PolíticaSociedad

La discriminación: El monstruo del festival de viña

Grave accidente sufre persona en situación de discapacidad en una de las jornadas del Festival de Viña 2019, por la carencia de accesibilidad universal en la Quinta Vergara.

Por Rosa Navarrete y Esteban Torres

Es jueves 28 de febrero y la Quinta Vergara arde y efervesce en espera del show de los  Backstreet Boys que las adolescentes noventeras esperan hoy con algo más de 30 años, todo el esplendor del evento se deja ver brillar por las miles de pantallas encendidas e hipnotizantes en todo el país, sin embargo en la revisión de algunos pocos detalles, la ilusión se cae dejando ver nuevamente tras de sí la falta innegable de espíritu y legalidad en este  tipo de eventos y en nuestra sociedad en general, donde masivamente parece no importar pisotear, empujar o dañar a otros con tal de conseguir cobrar un mejor precio, ahorrar en infraestructura y del otro lado intentar un mejor lugar, llegar primero o parecer más “hermoso y normal” en las cámaras que propagan esta cultura de plástico.

El soñado y planificado evento para María Constanza Contreras Suarez resultó ser una horrible experiencia que le pudo costar la vida y que hoy, en un estruendo vital nos quiere compartir para que no se pierda entre los gritos ciegos  de la muchedumbre que también parece no ver más allá de su nariz.

La denuncia es de peso ya que evidencia que “el festival latino más grande del mundo” transgrede la normativa vigente respecto a accesibilidad básica para personas con movilidad reducida, permite y promueve actos de discriminación y no respeta ni la seguridad ni la integridad de las personas en situación de discapacidad; sí, ubicaciones en condiciones no pensadas con el resguardo básico para quienes poseen diversos tipos de movilidad, estatura o funciones corporales, accesos y condiciones de riesgo, falta de información, de espacios adecuados y personal asistente, entre otras graves carencias, sin con ello referirnos a la calidad del evento que da para escribir un texto aparte.

María Constanza, la Conty, al momento de comprar sus entradas, revisó las disposiciones de las localidades que ofrecía el festival que traía a sus ídolos de adolescencia, al mirar la oferta encontró un espacio clasificado como “silla de ruedas” con un valor publicado en el sitio de venta de $28.600 pero parecía pequeño e incómodo, Conty no puede transar la confortabilidad que su corporalidad le reclama, por lo que compró entradas en “platea Golden” por un valor de $94.300, para estar “más cómoda” y poder disfrutar del evento. El duro golpe con la realidad del contexto le demostró todo lo contrario.

“Tuve un accidente, después del show  y luego de perderme media hora de la presentación buscando un lugar que me permitiera ver más que la entrepierna o el trasero del público presente, cuando terminó el show y nos íbamos del lugar con una amiga y su hija, en vez de salir por el acceso principal, que también tenía una tremenda escala, me invitaron a bajar por una escala de metal horrible, que está al costado del escenario; la verdad que fue, como que al guardia se le ocurrió de improviso, me hizo hasta devolverme y me dijo: “váyanse por aquí que está más corto” y la verdad es que yo titubeé un poco porque no conocía el lugar, cuando llegué al borde de la escalera estaba oscuro, los guardias estaban ahí pero ninguno puso luz o me iluminó con celular, nada, solo dijeron “bajen por aquí”, era una escalera larga de estas de metal, yo bajé el primer peldaño y era demasiado alto como para yo poder sobrellevarlo y me fui de punta y al irme de punta, bueno, pasó lo peor y no sé, no sé cuantos peldaños habré alcanzado a rebotar y al final, logré de alguna manera engancharme con mi hombro, con mi clavícula y pié, por ahí, para no seguir hasta el final de la escalera y bueno el cuento es que por eso puedo estar contando esto acá, porque si no hasta me hubiese matado, porque el golpe era como para eso, por la dureza de la escalera y por la distancia y todo, quedé súper averiada de mi cabeza y torso, de mi frente además del dolor que produce vivir discriminación de parte de la prensa de TVN y Chilevisión, me di cuenta que ellos me discriminaron al ojo, porque no quisieron tomarme en cuenta y me saltaron entre medio de las fans que estaban ahí donde yo estaba, hicieron gestos de desdén, como de menosprecio por mi estatura, tanto los de TVN como los de Chilevisión, que estaban haciendo cuñas a las fans, viví discriminación y exclusión y sentí miedo por mi integridad física en este espacio que nunca estuvo pensado ni adecuado para personas con estatura como la mía”

