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Junio 12, 2017

Durante este año se debería comenzar a realizar los primeros controles de consumo de drogas en los automovilistas. Sin embargo, existen dudas fundamentadas acerca de la efectividad de este tipo de control ya que estos dispositivos solo pueden registrar un consumo que va entre las 12 y 2 horas. Acá te presentamos un recuento internacional de cómo el narcotests ha sido parte de diferentes políticas de control antidrogas.

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Por Carlos Martínez y Felipe Ramírez

Un auto a eso de las 2 de la mañana transitaba por debajo de la velocidad permitida y eso llamó la atención del cabo Terry Sundell.

Era noviembre de 2013 y el piso estaba resbaladizo a causa del hielo y la nieve. Por lo tanto, manejar a 80 km en un lugar permitido para transitar a 100 parece algo lógico. Pero no para el cabo  Sundell quien patrullaba la zona de  Steinbach, una localidad ubicada a 58 kms de Winnipeg en Canadá.

Su experiencia le hacía suponer que alguien que transita a menor velocidad que la permitida, se podría deber a un consumo de alcohol y otro tipo de drogas. Por eso mismo decidió dar la vuelta en su patrulla y seguir al auto para ver si cometía alguna falta.

No hubo ninguna falta  pero su corazonada era más fuerte: prendió la baliza y el auto “perseguido” bajo la velocidad y se estacionó.

Aunque hasta ese momento no hay razones para hacer un control, el cabo Sundell no es un policía cualquiera. Es un oficial especialmente entrenado para detectar e identificar si los conductores han consumido drogas y así tener las herramientas legales para exigir una muestra de orina o sangre. Es más,  el oficial Sundell recién acababa de completar otro curso de control de drogas en Jacksonville, Florida.

Se acercó cauteloso y vio como la ventana del auto que iba a controlar se bajaba. Le dijo al chofer que estaba realizando un control rutinario y le pidió los documentos.

El cabo tuvo un par de segundos para ver su rostro y notó la dilatación de las pupilas y el enrojecimiento de los ojos del chofer. Para él eran propios de alguien que está volado aunque en su entrenamiento como experto en reconocimiento de drogas aprendió que esas condiciones oculares se pueden producir, también, por otras razones.

Leyó el nombre de Tayler Manaigre en los documentos y le preguntó si había bebido y consumido alcohol o algún otro tipo de droga. Tayler, le dijo que no. Y ¿cuándo te pegaste la última pitiá?, consultó el cabo y Manaigre le señaló displicente que hace un rato atrás.

Fue otra razón para que decidiera continuar con el control. Le pidió a Tayler que bajara del auto para que hiciera las pruebas físicas: tocarse la nariz con un dedo, seguir con la vista un objeto y hacer el clásico “4” durante 14 “mississippis”.

Todas las pruebas seguían demostrando que Tyler  Manaigre no tenía ningún impedimento para manejar. Sin embargo Sundell consideraba que Tyler no había realizado de forma correcta las pruebas a las que fue sometido y decidió detenerlo por conducir bajo el efecto de marihuana y así poder realizar un examen de orina en el cuartel para comprobar si existía algún tipo de droga en el cuerpo del acusado.

El cabo procede a esposarlo, lo deja a un lado de la patrulla y comienza a revisar el Ford Focus 2012 que maneja el Manaigre. En la parte de atrás encuentra una lata de cerveza que parecía haber sido ocupada como pipa y varias bolsas ziploc con motivos de marihuana en su exterior.

Ya en la estación de policía el acusado señaló que había consumido marihuana entre 80 y 49 minutos antes del control y al realizarle la prueba de orina los resultados arrojaron, como era de esperar, consumo de cannabis.

Hasta aquí todo hace parecer que estamos frente a una correcta detención por manejo bajo el efecto de la marihuana. Pero las pruebas no fueron concluyentes para la justicia que dejó libre de cargos a Manaigre en un juicio que se realizó en 2015 y que encendió las alarmas en Canadá con respecto a la efectividad de los dispositivos establecidos para los controles de drogas.

