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Julio 20, 2018

“Dos décadas han pasado desde que fumé cannabis por primera vez, recostado en la ladera de un cerro junto a una amiga. Entre sus manos, hojas y flores de un chilombiano repleto de semillas: una cepa país, el fruto de una planta híbrida, la cruza entre algún ejemplar de las plantaciones de cáñamo que repletaron Chile desde tiempos de la Colonia y los especímenes sativones que llegaron de Colombia en los años setenta.”

Así comienza “Un viaje fantástico”, un libro escrito por Marcelo Ibáñez que relata el recorrido del cáñamo por las tierras chilenas, en el que con harta evidencia, datos y documentos, el autor se sigue haciendo la pregunta que a muchos ronda la cabeza: ¿por qué ese empeño en seguir prohibiendo el uso y consumo de una planta utilizada por el hombre desde hace miles de años?

El cáñamo ha acompañado al hombre desde hace siglos. Famosa era la sustancia entre las altas clases de la Roma Imperial, en la que en las lujosas fiestas no faltaban las flores o el hachís importado desde Egipto. “De cáñamo eran las velas de los barcos que trajeron a Colón a América y de cáñamo es el papel donde se escribió el borrador de la constitución de los EE.UU”.

La pluma de Ibáñez hace un recorrido breve, porque sería imposible resumir la historia del cáñamo en Chile en un solo libro, de lo que significó esta planta para el desarrollo económico y cultural de nuestro país. El recorrido abarca 500 años, desde las décadas en las que Chile era uno de los mayores productores de cáñamo del mundo hasta convertirse en el país que actualmente más cannabis consume de todo Latinoamérica.

Las semillas de cáñamo llegaron a Chile de la mano de los conquistadores. Estas semillas recorrieron todo el continente latinoamericano, pero fue en Chile donde la planta asentó sus raíces y creció con más fuerza. El desarrollo de los cultivos chilenos generó tal beneficio económico que la Corona Española cedió gratuitamente en el siglo XVIII terrenos a las personas de escasos recursos para que cultivaran el cáñamo y liberó a la sustancia nacional de los impuestos aduaneros. Era así como una persona pobre podía pasar a terrateniente convirtiéndose en cannabicultor. Pero entonces, ¿qué es lo que hizo que el cáñamo decayera hasta convertirse en una de las drogas más temidas en la sociedad? ¿Por qué una planta cultivada y consumida desde hace más de 10.000 años hoy es para muchos sinónimo de fracaso y drogodependencia?

La amenaza del cáñamo sobre las industrias madereras estadounidenses y sobre las grandes farmacéuticas – que siguen produciendo drogas que causan adicción y muerte –  han sido algunas de las causas de la demonización social del cáñamo. Ibáñez hace un repaso de todos estos motivos, explicando con datos el porqué del rechazo social actual al consumo del cannabis.

Ibáñez fue director de comunicaciones de Fundación Daya, la fundación nacional pro cannabis medicinal por excelencia y organismo que lleva años luchando por defender los beneficiosos usos de esta planta y que ha conseguido algo impensable hace tan solo unos años, lanzar al mercado el primer fitofármaco de Latinoamérica hecho a base de cannabis, el Cannabiol.  Es por eso que Ibáñez maneja este tema desde hace años y ha querido contar esta historia de una manera accesible a todo tipo de audiencia. Tanto si uno es un experto cultivador, como si queremos tener un primer contacto con el mundo del cannabis, “Un viaje fantástico” es perfecto para informarse y tener un poco más de conocimiento sobre esta sustancia.

El autor, pese a que afirma que el modelo prohibicionista ha fracasado en todos sus objetivos, no trata de adoctrinar a nadie a través de las páginas de este libro. “Se contrastarán una serie de afirmaciones ampliamente difundidas con la evidencia disponible. Datos que permitirán a los lectores desarrollar una posición informada en el creciente debate sobre la marihuana”. Ante todo, no se trata solo de una opinión, si no de tratar de arrojar algo de luz a los demonizados eslóganes en contra de la marihuana que muchos estados han proclamado durante las últimas décadas. Ibáñez además toca todos los temas de actualidad como la legalización en Estados Unidos y Canadá, curiosas anécdotas o cuáles son algunas de las fuentes de información digitales cannábicas más completas de hoy en día.

En definitiva, este viaje es un imperdible no solo para los trabajadores de la industria cannábica, sino también para la sociedad en su conjunto. Drogas legales como el alcohol, el tabaco y los antidepresivos han provocado mucho más daño de lo que lo ha hecho el cannabis a lo largo de su historia. Pero son cosas que no nos enseñan ni en la escuela ni a través de los medios de comunicación. “Un viaje fantástico” es una lectura obligatoria para los que están en contra de la desinformación y buscan formar su propia opinión acerca de lo que esta sustancia ha significado y significa para la humanidad.


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