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Abril 9, 2018

Todo partió con “Entre diosas y odiosas”, un show en internet que vio nacer a una de las figuras más relevantes del transformismo nacional. Luego vino “Amigas y rivales”, programa que mostraba la interna de un pseudo reality de transformistas que buscaba su lugar en el estrellato, y donde La Botota terminó por saltar a la fama. Frases como “¡Yo sí que soy caaalieeenteee!”, “¡Tírame agua, gueona!” o “¡Pero que poooobreee!” ya son un clásico que ha sabido ganarse un lugar en el inconsciente colectivo de muchos hoy en día. Acá lo que piensa sobre la marihuana quien le da vida a este ícono del transformismo nacional.

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Publicada en marzo de 2015

Por Francisco Arias / Fotos Francisco Jorquera

La idea en un comienzo era entrevistar a La Botota. Conversar con uno de los últimos íconos del transformismo chileno, justo en los días en que además se había ido (¿Al cielo? ¿Al infierno?) Hija de Perra. Hablar de transgresiones, drogas y la bohemia trans podía funcionar. Contacté a José Miguel, el hombre tras La Botota, por medio de Crystal Diamond, la Miss Fausto 2013 que me había tocado entrevistar el año pasado. Todavía guardaba su contacto por razones que acá no voy a explicar. Así que llamé a José Miguel, y apenas le pregunté si La Botota quería hablar con Revista Cáñamo me dijo que sí, que no había problemas y que incluso feliz se fumaba un cañito conmigo. Flor.

El día de la entrevista le mandé un mensaje temprano para recordarle nuestra cita. Después, treinta minutos antes de la hora acordada, la llamé otra vez para avisarle que iba en camino, “Estoy raja, no me voy a vestir de mujer sí, gueona, te digo altiro”, me avisaba mientras me explicaba que había estado todo el día grabando en La Red. Entendí entonces que no podía entrevistar a La Botota, si La Botota no quería emperifollarse para una foto, y se me ocurre que entonces podía resultar hablar con José Miguel, el hombre que da vida a La Botota, y que es precisamente quien a esta hora me espera en su departamento en el centro de Santiago con cero ganas de conversar.

Apenas abrió la puerta de su departamento ví en las grandes ojeras de sus ojos que lo de estar cansado no era chiva. Me hace pasar mientras me explica que la carga de trabajo que tiene por estos días a veces lo mata, y yo caigo en cuenta que el lunar coqueto sobre la boca de La Botota, es en realidad de José Miguel. Me invita a sentarme en una barra a un costado de su comedor.

Me cuenta desganado que es de Los Andes, que tiene 32 años, y que hace solo cinco llegó a Santiago para –entre otras cosas– dedicarse a lo que amaba dejando a su familia allá. “Ahora nos llevamos la raja, como que esta cuestión de ser conocido me ha ayudado caleta con mi familia”, me dice mientras mira para otro lado, dejando en claro que el salto a la fama de La Botota, que hoy la tiene encumbrada en una de las figuras más representativas del transformismo nacional, ha ido más allá de la pantalla.

Me ofrece un Kent Rojo y le digo que no. Me trato de agarrar del dato que es de Los Andes, para empezar la conversa.

Los Andes es una zona famosa por sus pitos. ¿Tú fumas mucho?

Lo normal. Siempre vi harta marihuana allá en Los Andes, lo que pasa es que por mi trabajo no puedo fumar mucho, porque trabajo todos los días y necesito saber en todo momento lo que estoy diciendo, y además debo tener la respuesta a cualquier cosa que me digan. Si alguien me tira una talla, tengo que saber qué responderle enseguida. Entonces ahí la marihuana no me sirve, porque me pongo lento, me relajo. Entonces para fumarme un pitito debo contar por lo menos con un día libre. Tiene que darse así, no puedo fumar por fumar.

En ese tiempo, cuando llegaste, acá no te conocía ni Santa Isabel.

Claro, para nada. Aunque en Los Andes trabajé en una radio comunal, ya en esa época trabajaba como La Botota, llevo 10 años en esto.

Y de ahí te viniste a Santiago.

Me vine a Santiago, y empecé a trabajar en una peluquería. No hacía shows, porque acá tienes que matar a alguien para entrar a trabajar en esto. De ahí se me dio la oportunidad de hacer un programa por internet que se llamaba “Entre diosas y odiosas”, con la Janine Day.

¿Y ese fue tu salto a la fama?

No. Eso fue en realidad en “Amigas y rivales”. Lo que pasa es que yo empecé a trabajar en la Nueva Zero, una discoteca que queda ahí en Gran Avenida. En esa época en el Fausto ya me conocían, porque yo me había presentado en 2005 o 2006 al concurso Miss Fausto, además yo había participado antes en shows como Stephanie Fox. Ahí me invitaron a participar en “Amigas y rivales”, y ahí fue donde salieron el “Pooobreee” o el “Tírame agua”, después de eso empezamos “Entre diosas y odiosas”.

De ahí te echaron…

Jajaja, claro, me echaron del “Entre diosas y odiosas” por ordinaria. Resulta que ese programa lo tenía Canal G, de los mismos gueones que tenían la Revista G, una publicación gay. Entonces ellos pretendían que el programa lo auspiciara –por ejemplo– Salcobrand, y ese tipo de auspiciadores encontraban que La Botota era muy ordinaria, así que salí cagando pa’ afuera. Entonces me pregunté qué iba a hacer, y empecé a hacer “El Juego de La Botota” sola, primero por twitcam, consistía solo en hacer juegos e interactuar con la gente mediante un teléfono, una gueá súper rústica.

¿Cómo has visto el uso de drogas en este ambiente?