 

La efectividad del Narcotest

Lo que pasó con Manaigre abrió una ventana de discusión en Canadá con respecto a lo efectivo que podrían ser los controles y las herramientas con las que cuenta la policía para obtener pruebas concretas y que no terminen siendo desestimadas por la justicia.

En el caso de Tyler, y aunque dio positivo en el examen de orina, las pruebas de que estaba conduciendo volado se diluyeron ya que el test si bien daba cuenta del consumo, éste no tiene la capacidad de mostrar un intervalo de tiempo exacto: solo puede dar cuenta de un consumo durante un rango de 30 días, según lo sostuvo durante el juicio a Manaigre, la toxicóloga forense Melanie Brisson.

Frente a esta situación en Canadá se ha optado por incluir los DrugWipe (dispositivo que permite rastrear el consumo de marihuana a través de la saliva) dentro de los controles y así contar con una prueba más concreta que la propia percepción del policía cargo del control.

Sin embargo, las dudas sobre este narcotests siguen siendo muy fuertes. Es más, en enero de 2016  y en una entrevista transmitida por CNN Chile, Roberto Damiano, gerente general de Global Partners –que distribuye el mismo narcotest en nuestro país- señaló que el dispositivo podía dar cuenta de un consumo entre 2 a 12 horas.

La duda que surge –entonces- con respecto a este intervalo de tiempo, es si una persona después de más de dos horas de haber consumido marihuana está en condiciones de  manejar. Además no está del todo claro qué pasa con aquellos usuarios de marihuana que tienen un consumo periódico y sostenido en el tiempo, por lo tanto poseen una mayor tolerancia al THC.

Una de las soluciones que se están barajando para realizar estos tipos de controles es que se cuente con un profesional de la salud que acompañe el proceso y la selección de los conductores no sea al azar.

Un ejemplo de esto es lo que está implementando desde enero de 2017 en la provincia de Rosario en Argentina quien ya iniciado su proceso de control de estupefacientes a conductores.

La propuesta de hacer estos controles fue realizada por el abogado y Concejal del Bloque Radical de Rosario Jorge Boasso, quien comentó a Cañamo algunos aspectos de esta nueva reglamentación.

“En una primera etapa se realizará una prueba piloto por tres meses en los que no habrá sanciones, sino acciones educativas. Después las multas serán similares a las que se aplican por consumo de alcohol. Se prevé que los controles se realizarán en forma simultánea con los de alcoholemia. Hasta el momento se han realizado 150 controles y de ellos 65 han dado positivo por consumo de drogas. Los equipos que se licitarán permitirán detectar drogas en la saliva. En total son siete sustancias prohibidas que podría reconocer el dispositivo, entre ellas, marihuana, cocaína y heroína. Los aparatos se apoyan sobre la lengua, absorben la saliva y en unos minutos entregan un resultado”.

Además agregó que  la tecnología que implementarán para los controles es de origen alemán y es la misma que se utiliza actualmente en España, Canadá y la que ofrece Global Partner en Chile.

También comentó que su iniciativa no busca realizar controles al azar “ya que en cada operativo estará presente siempre un médico que dirá a quién realizarlo teniendo como base la sintomatología que presente el conductor. Además estos controles se harán también a las fuerzas policiales y a los conductores de los servicios públicos”.

Sin embargo y desde la agrupación cannábica de Bariloche que es parte del Frente de Organizaciones Cannábicas Argentinas (F.O.C.A), Lucas Rivas pone una señal de alerta con respecto a estos controles.

“Si bien nosotros estamos por la regulación del cannabis en todos sus usos y por lo mismo, sabemos que su consumo sí afecta las capacidad de alerta a la hora de manejar, creemos que este tipo de controles tiene un problema de fondo ya que existe, por así decirlo,  un trato humanitario para los agentes de seguridad que dan positivo en los controles ya que son sometidos a programas de rehabilitación, un trato muy diferente al que recibe una persona común y corriente si da positivo en un control ya que esta termina siendo procesada”.

