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Marzo 12, 2018

Desde diciembre ya está disponible en Instagram la serie web que, con juguetes, nos ayuda entender la importancia del cannabis medicinal y los esfuerzos que los padres y usuarios realizan para obtenerla. Conversamos con el equipo de la productora Monogato, que llevó adelante el proyecto. En medio de un rodaje de escenas para la serie, nos contaron por qué trabajaron con este tema y sobre el proceso de investigación. Acá la historia de cómo los juguetes de Luchito se metieron al indoor de un vecino para poder ayudarlo a combatir la epilepsia refractaria.

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En una Villa de Maipú cerca de la estación Las Parcelas, Camila Toro, Daniel Díaz, Catalina Gómez y Martín Hurtado alistan el material y los equipos que utilizarán en la grabación. Están a pocos días del estreno y la serie web debe estar terminada antes del 18 de diciembre.

El trabajo del equipo, cuando nos reunimos con ellos, es filmar en exterior una persecución de autos. Por lo mismo, el sonido, las baterías de las cámaras, trípodes y una mini claqueta son llevados hasta la esquina de una plaza donde el equipo decide de qué forma encarar la jornada.

¡Grabando!

Desde afuera el movimiento de los realizadores parece un juego: un tipo tirado de guata ajustando una cámara y a lo lejos 3 personas instalando cerca de un lomo de toro juguetes y amarrando con hilo de pescar el auto a control remoto que hará la pirueta.

Un niño pasa con su mamá y con la mano apunta a los juguetes. La madre mira de reojo pero no parece advertir el interés de su hijo. Al rato, una camioneta se detiene y el conductor pregunta de qué se trata lo que están grabando. “Es una serie de web hecha con juguetes”, me atrevo a responderle, aunque no soy parte del equipo. El conductor sonríe y le dice a su hijo que “están grabando unos monitos como los de 31 minutos”. Miran un rato y parten.

“La historia trata básicamente de un juguete en especial, que es Lady M. El dueño de ese y otros juguetes es Luchito, quien tiene epilepsia refractaria y sus juguetes —para ayudarlo— se embarcan en esta búsqueda de la planta que le ayudará a disminuir sus convulsiones y ataques”, cuenta Camila Toro.

Camila, quien hace un alto en la grabación para conversar con nosotros, agrega que “se denomina epilepsia refractaria cuando al tercer medicamento que se prueba, en el paciente, reflecta. Eso significa que los medicamentos no son capaces de combatir la enfermedad. Por eso se llama refractaria: los niños rechazan los medicamentos. Tienen convulsiones, ataques, muchos en el día. Son dos tipos de convulsiones. Hay unas con crisis de ausencia, en que no te dai cuenta de que el niño está convulsionando. De repente se le van los ojos o se queda pegado, y ahí está en una convulsión. Entonces pasa que el niño no es capaz de mover sus manos, no puede usar sus juguetes. Esto es un gran problema para los juguetes, porque no pueden cumplir con su fin: jugar con el niño. Es ahí cuando una de las protagonistas, que es  Lady M, se da cuenta de esta situación: averigua en internet lo de la cannabis medicinal, de este aceite de marihuana, que puede paliar los dolores del niño y calmarle las crisis. Entonces lo que hace ella es agarrar un auto del niño, se lo roba, y va a la casa del vecino que se llama Joselillo, quien tiene artritis reumatoide y por eso cultiva.

Que la protagonista de la serie sea un Lady M no es casual y es una referencia directa al esfuerzo que hacen las madres que para conseguir cannabis para sus hijos son capaces de hacer cualquier esfuerzo.

“Queremos que las mamás se vean reflejadas con el personaje de Lady M, quien roba un auto, asalta, porta un arma con el solo objetivo de ayudar a Luchito. No es que creamos que las madres que utilizan cannabis medicinal lo hagan, pero suele pasar que muchas de esas madres son capaces de hacer cualquier cosa para salvar a su niño y para que vuelva a sonreír”.

La primera serie web de cannabis medicinal en Chile

Daniel y Camila son el binomio realizador de Monogato, productora que está detrás de Weedstory, serie web que tanto por su temática como por su formato, es la primera de su tipo en Chile.

