NUMERO EQUIVOCADO

Todo ser humano en algún momento de su tecnológica vida ha metido mal el dedo al momento de marcar un número telefónico. Algunos dirán “eso te pasa por volado” y lo más probable es que tenga razón, sin embargo, esta equivocación puede tener graves repercusiones. Cómo por ejemplo vender drogas por teléfono y marcar accidentalmente el número de un policía.

William Lamberson, de 29 años, es un residente del condado Martin, EEUU Florida, y un despistado usuario y facilitador de sustancias ilícitas que pensando que hablaba con un amigo de sus malas juntas, envió mensajes al capitán de la unidad de narcóticos de su condado. El Sheriff, que en principio preguntó quién era este nuevo amigo, entendió luego de qué se trataba y no dudo en seguirle el juego.

 

Gestionando una transacción el ingenuo William citó al policía para venderle seis bolsitas de cocaína y un poco de hierba para fumar. Cuando llegó el momento de la transa, esa a la que los gringos llaman “Hook Up”, fue recibido por los detectives de narcóticos, siendo arrestado y acusado de posesión de una sustancia ilícita con intención de venta.

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