Otra cosas en la que Lucas Rivas pone atención es en la idoneidad de los que realizarán lso controles. “Sí, puede ser un profesional de la salud el que haga el procedimiento para tomar la muestra de saliva mediante el narcotest pero nuevamente estaríamos confiando en la subjetividad de ese profesional. Por lo tanto, nada nos asegura que su desempeño sea el óptimo”

El efecto disuasivo

En 2011 la Universidad de Santiago de Compostela (España) llevó a cabo una evaluación del narcotest que se pretende ocupar en Chile y que ya sido ocupado en la provincia de Rosario en Argentina.

El informe desarrollado por esta universidad a lo largo de sus 27 páginas da cuenta de la efectividad de estos dispositivos para detectar consumos de drogas en los conductores, pero no ahonda en si estos dispositivos son capaces de determinar en el momento en que se produjo el consumo de cannabis, cuestión que es fundamental, considerando que el efecto que provoca un deterioro en las habilidades para manejar se manifiesta después de los 10 minutos de consumir marihuana y se prolonga hasta las 2 horas.

Aun así el informe destaca que “según nuestra experiencia, el dispositivo DRAGER DRUGTEST 5000 presenta muchos aspectos que lo hacen apropiado para el control de drogas en carretera. Es sencillo en cuanto a la toma de muestra, y manejable”.

Sin embargo el informe hace hincapié en algo muy importante con respecto a la forma en que se usa el dispositivo y que tiene relación con “la formación de los agentes y que es pieza fundamental, no sólo por la pericia en el manejo del dispositivo, sino también para entender los fundamentos del análisis”.

Esto significa que el dispositivo por sí solo no es “la” forma para detectar un consumo, sino que es una pieza dentro de un control más complejo y que requiere de personal calificado para la tarea.

El informe además agrega que la incorporación de estos dispositivos ayuda a generar un efecto disuasivo en la población. Es decir que los conductores al ver que  pueden ser sometidos a controles reducen su consumo y así no ser sancionados.

Volado manejo mejor

Las pruebas son más que contundentes. Manejar volado sí es peligroso.

Sabemos que cuando se ingiere marihuana las habilidades cognitivas y psicomotoras relevantes para la conducción se ven afectadas. El THC también se ha demostrado que es perjudicial ya que reduce la percepción lo que afecta directamente en la toma de decisiones.

La función psicomotora también se ve afectada y esto influye directamente en la capacidad de dirección y control de velocidad. También causa problemas con el procesamiento de la información, atención y vigilancia, que pueden afectar el tiempo de reacción del conductor.

Hay que agregar, además, que la conducción es una tarea compleja ya que requiere de una atención dividida: por un lado está la función cognitiva que nos ayuda en la toma de decisiones y por otra,  la función motora y ambas se ven afectadas por la marihuana.

Cuando se realizó el juicio a Tyler Mangaire la toxicóloga que testificó en calidad de experta señaló las dificultades que experimentan aquellos que fuman marihuana cuando conducen bajo ese efecto.

Pero también agregó en su declaración,  que pasado 3 o 4 horas después del consumo, el usuario se encuentra con sus habilidades normales para manejar un auto.

Sin embargo este tiempo puede ser menor en una persona que ha desarrollado una tolerancia a la marihuana, o también si consume una dosis más pequeña que aquella a la que está acostumbrado el usuario. Además y con respecto a las dosis, si estas son muy pequeñas el consumidor de cannabis  “no puede sentir ningún efecto que podría poner en peligro su capacidad de conducción.”

Fueron estos datos respecto al consumo y las implicancias que tiene a la hora de conducir un vehículo las que hicieron que la justicia determinara que el Tyler no  estaba conduciendo bajo el efecto de la marihuana y que si bien había dado positivo en la muestra de orina esta no podía ser utilizada como prueba para determinar si estaba menoscaba la capacidad para manejar un auto en el momento en que fue detenido por el cabo Sundell.

***Este reportaje fue publicado en la edición de junio de nuestra Revista Cáñamo***

 

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