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Agosto 14, 2017

Conversamos con dos ex consumidores de ketamina. Ambos coincidieron en que la Calvin Klein no es una mezcla sino una forma de consumo y que es muy peligrosa.

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“Si quieres un ACV (accidente cerebrovascular) pégate keta con coca”. Dice Daniel, quien se apura en dejar en claro los riesgos a los que se somete quien consume esta mezcla.

Daniel es de Buenos Aires y durante la primera década del 2000 se enganchó en la ketamina que reinaba dentro de la movida electrónica porteña.

“La keta es deliciosa, no te lo voy a negar, pero te quita la voluntad. Tengo muchos amigos que después de dejar de consumir keta tuvieron que atravesar depresiones bien duras. Yo tuve suerte, porque siempre he sido bien ególatra. De alguna forma eso me salvó de caer en una depresión”, relata Daniel quien detalla su consumo, incluso la forma en que cocinaban la ketamina.

Pero cuando le consultamos por la Calvin Klein queda en silencio. Le cuesta entender que alguien esté vendiendo keta y coca mezcladas. Trata de aclararnos que él la conoce como una forma de consumo y no como una dosis que algún dealer prepararía.

“La Calvin Klein así como sale en la nota nunca vi. Lo que nosotros hacíamos era viernes de merketa: conseguíamos una buena coca y nosotros cocinábamos la keta que se consigue líquida. Pero nunca la mezclábamos en una dosis. Me cuesta creer que alguien esté haciendo esas combinaciones. Lo nuestro siempre fue tomar keta y después para subir tomábamos un poquito de merca”, cuenta Daniel quien hace años ya no la consume aunque recuerda con cierta nostalgia esa época de excesos y locuras.

“Paré porque me estaba haciendo mierda con la keta. Hace poco vi fotos mías de esa época y estaba mal, además muy disociado y viviendo mi vida a lo trainspotting. Es más me siento ‘re breaking bad’ (con acento argentino) contándote esto”.

La caña moral

Tener resaca de lo que sea que hayas consumido (alcohol, cocaína, etc.) es el lado feo de la diversión o el carrete. Nadie puede negar que una noche de cerveza se pueden transformar en un día lleno de sufrimiento gracias a la caña, y con la ketamina no es diferente.

Daniel trata de ser benevolente con la ketamina. Nos cuenta de lo intenso que era el viaje y recuerda cómo estuvo años dedicado a la “joda” y cómo su vida se transformó en un sinfín de fiestas y policonsumos.

“Uf, la resaca es dura y muchas veces me costó hilar frases o entender cuestiones simples después de una joda. Todo era un bajón y mi voluntad estaba por el suelo. De mis amigos con los que consumía keta, la mayoría sufrimos de algún problema al estómago y aunque no te puedo asegurar que fue la ketamina, yo tengo la impresión de que sí provocó un impacto en mi cuerpo y por eso paré”.

La última vez que tomé o que para mí significó no más… Fue una vez en que un amigo llegó con ketamina para elefantes. Fue una locura y me di cuenta de lo peligroso que era seguir tomándola. Como te dije, no te niego que es muy placentera. A mí por lo menos me gustaba tomar keta y champagne, creo que esa mezcla es maravillosa”.

Eléctrica, también de Buenos Aires,  nos contó vía teléfono cómo fue su experiencia como policonsumidora y cómo la keta en Argentina dejó de ser parte de una elite a ser una droga de más fácil acceso.

“Cuando comencé a consumir por ahí en el 2007, era una cuestión de un grupo reducido, muy vinculado a la música electrónica. Hoy la Keta está más extendida pero sigue estando relacionada con los boliches de música electrónica, ya que la sensación de trance místico que provoca tomarla se complementa muy bien con esta música. No sé si la keta dará para ir a un concierto de rock por ejemplo”.

Eléctrica también se siente afortunada. De alguna forma logró mantener una buena relación con la ketamina, pero vio a mucha gente “pasarse” o entrar en pánico cuando la probaban por primera vez.

“Nosotros consumíamos keta de dos formas. Tomando una pequeña dosis que servía para subir la pasti (extásis) o directamente con un canuto (tubo) la inhalábamos. A eso se le llama keyhole y el efecto es muy diferente”, cuenta Eléctrica.

“Básicamente te disocias y la música es parte de ese trance. Ves todo como si estuvieras frente a un espejo convexo. Las cosas están estiradas y aunque están cercas la sientes lejanas. Al otro día eso sí te cuenta mucho retomar la normalidad, hubo días en que no me pude levantar de la cama después de una joda con keta”,  detalla Daniel.

Pasarse con keta

Aún nos sorprende cómo los comentaristas de Redes Sociales rasgan vestiduras cuando hablamos sobre los distintos tipos de drogas que están consumiendo los chilenos.

Pasó hace menos de una semana con el artículo sobre la “Clavin Klein”: los trolls no esperaron un minuto y muchos de ellos ni siquiera leyeron (como seguramente pasará ahora) la nota y comenzaron a señalarnos como fomentadores de consumos.

A nosotros la nota y el decomiso de Calvin Klein nos parecía raro porque había bastantes zonas grises donde la información no cuadraba. A eso había que incorporar el elemento “migrante” que siempre está asociado a estas nota-denuncias que inundan la televisión.

Y, como toda denuncia, siempre es vociferante y tiene muy poco de contexto o de información concreta respecto a las nuevas drogas que van apareciendo en nuestro país.

Nosotros en cambio estamos por la reducción de daños, concepto que se hace cargo de algo muy simple: evitar peligros asociados a los policonsumos.

Por eso queremos que las personas que van a consumir drogas (y que lo van a seguir haciendo) lo hagan informadas, y si hablamos de estos temas es porque mantenernos en silencio es el camino de la ignorancia y del oscurantismo, el mismo que nos tuvo durante décadas hablando de marihuaneros con taras mentales o desviaciones sexuales.

La ketamina en Chile se está consumiendo. Por eso es importante saber qué hacer frente a una persona que se metió más de la cuenta.

Fue esto lo que le preguntamos a nuestras fuentes.

“Si te pasas con la keta o ves que alguien está mal, lo primero que debes hacer es acompañarlo, ya que la sensación de que te vas puede ser muy angustiosa. Yo lo que hice varias veces es abrazar y hablar al oído, de alguna forma contenerlo y si se puede alejarlo un poco del ruido. Darle algo dulce también ayuda a que se vaya reincorporando”, cuenta Eléctrica.

“Nunca y por suerte me tocó llevar a alguien a la posta pero sí muchas veces tuve que acompañar y estar con alguien que entraba en pánico. Sin embargo, si ves a un amigo que esté pasado con merca y ketamina lo primero es partir a un hospital. No hay otra opción”.

Si vas a consumir hazlo informado. No caigas en la moda ni dejes que te llenen de temor las noticia-denuncias que no te entregan información concreta. Sé consciente y opta siempre por la mejor opción.

Buenos humos.

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