redes sociales una foto de él rodeado de un campo de cannabis en una tierra lejana. Su posteo fue la excusa perfecta para contactarlo y conversar acerca de lo absurdo de la prohibición y cómo entiende el mundo una persona que se dedica a recorrerlo. Acá la conversación con un trotamundos de profesión, Luis Andaur.

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Por: Carlos Martínez – Fotos: Ronny Belmar

El 10 de octubre Luis Andaur, periodista y conductor del programa Bicitantes de MEGA, publicó en su cuenta de Instagram una foto de él paseando por un campo de marihuana. Cientos de comentarios y miles de likes no se hicieron esperar.

Cuando nos reunimos a conversar con Luis en las faldas del Cerro san Cristóbal, varias semanas después de su posteo cannábico en Instagram, no pudimos evitar pedirle más detalles de aquel lugar donde la marihuana crece como maleza.

“Mira, nosotros íbamos en tren desde Calcuta a Darjeeling, en el norte de India, y de repente en la mañana Chaz ( Christopher Thomson), mi camarógrafo, estaba pegado en el vidrio. Me dice: Lucho, mira, un tremendo campo de marihuana, y yo me imaginaba un campo como el de la película La Playa, de tipos que lo cultivaban escondidos, y lo veo y era como la maleza, incluso estaba entre medio de los durmientes del tren y todo alrededor estaba lleno. Chaz le saca una foto, la acercamos y efectivamente eran machos de marihuana. Y resulta que llegamos a Darjeeling y también estaba lleno de lugares donde había marihuana. Cruzamos a Nepal y nos encontramos que en el camino crecía como la maleza. Y llegamos a Katmandú, a la capital, a Bhaktapur que es la ciudad sagrada que está muy cerca de Nepal, y estaba lleno lleno de marihuana. No podría decir plantaciones, porque crece como una planta natural, como una flor silvestre.”

El efecto de ver crecer marihuana como la maleza, provocó un golpe para Luis. Darse cuenta de que la cannabis podía crecer en cualquier lugar y que ha nadie le importara lo sorprendió. “Los policías a veces cortaban y la masticaban, los buses pasaban por ahí mismo; eso nos llamó mucho la atención, dijimos estaremos mal nosotros… esta gente tiene tal vez miles de años de cultura. Empecé a investigar un poco y me fui enterando que la marihuana tenía efectos medicinales, y que era menos nociva que el cigarro. De ahí me he acercado un poquito más al tema y creo que es un tema cultural, y que la gente durante mucho tiempo tuvo barreras morales o cosas como la religión, que reprimen mucho. Ahora los países se están abriendo legalmente, y aunque yo no fume, creo que hay que tener una mente abierta para entender que el mundo ha avanzado bastante en este tipo de temas. Las leyes secas no funcionan; en Estados Unidos la Ley Seca no funcionó, al contrario, favoreció el tráfico de alcohol. Pero llama la atención que en países como Nepal y norte de India este tema de la marihuana no es tema y da lo mismo. Pero tú cruzas al otro lado la frontera, el Mar de Andamán hacia Tailandia o hacia Malasia, Indonesia o Singapur, hay pena de muerte por tráfico. Por eso el consejo que puedo dar es informarse muy bien y respetar sus culturas. La gente que visita estos lugares, no tiene que andar con semillas, con marihuana. Tiene que respetar las reglas de esos países porque si no lo va a pasar mal.”

 

Y a propósito de respetar culturas y leyes de otros países, ¿cuántos países has recorrido?

Una cosa es cuántos países conoces y otra es cuántos países has recorrido. Porque no es lo mismo estar en El Cairo, que conocer Egipto por completo. Yo creo que conozco unos 38 países, pero bien recorridos. Pero si se trata de haber estado en un país, he estado en unos 100, entre aeropuertos y ciudades visitadas por días.

¿Cómo se recibe a los latinoamericanos en estos países que visitas?

Los gringos en muchas partes de África no son muy bienvenidos. Porque se les ve como personas que han invadido sus hábitats. En cambio nosotros que somos latinoamericanos a los lugares los que yo voy, como en África o en Asia, nos tienen más aprecio porque somos más cercanos. Nosotros somos más informales, y en ese sentido tenemos un trato diferente. En mi caso como soy ciclista, consideran que vas a hacer algo bueno. Y ahora con la globalización también te investigan todo, saben de dónde viene este tipo, qué es lo que hace. Entonces saben que eres una persona que no va a hacer daño, vas a aportar, vas a hacer un trabajo. Además, nos tiene buena por el tema del fútbol, como ganamos dos copas América, conocen a nuestros futbolistas. Entonces Chile se asocia con el fútbol y por ahí entramos muy bien.

 

¿Cuáles han sido tus experiencias más complejas que te ha tocado vivir en el extranjero?

Mucha gente cree que mis riesgos están con los animales y no es así. El riesgo en mis viajes está en lo social y con los momentos políticos que vive cada país. Por ejemplo, nos tocó el golpe de Estado en Nepal y nos pararon unos gurkas. Había toque de queda y nosotros teníamos que arrancar y nos pillaron a las 4 de la mañana. Finalmente, nos escoltaron al aeropuerto en donde había una fila de 500 personas. Me encontré con una chilena justo en la puerta pensando que era gringa y me hizo pasar, y gracias a eso tomamos un avión y pudimos salir de ese país. Estuvimos en Ruanda donde hubo una guerra civil entre Hutu y Tutsi y se mató a un millón de personas en las calles a machetazos. O llegai a países en donde no hay agua. La última vez que llegamos a Uganda fuimos a un pueblo llamado Lumbo, donde el 80% de esas personas tenía sida y malaria, y los delincuentes se van a esconder ahí porque la policía no se mete. Entonces, es un antro de homicidas, de prostíbulos, de cosas así; son mini ciudades cerradas en donde nosotros entramos y logramos el cariño de los niños, de todas las personas, y finalmente lo que en principio era una aventura en la que íbamos a sortear lo peor del mundo fue lo más increíble que nos ha pasado.

