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Julio 6, 2018

El solsticio de invierno marca un importante hito para la cultura indígena. Hace unos días, conocimos la ceremonia del año nuevo andino, actividad que se realizó en Pirque. El We tripantu es la celebración del año nuevo Mapuche, donde se festeja el inicio de un nuevo ciclo de la naturaleza, dando paso al solsticio de invierno y junto con ello al día más corto y la noche más larga del año. Tras 20 años de carnaval, los vecinos de la población Los Copihues, se preparan para quedar a cargo de su organización.

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Son las 11 de la mañana del sábado 23 de junio. Nos alistamos a presentar la función de teatro comunitario para los niños de la población Los Copihues, de La Florida. Este año, Este año, la Junta vecinal nro. 23 de la Villa Los Copihues está repleta de asistentes expectantes por la actividad. Esta ocasión es especial: se celebran 20 años del carnaval que da la bienvenida al We Tripantu mapuche. Durante estos días, la celebración del año nuevo es la fiesta en la que todos queremos estar: ofrendar a nuestra Madre Tierra, y entregar a esta población el júbilo del nuevo renacer es lo más importante.

Natalia (23), es bailarina de los Caporales Sangre Andina de Santiago desde hace tres años. Ha participado en distintos carnavales en la región metropolitana, pero asegura que ninguno es tan importante para ella y para su agrupación como el carnaval del We Tripantu. “Nos preparamos durante meses para que todo salga impecable. Es algo que va más allá de un tema de la presentación, nosotros estamos ofrendando nuestros pasos a nuestra Madre Tierra, y ella, en gratificación, nos bendice y nos otorga las bendiciones para el nuevo año que comienza. Es un momento que muchos esperamos durante el año, ya que tiene una gran connotación mística para nosotros”.

We tripantu o “La nueva salida del sol”, es el año nuevo de nuestros pueblos indígenas. Es una celebración que podría definirse como una invitación a empezar. El sol ya no puede irse más lejos. Las noches no pueden ser más largas. Desde el 24 de junio en adelante, con la llegada del solsticio de invierno, el día irá venciendo a la noche. Toda la Tierra vuelve a cargarse de fuerza y energía vitales, que, durante los meses siguientes le darán los frutos al humano para vivir. A través de la cosmovisión mapuche, la Tierra cobra sentido, y sus brotes comenzarán a parecer cargados de vitalidad. La invitación que se hace es a confiar: si la Tierra se renueva, nosotros que somos parte de ella, también.

Empieza a llegar la tarde y con ella cae el frío del solsticio. Algunas personas, acompañando a las mapuches que están llevando a cabo la ceremonia inicial, se encuentran dentro de la Sede de la Junta de Vecinos de Los Copihues. El lugar está lleno: alrededor de 70 comparsas, familias, y niños esperan el inicio del carnaval. Son cerca de las 19:00 horas. Las mujeres mapuches, comienzan a reunirse en torno al Rewe, que es un altar sagrado conformado por un tronco escalonado clavado en la tierra, que está rodeado por ramas de canelo -árbol sagrado mapuche- y adornadas con banderas blancas, celestes, amarillas, negras. A veces suele tener la representación de un rostro humano en la cima, lo que simboliza la conexión con el cosmos.

En esta ocasión, el Rewe no está clavado a la tierra, sino que está puesto en una plataforma transportable. La idea de esto, es que las comparsas y todos los asistentes a este año nuevo, puedan rendir ofrenda a medida que avanza el carnaval. Empieza a sonar el kultrún, un tambor de cuerpo de madera de canelo, laurel o lenga forrado con cuero, que, ahuecado en el medio, le entrega a la caja de resonancia la forma de un cono abierto con forma de fuentón. Natalia está atenta a las plegarias hacia el Wenu Chaw (Padre del Cielo). Los kimche, hombres y mujeres con la sabiduría mapuche corriendo por sus venas, comienzan a cantar lo que parece ser un murmullo que brota del corazón, latiendo al ritmo del kultrún.

Natalia explica que las oraciones están dando gracias por la vida que gozamos en la tierra. El lugar explota en sonidos de kultrunes y huevos de percusión, panderos y ramas de laurel, que, al son del viento y acompañado de las voces de las mujeres mapuches, van rogando fortaleza para las comunidades. Alrededor del Rewe, los kimche, cada uno con una hoja de canelo en la mano, que en otros tiempos fue el signo de la paz, ruegan justicia. La luna se deja ver brillante en el cielo. Termina la oración y el comienzo del purrun o baile tradicional en torno al Rewe da inicio al carnaval. Nos alegramos de estar juntos. “En el aire, hay un convencimiento de que estando juntos somos más fuertes. Nos sumamos al ritmo del kultrún que nos hace bailar al ritmo de la vida que se abre nuevos caminos, y que nos invita a confiar en que Wenu Chaw está uniéndonos en el centro”, me dice Natalia antes de despedirse para formarse en su comparsa. El carnaval comenzó.

Legado y reivindicación de espacios

El We Tripantu o Wüñol Tripantu, es la ceremonia de acompañamiento de la renovación de los ciclos naturales. Data de hace miles de millones de años, y responde a la lógica de la naturaleza y del cosmos, a través del cual los primeros Mapuche asumieron y adaptaron su vida individual y colectiva.

