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Mayo 30, 2018

Esconder armas y droga en todo tipo de comida para meterla en prisión, ha sido un recurso tan utilizado que los funcionarios de prisiones hace décadas que lo conocen. El aumento en la seguridad de las cárceles ha hecho que los presos cada vez hayan tenido que ser más ingeniosos a la hora de meter objetos prohibidos en las celdas. Acá te mostramos 10 maneras curiosas en las que los presos vencieron toda clase de seguridad:

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  1. Granada en una vagina

Se sabe que en las cárceles, los genitales y ano han sido utilizados para esconder cosas. En una ocasión, en Colombia, hubo una explosión en una cárcel que mató a varias personas y dejó otras tantas heridas. Después de una ardua investigación, se descubrío que una mujer había escondido la granada en su vagina. Al tratarse de una cárcel para hombres, los funcionarios no pudieron registrarla íntegramente, por lo que la mujer pudo, una vez dentro, pasarle la granada a su contacto sin problemas.

 

  1. Droga derretida en dibujos de niños

Tres mujeres en Estados Unidos, derritieron una droga llamada Suboxone, la tiñeron con diferentes colores y después pintaron un libro de colorear para niños. En la portada del libro incluso escribieron: “Para papá”, como si fuera obra del niño más inocente. Lamentablemente no eran las primeras en usar esta técnica y fueron detenidas.

 

  1. Marihuana en huesos de cordero

En Perú, dos mujeres fueron detenidas al descubrirse que dentro de los huesos de cordero del estofado que querían regalar a un preso, había casi 200 gramos de marihuana escondida en bolsitas de plástico. Las mujeres pensaron que revisarían la carne pero no los huesos.

 

  1. Cucarachas transportadoras de cigarrillos

En 1938, en una cárcel de Texas, Estados Unidos, dos presos tenían en jaque a todos los funcionarios al tener siempre cigarrillos en su poder. Fueron registrados y vigilados durante días y nadie consiguió dar con el método por el cuál estaban consiguiendo el tabaco. Fue otro preso quién los delató y contó a los funcionarios que era una cucaracha negra de gran tamaño la que les traía los cigarrillos. Le ataban desde fuera un cigarro a la espalda con un cordel y la cucaracha se escurría por un pequeño agujero siempre con nueva carga para los presos.

 

  1. Palomas con celulares

Las palomas se han utilizado como mensajeras desde la antigüedad y en una cárcel de Brasil, los presos pensaron que, si podían entregar pequeños mensajes, a lo mejor podían entregar algo más. A modo de mochila, les colocaron a las palomas los celulares atados a la espalda.

 

  1. Pastillas en pelo postizo

Una mujer estaba visitando a un recluso en Estados Unidos, cuando los guardias notaron algo raro en la peluca que llevaba. Unos pequeños bultos en la cabeza que delataron a la mujer, resultaron ser decenas de pastillas de éxtasis y oxicodina, un potente analgésico opioide. La mujer además condujo a los policías hasta su auto donde tenía una cantidad considerable de marihuana.

 

  1. Flechas con celulares

En Suiza pensaron que las palomas no eran una buena idea, por lo que decidieron utilizar otro método, aunque también bastante viejo. En 2004 las autoridades suizas vieron a un hombre que disparaba tres flechas contra el muro de un centro penitenciario. Amarrado a las flechas encontraron dos celulares y un cargador. Lamentablemente fue una pésima idea ya que el arquero fue arrestado a los pocos minutos, aunque según la policía era un pionero utilizando esta técnica.

 

  1. Armas en la guata

Un hombre que pesaba más de 220 kilos, decidió que la mejor manera de introducir armas en la prisión, era escondiéndoselas entre sus propios rollos. El hombre de 25 años, arrestado por un delito menor, fue registrado tres veces: una en el lugar de la detención, otra al llegar a prisión y una tercera cuando fue transferido a otro centro penitenciario. Nadie descubrió que llevaba escondida en la guata una pistola de 9 milímetros. Fue él mismo quién le entregó el arma a la policía.

 

  1. Ropa interior impregnada en droga

En Estados Unidos, un preso pudo burlar todos los controles de seguridad al hacerse con ropa interior de mujer impregnada en metadona. Como la metadona es líquida, pasa más desapercibida al no tener que meter en la cárcel pastillas o cogollos. Los funcionarios no sospechaban nada, hasta que el compañero de celda del preso, no se conformó con esnifarse los calzones y decidió comerse un trocito, por lo que murió por sobredosis.

 

  1. Drones

Por último, pero no menos efectivo, un método que ha funcionado bastante para meter cosas prohibidas en las cárceles, ha sido volando drones. Cuando empezaron a utilizarse con este fin, no eran tan populares, por lo que era bastante fácil que los drones sobrevolaran los patios de las cárceles arrojando paquetes para los presos. Un dron estándar puede levantar el peso aproximado de una lata de cerveza y en España también se utilizaron para entregar droga en domicilios particulares en varias ciudades.

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