Yo he probado de todo, entre otras cosas cocaína, marihuana, y también le he hecho a los poppers, que son bien entretenidos, pero como que dura un ratito nomás la volá. En regiones también se da mucho, sobre todo cuando voy a lugares como Iquique y veo a todos los gueones duros. En el mundo del transformismo hay caleta de consumo, más que nada de jales en las noches y marihuana al final de las jornadas. La mayoría de los transformistas trabajan en otra cosa en el día, por ende, cuando les llega la hora de trabajar en un show están hechas pico, entonces se pegan su saque. Aunque también he visto a una que otra loca que revive con la marihuana.

¿Conoces casos de transformistas muy metidos en la falopa?

La verdad es que no. Quizás te puedes imaginar otra cosa, pero en general los transformistas son personas que trabajan ene, entonces, aunque a veces ayude, la verdad es que a la larga se necesita estar bien para poder llegar a los shows o a los eventos.

Pero te he visto gueviar caleta con la falopa a la Katiuska Molotov, por ejemplo…

Ahhh, pero es que la Katiuska es de la pasta base. La Katiuska vive allá en Conchalí, y ha tenido problemas más serios con el consumo. Se le soltaron todos los dientes. Ahí tú dices “gueón… ni cagando”… aparte que yo tenía amigos en San Felipe que han estado metidos en la pasta base.

¿Y tú nunca caíste muy profundo en alguna de esas cosas?

Mira, yo nunca he estado metido en eso, pero alguna época también jalaba harto y hasta me regalaban falopa. Nunca gasté en coca. Pero ahora estoy mucho más tranqui, cuando alguien me dice “oye Botota, ¿querí un pitito?” si puedo, me lo fumo. Pero por ejemplo, el otro día, me invitaron a un saque, y yo no quería. Me insistieron ene, hasta que me pusieron el papel abierto con falopa frente a mi nariz, y yo lo soplé. La persona que me invitó se quería morir, pero yo le dije; “oye gueona, me invitaste tres veces, y las tres veces te dije que no quería, así que piensa que me lo jalé”.

¿Y qué te gusta hacer cuando fumas?

Recontracagarme de la risa, porque lo hago solo para relajarme y no necesariamente para hacer algo en particular. También a veces fumo para quedarme dormido más plenamente.

¿Entonces nunca tuviste un consumo problemático de nada?

Nunca. Si no, no estaría donde estoy.

¿Es muy bueno para drogarse tu público objetivo?

Lo que pasa es que en lugares donde siempre trabajo, como el Fausto o el Divino, el público fuma marihuana un poco, pero yo diría que más que nada se curan. Ahora, como yo generalmente estoy en el escenario, no estoy pendiente de ellos, y a lo más veo a algún güeón raja de curao.

¿Y no te llama la atención lo bueno para chupar que somos los chilenos? Digo chupar en el sentido de tomar copete.

Sí, mucho. Eso sí, totalmente. Yo también tomo, pero hay gente que he visto tomar, vomitar, y seguir tomando. La falopa tiene mucho que ver con eso. Ahora, te aclaro que dentro del público mío hay hartos héteros también, y los gays que siguen a La Botota son bien curados, pero de esos curados lindos, no son de esos que se curan como locos.

¿Qué te parece la situación de la marihuana en Chile?

Creo que está siendo mal utilizada. Hoy en día todos fuman marihuana, y los pendejos que están creciendo fuman marihuana porque el amigo fuma marihuana. No entienden que cada droga tiene su momento. No es una güeá de que lo piensen, la mayoría fuma por fumar.

Hoy en día ni siquiera los enfermos pueden cultivar.

Yo soy partidario de solucionarlo, pero ¿cómo controlai esa güeá? Por ejemplo, a mi abuela, que fuma marihuana, le ha hecho súper bien, y el sobrino fuma marihuana también, y cuando no tiene va y le roba a la vieja. Entonces con la marihuana medicinal… todo el rato.

¿Y qué pasa con los que fuman para divertirse?

Tampoco me parece mal, obviamente, pero hay güeones que se ponen más güeones con marihuana. Por ejemplo cuando yo fumo me da risa todo y me río de puras güevadas hasta que me da el bajón, que no me gusta tanto porque uno engorda.

A propósito de transgresiones, hace poco se fue Hija de Perra.

Nos hizo ver que incluso podemos enseñar siendo aparentemente cochinas. Hija de Perra fue muy criticada, que era cochina o que era vulgar, pero enseñaba muchas cosas sobre enfermedades venéreas y sexualidad en cada lugar donde se presentaba. Más que transformista, Hija de Perra no quería ser mujer, tampoco quería ser hombre, era una cosa extraña, pero enseñaba muchísimo. Cuántos creen que Hija de Perra fue cualquier transformista, y resulta que no fue cualquier transformista. Era muy bizarra, y por lo mismo fue muy vetada. Hizo muchas cosas para la televisión que después no salieron. No sé si fue discriminada, pero al menos sí muy censurada. Algo parecido a lo que ocurre con la marihuana, son muchos, sobre todo en televisión, los que se jactan de ser modernos, y les da miedo ver un transformista o reconocer que fuman marihuana. La mitad de Canal 13 quería que fuera, y la otra mitad no quería porque me encontraban vulgar, pero son los mismos güeones pacatos que se cagan de la risa con La Botota en internet, y que de seguro fuman pitos pa’ callao.

¿Cómo debería Chile tratar las drogas?

Las personas siempre quieren hacer lo que está prohibido. Igual yo soy súper sano, no tomo mucho, no jalo, fumo re poco pitos, fumo cigarros, y creo que si pudiera manejar o trabajar volado, lo haría cagado de la risa, literalmente… jajajaja.

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