Esta ceremonia tiene un gran valor simbólico para los pueblos originarios. La celebración tiene que ver con la renovación de las energías, de la vida, cuando comienza a volver el sol y el calor, y la vida que estaba durmiendo comienza a emerger. El calendario Mapuche señala al año nuevo en el solsticio de invierno, entre el 18 y el 24 de junio, en el hemisferio sur. Las comunidades se preparan para recibirlo la noche del 23 de junio. Las familias se reúnen llevando los alimentos que compartirán. Cuando sale el sol, se dice Akui We Tripantu (llegó el año nuevo) o Wiñoi Tripantu (regresa la salida del sol). Con el amanecer del día 24 de junio, se da inicio a otro ciclo de vida en el mundo mapuche y en la Madre Tierra.

Juan Carlos Meza es el Director Artístico de la Compañía de Teatro “De Dudosa Procedencia”, entidad organizadora del carnaval We Tripantu de la Población Los Copihues desde hace 20 años. Además de su labor como director, Juan Carlos fue quien tuvo la experiencia en el norte y trajo la idea del carnaval, implementándola en un trabajo conjunto con Alex Castillo, quien es el Director Administrativo.  La compañía, ha desarrollado su trabajo en esta locación desde 1994, ya que como se han autodenominado “Teatro Popular de Animación Comunitaria” requieren del trabajo de campo en una zona popular.

Bajo el argumento de la recuperación de los espacios públicos, a partir de eventos que apunten a disfrutar y compartir como es el carnaval, han rescatado también la presencia social y vecinal comunitaria en torno a lo que significa la cultura que se da en América Latina, intentando rescatar las costumbres de los pueblos originarios, saliendo de la visión eurocéntrica: “En definitiva, el principal argumento para realizar esta actividad es vencer el miedo, recuperar los espacios, generar lazos entre los vecinos, poder vernos las caras tal como somos, desde una perspectiva del disfrute y el arte”, afirma Alex.

Si bien, recuerda que la tarea no ha sido fácil, ya que la Población Los Copihues es más conocida por aspectos relacionados a las drogas y a la delincuencia, la compañía tomó y ha entendido esta labor como parte de la reivindicación necesaria de los espacios públicos y también la cultura indígena que, con el paso de los años, ha visto perdida su esencia.

Este carnaval número veinte, trae consigo la llegada de otros simbolismos. La compañía ha delegado algunas responsabilidades de la organización del carnaval a los vecinos. ¿La idea? Hacer un traspaso, un recambio en el que los vecinos tengan más incidencia, donde se hagan más parte de esta fiesta que se celebra en sus calles, y que, de ahí en más, surja un interés real de parte de la población a participar de este espacio.

 

Carnaval: Madre Tierra ruge fuerte

Al igual que para Alex y la compañía de teatro, Natalia y otros cientos de bailarines y músicos participan de esta instancia para ofrendar a la Tierra. Agradecer se vuelve fundamental. El carnaval complementa un todo: va desde la preparación de los bailes y obras para niños, hasta el comercio que acompañará a los asistentes.

La convocatoria de organizaciones artísticas y sociales simpatizantes con esta actividad en todo el territorio le da vida al espectáculo que posteriormente avanza por las calles de la Población Los Copihues. Alex me cuenta que se realizan variadas reuniones de coordinación de labores administrativas, como son la gestión de los permisos y coordinación con Carabineros, así como también conseguir el catering que ofrece vino navegado, sopaipillas y pebre para los concurrentes a la cita. Otras funciones como la comisión de comida, de guardarropía, de seguridad interna, de buses y baños químicos son fundamentales para que todo se desarrolle en orden.

Pero también hay otros aspectos que para celebrar al nuevo año son importantes. Se hace un estudio de calendarios ancestrales, los que indicarán energías y énfasis que ocurrirán el día del carnaval, desde un punto de vista del funcionamiento y del Nahual –animal o elemento predominante, este año fue 12 Perro, según el calendario Maya-. “Ocho días antes realizamos un pregón en el recorrido del carnaval, que es el inicio del evento según la cruz maya, en donde a través de un flyer que se distribuye en todas las casas, se avisa la fecha del carnaval y se llama a los vecinos a participar activamente de todas las actividades, incluso barrer afuera de su casa luego del paso del carnaval, cosa que ellos hacen habitualmente”, asegura Alex.

No es extraño también, ver que algunos vecinos se disfracen, pongan luces led o láser hacia las calles, con el fin de indicar el camino a bailarines, músicos y ofrendadores. Alex está satisfecho con lo logrado. Durante los 19 años anteriores, la labor logró internalizarse y los vecinos del barrio se hicieron parte de esta celebración. Espera que los años siguientes, de la mano de las organizaciones que participaron y a quienes entregaron los aspectos más importantes de la metodología del carnaval, éste se mantenga y siga durante todos los años venideros, ofrendando música, disfrute y arte a la Madre Tierra, para que el carnaval nunca se apague y siga siempre rugiendo fuerte.

 

Por: Valentine Cerda Mejías

Si deseas puedes ver en nuestra edición de junio de la revista y, a propósito de este tema, revisar la entrevista que le realizamos al vocero de la Coordinador Arauco Malleco, Héctor Llaitul 

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