 

¿Qué te parece esas ganas de conocer otros países que ha ido experimentando el chileno en las últimas décadas?

En los años 80 alguien se iba con su mochila a Europa y todos decíamos guau, estuvo en España, en Francia. Pero a mi siempre me interesaron también otras partes del mundo. Partí el año 89 escalando montañas, pero después empecé a viajar a lugares más lejanos. En 2005, empecé a ir a lugares exóticos, por ejemplo a Zambia, a Angola, a Boswana, Nepal. De ahí me fui a la isla de Komodo en Indonesia y empezaron a salir estas maravillas en La ley se la Selva y el rating se fue para arriba, la gente lo encontró muy interesante, sobre todo esta interacción con animales que era apasionante. En el año 2012-2013 se disparó, cuando empezó el tema de los teléfonos y la gente empezó a ir a estos destinos como el sudeste asiático, India; hay agencias de viajes que están ofreciendo paquetes a India, a África incluso. Hoy en Tailandia, en Bangkok, te bajas del aeropuerto y hay un Mc Donals, tienes de todo. Personas que se ofrecen para ser guías en inglés, hay lugares donde cambiar dinero. Nosotros fuimos a Laos, un país sin mar al que es muy difícil acceder, que es bien desconocido, y nos encontramos con que había muchos gringos y unas chilenas. Como te decía, la globalización ha permitido que los chilenos vayan a todos lados y yo me alegro de eso. Lo que me golpea un poquito, es que hay mucha gente que, mediáticamente, lo ha tomado como una moda; esto tiene que ser una actitud de vida.

 

¿Cómo se prepara el viaje en términos profesionales?

Mi primer viaje importante fue a Sudáfrica, y antes de eso había investigado todo y tenía conocimiento sobre todas las partes a las que quería ir. Me conseguí un buen guía, recorrí primero, marqué los lugares. No fui una pura vez, volví a ir dos o tres veces, hasta que apareciera el elefante. La primera vez me fue mal con el rinoceronte, pero fui una segunda vez, fui una tercera vez, y entendí que los viajes no eran una semana, donde el primer día hacemos esto, el segundo esto, tercero esto. No, el viaje tiene que ser por lo menos de un mes para registrar algo interesante. Entonces, después uno ve como empiezan a aparecer personajes que no tienen este modo de trabajo, que lo agarran como moda, que cagan el formato. Uno tiene que procurar hacer un buen trabajo, y la gente eso lo valora y nosotros lo sentimos así también.

 

¿Te ha tocado estar en lugares donde existan problemas ambientales graves y que no tengan tanta exposición mediática?

Sí, partamos por nuestra ciudad, que es una de las más contaminadas del mundo. Aún así creo que Chile ha avanzado en el cuidado del medioambiente, porque ha frenado bastantes proyectos invasivos. Hace diez años atrás no existía casi control de los relaves mineros. Dejaron un desastre ecológico en muchas partes de nuestro país, también en los puertos donde llega este material. Entonces, hoy en día se ha protegido un poco más gracias a la globalización. Pero aún así falta mucho. Sabemos que se está produciendo un daño. Es más, se calculó que de aquí al 2030 si no hay un cuidado va a haber un punto de no retorno. Por lo tanto, tenemos que empezar ahora.

 

¿Tú lo has notado en tus viajes, ese cambio negativo?

Claro y se nota en la contaminación del agua, básicamente. Contaminación de mares. Las bolsas plásticas son algo que he visto hace tiempo en muchos lugares del mundo. Y cambiar esto parte por educación, parte por cultura y por la parte política. Porque realmente estamos podridos con diputados que tienen intereses creados no solo en isapres o en empresas grandes, sino también en estos proyectos mineros gigantescos.

 

Por último con estos largos viajes, tu vida familiar debe quedar media suspendida. ¿Cómo logra compatibilizar tu trabajo con tu familia?

Aunque te parezca increíble tengo 52 años y no me he casado. Ahora estoy pololeando con una chica colombiana y llevo tres años. Les explicaba a mis ex pololas que mi plan por ahora no es casarme, porque mi prioridad es mi trabajo y siempre me decían no te preocupes, yo te entiendo, te voy a apoyar, pero resulta que es inllevable una relación cuando te vas 3 o 5 meses de viaje, y después vuelves y tienes que editar. Porque este programa lo hacemos dos personas y trabajo desde las 8 o 9 de la noche hasta las 7 del otro día, porque en el día es difícil, te interrumpen con el teléfono, hay muchas distracciones. Además estay a cargo de muchas cosas, tus auspiciadores, un montón de cuestiones. Entonces como trabajo en la noche, duermo muy poco y una polola quiere que estés con ella. Pero después de llegar de un viaje tengo que estar siete días a la semana trabajando, porque los canales son super acosadores, te exigen y de repente al director se le ocurre que tenís que salir dos semanas antes y cagaste, tenís que hacer todo lo posible, y tú qué vai a hacer, si es tu pega, es tu trabajo. Es en lo que te esforzaste durante 20 o 30 años de tu vida. Entonces ha sido muy complicado por eso ahora estoy tratando de negociar un poco, de salir una pura vez al año.

 

Entrevista publicada en la edición de enero de revista Cáñamo

Revisa la edición de febrero de Revista Cáñamo desde acá.

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