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Junio 13, 2018

Los vaporizadores se han popularizado mucho y como consecuencia de ello, han aparecido en el mercado falsificaciones y productos que no cumplen con los estándares adecuados de calidad y seguridad, haciendo que muchos de estos vapos no funcionen correctamente y en casos extremos lleguen incluso a explotar. ¿Cómo podemos saber si el vapo que vamos a comprar es seguro y adecuado?

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La primera regla básica es universal: lo barato sale caro. Un vaporizador  portable de calidad, que cumpla con sus funciones correctamente y que lo avale una buena marca, sale entre los 80.000 y los 120.000 pesos. Si compramos por internet un vaporizador por  20.000, muy probablemente no sea de muy buena calidad. Así que conviene informarse de cuáles son las mejores marcas antes de comprar y rascarse un poco el bolsillo, para no lamentar después que el vapo de 20 lucas no ha durado funcionando ni un mes.

También es importante entender la diferencia entre los vaporizadores mecánicos y los eléctricos. Los vaporizadores funcionan de manera muy diferente si son eléctricos o si son mecánicos. Los eléctrónicos tienen un chip que lo que hace es regular la potencia que se transmite a las resistencias, es decir, que regula el calor. Los vapos que usan este sistema son más fiables y seguros ya que impiden que el dispositivo se sobrecaliente ya que se apagan cuando el calor llega a un nivel muy alto o peligroso. Si la resistencia no está buena o correctamente colocada, este tipo de vaporizadores no funcionarán, lo que también evita que nos llevemos un susto por su mal funcionamiento. Reconocer si nuestro vapo es eléctronico es fácil: si tiene una pantalla, voltaje variable, si tiene un menú o  si tiene batería interna, será electrónico. Hay algunos de estos vaporizadores que no tienen pantalla o la opción de variar manualmente el voltaje, pero tienen un botón con un led o un puerto de carga micro usb. Eso será también un indicativo de que son electrónicos.

Los mecánicos, por el contrario, no tienen ninguna clase de electrónica en su interior. Normalmente están compuestos por una o dos baterías, una rosca donde se pone el atomizador y un pulsador. Dependiendo del tipo de material de la carcasa, tienen mayor o menor conductividad. Son mucho más delicados que los electrónicos y requieren saber un poco más para utilizarlos. En caso de que haya un cortocircuito no hay ningún chip que impida el paso de la corriente. Por lo tanto estos vapos son más propensos a combustionar o explotar que los electrónicos aunque en la mayoría de los casos en los que esto ha ocurrido, ha sido por la mala práctica del consumidor. La mala mantención de las baterías, que tengan golpes o cambiar una batería por otra de otro fabricante pueden ser las causas por la que estos dispositivos acaban funcionando mal.

Por lo tanto, antes de elegir un vaporizador, hay que pensar qué tipo de sistema será el que más nos conviene y tener claro que vamos a tener que prestar atención con el cuidado del dispositivo. Si queremos algo que requiere menor atención y mayor seguridad, será mejor que elijamos un vaporizador electrónico. También pensar dos veces si compensa comprar algo barato que dure menos y funcione peor, o gastarse algo más en un dispositivo que merezca la pena en cuanto a seguridad y calidad.

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