Weedstory fue concebida hace aproximadamente un año atrás y para junio de 2017 ya estaban escribiendo el guion. La idea que siempre rondaba era ahondar en alguna temática cannábica y utilizar juguetes para crearla.

“La idea nació en el verano, pero en junio comenzamos a escribir y decidimos hacer un formato breve con juguetes para Instagram, un miniformato, una miniserie. Y el tema ha ido tomando forma y fuerza a medida que hemos investigado. Partió con la idea de hacer algo cannábico y al mezclarlo con lo de los juguetes. Entonces surgió esa idea más argumental que es que los juguetes busquen cannabis para su dueño, que es un niño de cinco años con epilepsia”.

La investigación que realizaron Camila y Daniel incluyó, entre otras cosas, conversaciones con integrantes de la Fundaci{on Daya, con usuarios de cannabis medicinal y algunas madres de la Fundación Mamá Cultiva, agrupación ciudadana que ayuda y asesora a padres y familiares que buscan en el cultivo de cannabis una nueva oportunidad para mejorar la calidad de vida de sus hijos.

“Al principio revisamos varios videos de Mamá Cultiva. Recuerdo el caso de una mamá que contaba lo difícil que era para ella buscar cierta cantidad de marihuana, pasar por la autopista y llegar a su casa. En esos minutos la pasaba terrible, porque tenía 60 gramos de marihuana que estaban destinados a hacer el aceite para su hijo. Que si la pillan se la llevan presa. Entonces por ahí partió también esta propuesta”, agrega Camila.

Para Daniel armar una serie web de este tipo es una oportunidad porque “el uso medicinal va agarrando fuerza. Es un tema muy potente, ya que hay gente que corre mucho riesgo por cosas esenciales, como la salud de su familia, de sus seres queridos. Cualquiera que haya sido atendido en la salud pública sabe lo que significa. Y es terrible. Sensibilizar sobre este tema siempre es importante. Además, que sea una serie que toque un tema tan esencial, tan humano, yo creo que es lo que llama la atención. Por eso para nosotros es importante no trabajarlo como activistas del cannabis, sino que tocar una fibra que tiene que ver con algo tan humano como el acceso a la salud”.

 

“Estamos todos marcados por 31 Minutos”

El mundo de los juguetes y las series web no es algo antojadizo para esta productora Monogato. Camila y Daniel en 2014 lanzaron su ópera prima “Krudo”, serie web hecha con peluches.

“La parte de los muñecos la iniciamos con un grupo de compañeros de la Universidad de Chile, con quienes trabajamos en una serie que se llama “Krudo” y que está hecha con peluches. Es sobre un oso detective que conoce a una femme fatale y se mete en un mundo donde los políticos y los empresarios tienen una red de corrupción y él finalmente se mete en problemas. Eso fue el 2014 pero en 2016 y, a través de un canal argentino de la Universidad 3 de Febrero, volvimos a lanzar “Krudo”. Ellos nos ayudaron a difundir en festivales y logramos ganarnos un premio en Australia, en el Melbourne WebFest”, nos cuenta Daniel.

“Estamos todos marcados por 31 Minutos. Siempre estuvo ahí mientras empezamos a grabar “Krudo” con nuestros compañeros, con Miguel, que hizo la voz de “Krudo”, y con el resto de los chiquillos, el Esteban, la Connie, todo ellos, siempre sabíamos que 31 Minutos iba a estar en la mente de todos los que vieran esa serie”.

Fue el trabajo en “Krudo” lo que permitió de alguna manera pensar en un argumento donde los juguetes fueran protagonistas de una historia cannábica.

“El guion siempre tiene su complejidad dependiendo del proyecto. Y en este caso las ventajas que tiene escribir esta serie  es que te podís volver loco y podís hacer lo que estamos haciendo ahora: hacer que autos vuelen por el aire, que se produzcan persecuciones de policías, que a los mismos carros de los policías los podís dar vuelta. Toda esas ideas  son un poco difíciles de hacer en la vida real.  Los chicos de 31 Minutos escribieron sin límites, no se pusieron topes de producción ni de ningún tipo, escribieron lo que les saliera y nosotros estamos en lo mismo”, comenta Daniel.

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