Constanza producto de una malformación congénita nació sin su extremidades superiores, su diagnóstico reza  “amputación bilateral total de extremidades superiores, displasia de cadera con ausencia de fémur, escoliosis severa y talla baja” mide 1m y 10 cm. por lo que era de suma importancia contar con un espacio adecuado en un evento que al parecer solo vende humo a la hora de cumplir con los estándares mínimos de confortabilidad y seguridad para personas con diversidad funcional, de partida no existían ni rampas ni accesos adecuados, la zona que en la compra de ticket estaba señalada para sillas de ruedas estaba siendo ocupada en la práctica por la prensa, quienes además se mostraron hostiles ante la sugerencia de dar paso a quienes sí les hacía falta el espacio, siendo mucho más consciente la prensa internacional que la avasalladora prensa nacional según el relato de Constanza.

 “Yo previo a esto y teniendo claro que estamos en Chile, escribí a la alcaldesa de Viña con semanas de anticipación explicando los requerimientos básicos para asistir con seguridad al festival o al menos que tuvieran en cuenta algunas cuestiones súper elementales y necesarias, nunca recibí respuesta”.

La Conty fue “niña símbolo” de la Teletón en los ochenta y rostro de campañas para esta institución por 23 años en la V región, sin embargo nos cuenta de la decepción que le sugiere todo este montaje televisivo que termina haciendo que la gente se relacione con las personas como ella desde la lástima o la curiosidad por la “rareza” que pueda suscitar, en lugar de entendernos todos como iguales y poder proveernos las condiciones necesarias para que cada persona desde su propia corporalidad pueda hacer su vida sin más dificultades que las que ya entrega un cuerpo con funciones fuera de la tan excluyente “norma-lidad”, le sorprende de hecho que los mismos organizadores de este estilo de shows televisivos, el mismo tipo de personas abogando por la solidaridad en sus 27 hrs de “amor” anuales, sean tan indolentes y desprolijas todo el resto del año.

“Después del accidente tuve una atención precaria en la zona de la cruz roja y al no evidenciar en ese momento las secuelas de la caída fue casi que no hubiese pasado nada para ellos, los hematomas y malestares fueron apareciendo luego, me dijeron simplemente que acudiera a emergencia en caso de pérdida de conciencia, mareos o sueño y me recetaron ibuprofeno, tuve que arreglármelas para salir  y cuando pregunté si podía ocupar la silla de ruedas que había en el lugar me dijeron que no sabían si podían usarla, haciéndome esperar más de 10 minutos por una respuesta, esta situación es el colmo y no quiero esta vez quedarme en silencio, quiero hacerlo público porque estas circunstancias afectan diariamente a muchas personas, tanto somos afectadas que hay momentos que hasta no queremos ni salir de la casa porque todo se transforma en una pelea con la hostilidad del mundo egoísta y siniestro que estamos construyendo, en el fondo es un llamado a la empatía y también al resguardo legal que todos debemos tener para sentirnos seguros y no constantemente amenazados por el ambiente, el espacio o la sociedad que nos rodea”.

El liviano esplendor de la concha acústica se apaga en estos días, las luces y la farándula comienzan su retiro de la “ciudad bella”, mientras en su casa con el cuerpo y el alma magullada Constanza nos despide con una sonrisa triste pero con la esperanza puesta en que la denuncia de esta mala experiencia no sea devorada esta vez por el cotidiano monstruo de la indiferencia.

Para más información contactarse con:

Centro de Acompañamiento, Apoyo y Orientación Sexual – CAAOS
Diversidad funcional Chile

Leave a Response